Plano detalle de la nueva nariz de Migraņa

¡Llamen a la Nasa para que me investigue el naso!
Especial para lectores morbosos, Migraña cuenta su operación de nariz y lo que vio en la tele durante los largos días de recuperación.
Intro
La doctora me dijo (palabras, palabras menos): Lo que pasa es que tenés como una especie de moco gigante cubriendo el seno nasal izquierdo y además el tabique está bastante desviado, ¿te pegaron una piña?
Yo, sacándome el dedo índice de la nariz: No, que yo me acuerde siempre corrí rápido y nunca me alcanzaron...
Doctora: bueno, si querés respirar bien tenés que operarte, no duele nada y quedás joya.
Yo: listo, si lo cubre la obra social, delé pa' delante nomás.


Sábado

Prendo la tele en mi modesta pero agradable habitación del hospital, no sé cuánto tiempo tendré que esperar antes de que me lleven al lugar de los hechos, ya me puse la ropa que me dejaron: una bata hecha de tela de sábana, y unas pantuflas sin suela, de la misma tela, que envuelven los pies y se atan en el tobillo. Por suerte me dijeron que me deje los calzones puestos. Y según algunos testigos, también llevaba una cofia en la cabeza como la del gato Tom en camisón de dormir, pero sinceramente no me acuerdo. Menos mal que la única cámara que hay es para metérmela adentro de la nariz, no para sacarme fotos.
Quiero ver algo tonto y no pensar. Enseguida encuentro VH1, este canal es perfecto para encarar con el cerebro a punto de ser anestesiado, este canal incluso anestesia si uno se expone sin la protección adecuada a algunos segmentos de su programación. No lo veía desde mi semana de vacaciones en la ciudad del fin del mundo donde vive mi vieja. Después de nosecuántos años mi vieja cambió el televisor, el televisor siempre había sido moderno en lo de mi vieja pero en la última década no había habido actualización alguna. Lo que no se moderniza es el sistema de cable del fin del mundo. En los últimos años la grilla no cambió en nada, ninguna señal más ni menos y siempre la misma calidad pedorra de imagen y sonido. El cable se ve como si estuvieras usando de antena una aguja de tejer y una papa. Allá se vive a otra velocidad, en el canal del gobierno el conductor del noticiero es el mismo desde que yo era chico, pasaron como 20 gobernadores, de todos los colores y acentos (aunque el cordobés se repitió bastante) y siempre está el mismo bigotudo presentando las noticias, a veces le ponen alguna cordobesa al lado o alguna locutora gordita para que se equivoque o se vista mal para deleite de las teleespectadoras de dientes afilados y crítica siempre dispuesta. El notero principal sigue igual, borracho y peronista, con más canas, más gallos en la garganta y un temblor en la mano de 2 puntos en la escala de Mercali. En Buenos Aires sería un tipo de los que abren puertas de taxi en el aeropuerto o en Retiro, en el sur es notero del canal oficial, el que mira el 95% de la población, el otro 5% son los hippies contraculturales que nunca faltan y que no tienen tele y se creen revolucionarios por eso, hasta que llega el primer invierno largo a desenmascarar a los impostores, los que siguen sin tele después de las primeras diez noches de frío y viento antártico permanente son los que valen la pena y van a llegar lejos (yo lo probé un tiempo, y ahora estoy a 3200 km de casa, eso sí que es lejos, ahora tengo una tele que a veces prendo), el resto, cuando lo de ver nevar deje de ser romántico, mágico y timburtoniano, va a salir a buscar algo por lo menos para mirar películas o los programas "del norte" retransmitidos, mutilados en cualquier parte con publicidad local.
Este año agregaron VH1 al cable del pueblo, y creanmé que a 3200 años luz de mi vida actual y tan cerca de mis vinilos de Prince y The Cure VH1 era algo que tenía sentido. Minutos antes de la operación también, esos separadores chillones, los clips del surfista ese que hace canciones pegadizas, los insulsos hits actuales de Guen Stephani, Los Rolin y pavadas así me distrajeron un poquito y me sedaron lo suficiente como para no salir corriendo cuando vino la enfermera para llevarme al quirófano.

Pozo operatorio
Unas horas después de la operación ya estoy en casa, con dos tampones en la nariz y una venda que me cubre media cara, tengo que respirar por la boca, pero eso es solo lo menos doloroso de una larga lista de prohibiciones y cuidados (nada de comidas calientes y nada de sol, nada de bebidas calientes y nada de esfuerzo físico. Nada que haya que masticar mucho, sólo sanguches de miga y helado, y sobre todo, lo más importante, reemplazar Mars Volta por Sigur Ros...). Me digo otra vez: mejor que vea algo bien tonto. No hay VH1 en casa así que me voy derecho a MTV y ¿qué es lo primero que aparece? ¡un reality donde un boludo se opera la nariz para parecerse a Brad Pitt!! Un rubiecito con tremenda cara de jeropa que quiere ser famoso se somete al bisturí y luego a tintura de pelo, lija y escofina para terminar gritando ¡Voy a conquistar Hollywood!!!
Después me veo otro reality en la que una darky malaonda impresentable quiere ganar el título de reina del baile de graduación para llevarse un buen recuerdo del colegio, el tema es que nadie se la banca y la pobre es más fea que Marylin Manson, entonces agarran y contratan a una experta que la asesora y obviamente gana, lo peor de todo es que mi cerebro solo alcanza a decir no puedo estar viendo esta mierda pero no actúa, pensar en mover la mano para alcanzar el control remoto que quedó a diez centímetros ya me cansa. El control remoto pasa una tarde sin sobresaltos y en algún momento por suerte me duermo y sueño boludeces hasta que medio despierto recuerdo el momento en el que me anestesiaron totalmente: me puse a mirar las luces del techo del quirófano que eran como las de cualquier quirófano de la tele y sentí que mi mirada era igualita a cualquier subjetiva de ñato en una camilla, entonces me dicen te vas a sentir medio mareado, las luces empiezan a moverse y dos segundos después ya no hay nada. Pero nada.
Antes me preguntaba cómo sería estar anestesiado, si soñaría, si sería conciente de ese estado y pensaría bueno, mejor no me despierto ahora porque debe estar taladrando todavía ese moco gigante.
Y bueno, nada. Son dos horas en las que estuve borrado. No hay nada, ni recuerdo, ni conciencia. Nada. Feo.

Sábado a la noche
Mucho "rock" en la tele, pero del "rock de acá", el nacional y popular, el oficial, el que cotiza en los rankings de ringtones y tanto le gusta a Hadad: un recital de Miguel Mateos, otro de los Auténticos Decadentes, transmisión en vivo del Gesell Rock (con una calidad de imagen de hace dos décadas por lo menos, con planos generales fuera de foco y en un tono azul que duraban un minuto y medio, y con planos cercanos también fuera de foco y con los colores corridos), toca Miranda! en un escenario lleno de humo y uno que no conoce las canciones gracias a lo horrible del sonido se queda fuera de código, sin entender por qué festeja tanto la pendejada y sin escuchar tampoco los mensajes satánicos de sus letras.
Es preocupante, ahora que los Miranda! lograron lo que querían, ser ultrafamosos y almorzar con la Chiqui y bailotear en lo de la Susana, me están empezando a caer bien. Ellos, no esa música de mierda que hacen, ellos como personajes pop, como mascotas televisivas, como dibujitos animados y majestades satánicas, ellos como propagadores de esas enseñanzas homosexuales que tanto molestan a los Iorios y los Kapangas del rock.
Lo mejor del día sucede cuando ya es domingo, en mi zapping mocoso y semianestesiado encuentro Superman I, sé que la vi hace muchísimo tiempo pero no me acuerdo ni quién es el villano, así que es como verla por primera vez, está en inglés por suerte, qué groso Christopher Reeves, qué bueno saber que uno en algún momento tuvo algo parecido a la inocencia y qué bueno recordarme con diez años rompiéndome los sesos, tratando de imaginar cómo se hacen esos efectos especiales (ahora esos sesos están drenando por mi nariz, junto a la sangre y fluídos varios, no sé si les dije que tengo dos tampones dentro de la nariz, uno de cada lado, y siento como si fueran dos morcillas).

Domingo
Juego el jueguito de las 20 diferencias mientras veo las emisiones simultáneas de los festivales de Gesell Rock y de Glastonbury, en uno Los Gardelitos durante una hora y en el otro van pasando New Order, Kaiser Chiefs, Kasabian, Garbage. Pero no quiero ver esto, quiero ver Hospital veterinario de los Muppets e imaginar lo que comentaba el cirujano con sus partenaires mientras me metían una cámara por la nariz. ¡Sí macho! ¡Me metieron una cámara por la nariz! ¡Y me metieron también unas herramientas diminutas que hicieron el trabajo sucio (muy sucio)! ¿No habrán metido también una nave miniaturizada como la de Viaje Insólito, con gente pequeñita que ahora anda de parranda por el interior de mi cuerpo? ¡Llamen a la Nasa para que investigue mi naso!
Disculpen, tanta pasta me pone paranoico, pasemos mejor a uno de los highlights de mis días de reposo, el...

Festival de cine para convalecientes:
El amigo Conde proveyó joyas de diversa calidad salidas de su videoteca, le pedí comedias para convalecientes y entre otras cosas me trajo:
Dirty Love: Jenny Mc Carthy chorreando sangre en un supermercado justo en uno de esos días, tomando éxtasis y poniéndose en cuatro en la calle. La rubia ex-presentadora de la MTV yanqui escribió una peli zarpada, bien escatológica, incorrecta, por momentos insoportable, por momentos muy graciosa, tanto que se me corría la venda de la risa. Luli Salazar tendría que hacer la versión argentina.
Deuce Bigalow European Gigolo: Ron Schneider, el amiguito freak de Adam Sandler, se manda una cagada, cae en Amsterdam y termina investigando porque matan "prostitutos". Más humor incorrecto, zonzo y de escuela primaria. En play X 2, y con dos pastas encima, se banca.
The Long Weekend: una para empezar viendo en play X 2, y terminarla en play X 8. Un creativo publicitario tiene todo un fin de semana para que se le ocurra una idea genial para salvar su laburo, y el plan de su hermano es que ese fin de semana garche. Sí, el único garchado es el espectador.
Bad News Bears: la versión Linklater de Los osos revoltosos. Los pibes son más insoportables que los de Escuela de Rock, y el loser de turno en vez de Jack Black es Billy Bob Thornton, que hace el mismo personaje de Bad Santa pero en versión ATP. Me la banqué enterita, sin cortes ni fast forward porque era de Linklater y estaba Billy Bob, qué gil, cómo pude haber perdido tiempo con esta porquería...
The Nutty Professor: Jerry Lewis y su lectura de Dr. Jeckill y Mr. Hyde, ingenua pero insuperable, tan disfrutable como un heladito a las 7 de la tarde.
Shaun of The Dead: slackers ingleses versus zombies, buena buena, da para hacer una nota larga, contar unos cuantos gags, hablar del director y de la serie, le voy a decir a los muchachos que escriben sobre cine en encerrados a ver si se copan.


Lunes
Me sacan los tampones, me cambian la medicación, me dicen que en dos días puedo volver a trabajar, pero tranqui. Que todavía no estoy para Mars Volta pero sí para Voltura.
Cuando vuelvo a casa, recordando viejas épocas armo mi día de acuerdo a lo que van a pasar en la tele, no puedo ni pensar en asomar la cabeza por la terraza y menos moverme de estas dos habitaciones, la de la cama y la del sillón, la cagada es que en esta época la tele tiene poco para secuestrarme tranquilo durante un día completo. Así que termino viendo noticias de accidentes repetidas, goles en contra históricos, conjeturas y análisis del robo al banco Río y pronósticos de tormentas que no se cumplen.

Martes
¡Quiero ir a trabajar!
En el menú del día: triples de jamón y queso, yogures varios y amores imposibles entre ricos y pobres en las novelas del mediodía. Luego tecito rojo frío mientras esa vieja chota cheta almuerza con un humorista loser malhumorado, una vedet enana de generoso orto y tres extras. Me duermo y cuando me despierto hay móvil en Carlos Paz con puterío berreta protagonizado por la putarraca escándalosa de turno seguido de móvil en La Feliz conducido por un enano opa pasado de pala. En el canal de al lado tres boludas de diferentes edades y talles de corpiño se hacen las graciosas, las inteligentes y las progres, la del medio está buena y con más tetas, o a mí me parece. Cuando creo que me va a estallar la nariz del embole y de la indignación o de la acumulación de horas de rayos catódicos. En Boomerang pasan La pantera rosa, veo 20 minutos y quedo empepado para el resto de la tarde, esperando Seinfeld. Ah, Seinfeld, siempre tendremos a Seinfeld (pero no digo nada más, a ver si algún fan de la serie se copa y me manda un mail de subject: "Aguante Seinfeldddd!", Dios no lo permita, stay away Bubble Boy!, ¿de dónde salieron tantos fans de Seinfeld?, no soporto a los fans de Seinfeld recién arribados al culto (siete, ocho años), hace diez años me acuerdo que decía que había una serie buenísima de un neoyorkino y sus amigos y me decían: "¿lo que?" y seguían contando la última boludez que había hecho el gordo Casero).
Hablando de Casero, está bien que le hayan levantado esa bazofia que hizo, fue justicia, A todo culorr fue uno de los peores atentados que se hayan visto por nuestras pantallas, no entiendo cómo llegó a salir al aire eso, ¿los de programación del 13 habrán pensado por un momento que realmente estaba bueno y que valía la pena apoyarlo con notas, publicidad y tanto intento de lavado de cerebro desde una semana antes? o habrán dicho "dejalo, a los limaditos que siguen al gordo les va a gustar, la prensa va a decir que es otro Chachachá, vas a ver", pero no, a la prensa no le gustó nada, a la gente que conozco tampoco. Mi amigo Martín dice que a los responsables de este atropello deberían inhabilitarlos para ejercer funciones televisivas por diez años. Tiene razón.

Miércoles
Vuelvo a laburar, caminando lento, con un taper lleno de sanguchitos de miga y huyendo del calor y del sol en la cara. La paso bomba describiéndole a mis compañeros los tormentos de los últimos días. Algunos me miran la nariz como si le hubiera puesto un par de tetas a los costados. Otros me miran las tetas y fruncen la nariz...
Cuando vuelvo a casa paso frente a un bar y siento el aroma que viene de la máquina del café por primera vez en varios años.
Buenísimo, lástima que ahora cuando camino por el barrio también huelo el olor a sorete de perro y el olor a porro sorete de los chabones postrockeros que se juntan en la esquina...
¡Devuelvanmé los tampones!

Alberto Migraña
(el hombre que volvió del zapping)




 

TEVELANDIA / MATERIAL DE ARCHIVO:
>> ¿Dejaría ud. que su abuela conduzca un programa de televisión?

>> ¿A quién invitarías a tu cumpleaños, a polimeni o a polino?
>> El mundo perdido (mis días sin tele)
>> Che, diganlé a Kirchner que se quede tranquilo que este año no voy a reírme de él...

>> Kill Migraña Vol. 1
>> Kill Migraña vol. 2
>> Querido Petti
(escribe Miss Mundo)
>> Mirá quién está nominado! (premios TEVELANDIA 2003)
>> La Telebisión que nos merecemos
(La televisión del 2004)
>> Analizamos los mocos de Pipo a ver con que se da
>> Viaje a lo inesperado: Tom Jones en Las Vegas
>> Migraña siempre en domingo
>> Poné cualquier canal que seguro que le están dando masita a Juanita

 
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