Estoy viendo una foto de Tinelli,
una de Macaya Márquez y una de
Ibarra (Néstor, no Aníbal). Dice "tres opiniones
desde adentro". No
voy a leer la nota. Leo, sí. Pero no ando leyendo cualquier
cosa. Si
la figurita no me gusta, no lo leo.
Todo esto es una porquería. Es que estoy aburrida. Ya hice
todo lo
que una chica puede hacer en un sábado a la tarde con lluvia:
vi
tele. Comí un tostado. Me pinté las uñas. Me
puse crema. Pensé
boludeces. Leí. Pero sólo dos capítulos. No
quiero terminar el libro
rápido. "The man who was Thursday"
es un libro para leerlo de a
poquito. Tiendo a devorar los libros que me gustan, y después
los
extraño. Leer está bien, porque no hago ruido. Vivir
con mi hermano tiene esas cosas: uno no puede ir por la vida haciendo
ruido, porque después te shshean y eso es feo. Porque uno
dice: "Pará. Pará, después de todo, esta
es mi casa. Y si a mi se me canta contratar a Stomp
para que me tire todas las cacerolas del mueble de la cocina al
piso a la hora de la siesta, lo hago". Pero ese no es el caso.
Ese no es mi caso. La vida no es así. Mi vida no es así.
No, no, no.
Hace un rato salí a caminar, bajo la lluvia. Sabiendo que
este año
seguramente vendrá flojo de regalos de cumpleaños,
me autoregalé dos vestidos y una malla. Después me
sentí mal. No por la compra en sí, sino porque no
quiero palermizarme. Odio la palermización de la vida. Del
trabajo. De los vínculos. Las parejas. El tel. no suena.
Mis amigas están ocupadas. Una trabaja. Una se está
rascando el
culo. Otra está enferma. Otra, en la peluquería, porque
está en edad de que se le casen los amigos. A una no la podría
llamar, aunque quisiera, porque en otro de mis ataques fóbicos
la dejé sola en una fiesta. "Voy al baño",
le dije. Y me tomé un taxi. A veces soy así de antisociable.
Soy de esas personas que se van de fiestas con helados de Pérsico
gratis.
Sigue lloviendo. Ahora mucho. Siempre llueve los fines de semana.
Debe ser para que uno aprecie mucho más a la pobre semana.
No lo sé.
No lo quiero llamar. Creo, le toca a él. Iría a ver
algo al cine,
pero ahora llueve mucho, mucho. Se ve. Se ve más que nada
en la
ventana de aquel edificio, que es oscura. Llamaría al video.
Eso
estaría bien. Ayer hurgué en mis videos y encontré
"Glen or Glenda", de Ed Wood.
Ese hombre es genial. No, mejor sería irme, a algún
lado. Igual ahora ya me siento un poco mejor. Me voy a buscar agua
a la cocina y vuelvo. No te duermas.
El otro día un amigo me dijo: "tu problema es que conocías
gente,
y estaba todo bien. Pero cuando la querías conocer un poco
más, y
'abrías' a esa persona, no encontrabas nada", Es verdad.
Es
verdattt. A lo sumo, encontraba un recorte de la revista Goles.
Ahora, esto me hizo pensar, la gente cuando hurga en mí,
¿qué carajo encuentra? ¿Una muestra gratis
de Sedal? Luego de pensar, y pensar, y haciendo buena memoria, llegué
a la conclusión de que encontrás a una señora
pasando la aspiradora por un pasillo. La señora te dice:
"pasá, te estábamos esperando". Pero habla
mientras pasa la aspiradora y no se le escucha un carajo.
Laura |