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Nos juntamos a las 6. Las chicas me
dijeron que estoy muy flaca, así que me compraron facturas.
No sé si creerles. Me comí una medialuna y partimos
hacia Creamfields. Hicimos combinación de
subtes y luego taxi. Llegamos. Había mucha cola. Pero mucha.
Nunca supimos dónde terminaba porque, abusando de mis encantos
femeninos, le pedí gentilmente a un chico que estaba a metros
de la puerta si no podíamos pasar con él. "Siiiiiiii,
todo bieeeeeeen"- contestó. A la perinola, estaba dibujadísimo."Vos
siempre hablás asiiiií, ¿no? ¿Reeee bajito?",
me dice, pero habla sin enfocar. "Sí", le contesto.
"Ahhh, qué bueeeeeeno. Creo que podríamos llevarnos
bien". ¡Qué Miranda!
Entramos. Mis amigas alzadísimas fueron a los 10 segundos a
pegar unas pepas, riendo ya antes de tomarlas. Yo no, me quedé
bailando en el pasto. No voy a andar haciendo una declaración
sobre qué está bien, y qué está mal. No
es el punto. No sé cuál es el punto, pero no es ese,
seguro.
Estaba tocando Circulation en el escenario. Geñal.
Ahí pensé: "esto va a estar muy bueno". Tal
como dice la ley, "no digas que algo va a estar bueno, porque
en cuestión de segundos, va a estar muy malo": empieza
a soplar el viento. Mucho viento. Cositas que se te meten en los ojos.
Una de mis amigas dice: che, tengo hambre (????). ¿Ya? "Ok,
vayamos a ver. En Sibarita hay mucha cola, vayamos al otro puestucho.
¿10 mangos esos dos cositos con mozzarella y tomates cherry?"
Salimos del puestito indignadas. Bah, yo estaba indignada. Las otras
dos se reían. Nos dirigíamos a pispear la última
carpa, y empieza a llover. Ok, no pasa nada. Llueve más fuerte.
Más. Más. Diluvia. Corremos. Gente que corre mogólicamente
por todas partes. Otra que no entiende nada y se queda inmóvil
bajo la lluvia, “flasheando”. Eran como un ejército
de Marías Fernandas Aldanas. Puaj. Nos metimos
abajo de la carpa Cream. No se quién carajo
estaba pinchando (no me gusta decir pinchando), pero era malísimo.
A mis amigas en ese, en ese preciso instante, les pegó. Sí,
con el diluvio. Una estaba feliz. La otra no. Todo lo contrario. Me
agarraba la mano porque tenía miedo. En medio de ese quilombo,
me preguntaron por decimoquinta vez: "¿tenés pepa?"
Ok, tengo cara de peposa, me hago cargo. Pero esto ya es demasiado.
El último en preguntarme fue un niño bastante bonito.
Niño, porque tenía 21 años. Bonito, porque era
bonito y, cosa rara, todas coincidimos en que era bonito. O quizás
para mis amigas todo era bonito. No sé, la cosa es que se quedó
adosado a mi culo las tres horas siguientes. No entendí muy
bien si es que quería algo, o estaba tan drogado que no se
dio cuenta que se quedó tres horas conmigo. Paró de
llover. Estaba todo lleno de barro, cosa que no me molestaba. Sí
me molestaba por ejemplo que si alguien tenía ganas de hacer
pis, simplemente se bajaba el pantalón y meaba ahí,
al lado tuyo. También que los únicos tres “cosos“
que quería ver, estuviesen al mismo tiempo, sin poder ir a
pispear a los tres porque era imposible pasar: estábamos los
30000 por los mismos lugares. También ver a tres pibes pateando
a un perro colado, al grito de "estoy reeeee looooocoooo".
Anyway, fuimos con nuestro nuevo amigo a comer pochoclo salado. Una
de mis amigas tiró los pochoclos a la mierda, y no se avivó.
En eso digo: "chicas, en 20 empieza Cattaneo".
15 minutos después, mis amigas reaccionaron y nos metimos en
la carpa. A mi amigo bonito ya lo había perdido. Fue en algún
momento luego de decirle una frase que comenzaba con "mi novio
dice que". Nos adentramos en la carpa. Empezó Cattaneo.
Dije: "ok, vamos a darle una oportunidad más a la noche".
Todo bien, por cinco minutos. Luego, empezamos a notar que no paraban
de apoyarnos. Pero mal. Nos fuimos antes de tener un hijo ahí,
y ponerle Hernán, en honor. Ya, de muy mal
humor, me dirijo hacia el escenario, preguntándome, "¿es
que no estoy drogada, o que estoy grande para estas cosas? ¡Esto
es una porquería!!" A mis amigas les empieza a bajar la
pepa, y se empiezan a deprimir, porque ven que Creamfields
es una mierda. Ok, no estoy tan equivocada. Ahí, les hago el
anuncio: veo a Babasónicos y me voy. Dicho
y hecho, vi a Babasónicos y me fui. Antes,
le pegué un chupetín en el pelo a una niña drogada
que gritaba mucho. Me fui, sí. Me fui. 3.30. Ya sentada en
el 152, pensaba: "No es la lluvia, no es la música, soy
yo. Yo soy el problema. Creo que tendríamos que separarnos".
Y así me despedí definitivamente de los eventos masivos. Laura |
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| IMAGENES
DE LOS EPISODIOS ANTERIORES: |
01/ "Brrrdon"
en el Salón Pueyrredón No
me entusiasma la idea de ir a bailar a un lugar que queda al lado
del Norte donde a la mañana compré tomates a $1,50.
/ Chau soledad. Fuck. |
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02/ Gus Gus
en la Argentina o ¿por qué no fui a la fiesta de la
langosta en la embajada de Suecia? (...)
compró Play de Moby, pero
lo tuvo que devolver porque la familia pensó que andaba en
las drogas |
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03/ Paty
o Pancho, esa es la cuestión
(...) Sí, Sí.
Estaba viendo a Virus, con 20 años de delay / El Gobierno
de la Ciudad me regaló un forro / Ella no sabe que
yo sé que ella sabe. |
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04/
798 la
puta madre que lo parió, dijo que me iba a llamar antes de
salir. Pero no llamó, ni pasó / Qué sé
yo en qué año se bajó mi bisabuelo del barco
/ a arrancar violentamente afiches de alejandro lerner
y quemarlos. |
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05/
No quiero palermizarme
Ya hice todo lo que una chica puede hacer en un sábado a la
tarde con lluvia / "Voy al baño", le dije. Y me tomé
un taxi.
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