Mi interno no sonaba.
Pero la puta madre que lo parió, dijo que me iba a llamar
antes de salir. Pero no llamó, ni pasó. Ya es media
hora tarde. A lo lejos, sonaba otro interno. En uno de esos raptos
de inteligencia de los que después me JActo, me di cuenta
de que era el 789, y que quizás estaba marcando
mal. Corrí a atender. Efectivamente, era él. Sí!
Ya estaba abajo. Levanté el cartel de "Ese es mi marido".
Jorge Rossi me aplaudió. Ok, hasta acá
llegué. Voy a dejar de escribir de esto, porque no me quiero
poner empalagosa. No me quiero poner como una de esas personas que
después termino odiando. Además porque tengo miedo
de que el señor tenga buena memoria (que de hecho, la tiene)
y se acuerde del nombre del site y después quede como una
boluda que anda contando salidas por internet. No, mejor no ayudar
a la boludez. Viene sola. No me gusta hablar de cuando estoy bien,
por miedo a después estar mal y echarle la culpa a que hablé
de que estaba demasiado bien.
Me acaba de llamar mi papá. Lo llamé antes, pero estaba
manejando, y le dije: "ok, pa. Seguí manejando y cuando
estés más tranquilo, llamame". A la media hora,
me llama: "hola, lau. Estoy en un locutorio, decime".
Genial. Lo mandé medio a la mierda, le dije "no, pa!
No gastés! Es por una boludez. Decime a qué hora te
llamo". Lo veo tan vulnerable. Tan pendiente. Tan niño.
En fin, "cosas que sólo entenderé cuando sea
madre",
(La estadística es la siguiente: de 10 veces que me baño,
6 me baja la presión. No sé si es el vapor, el encierro,
ambas cosas, o ninguna)
Recibí una llamada de la señora que me está
tramitando mi doble ciudadanía. Pobre, no sé cómo
decirle que ya no estoy tan alzada por tenerla. Le debo unos datos
hace mil años y no se los paso. Qué sé yo en
qué año se bajó mi bisabuelo del barco. Puedo
vivir tranquilamente sin saberlo. Bah, no quiero indagar mucho en
mi flia. Bah, mi flia son mi mamá y mi papá, y mi
hermano. Y alguno que otro más. Pasa que no quiero empezar
a revolver el pasado. A veces es mejor dejarlo ahí, quietito
donde está. Chito.
(Pounding de The Doves me dan
ganas de salir a la calle a arrancar violentamente afiches de alejandro
lerner y quemarlos, al grito de “viva la juventud
peronista”).
Alquilé Love, Liza. Philip Seymour
Hoffman es genial (de hecho es uno de mis actores preferidos.
es el enfermero de magnolia, el colchonero porno
de punchdrunk love y el enfermito de felicidad),
pero la peli me bajoneó mucho. Mucho. Quizás la vi
en un día no indicado. Llegué a replantearme de volver
a hacer terapia. Después me olvidé. Después
me volví a acordar. Y me volví a olvidar. Como siempre.
Creo que esto tendría que seguir,
pero por algún motivo que desconozco lo voy a terminar acá.
Laura |