El
siglo de oro del peronismo, la última desmesura
de Rubén
Szuchmacher, es una obra –si es que es una obra– imposible,
inabarcable. Es difícil explicarla, porque es aún
más difícil creerla; cuesta imaginarse cómo
alguna mente perversa pudo pergeñarla, y tratar de pensar
en cómo se lleva a cabo definitivamente da dolor de cabeza.
Es posible que esto pase con todas las grandes obras, más
grandes que las cabezas del público espectador. El
siglo de oro del peronismo es una maratón actoral –pero
también
de dramaturgia y dirección– en la que un elenco interpreta,
simultáneamente y ante dos públicos diferentes, dos
obras completamente distintas, sobre dos escenarios intercomunicados
por sus trastiendas (la increíble idea original de este
espacio se la debemos a Jorge Macchi y el Taller de experimentación
escénica). Cuando un actor sale de escena en la obra
A, entra en escena en la obra B. Y resulta que A y B son completamente
distintas: mientras que Casa con dos puertas mala es de guardar es
una representación fiel y clásica de esta comedia
hiperbarroca de Calderón de la Barca, en verso y con todas
las convenciones del teatro del siglo de oro, Comunidad organizada es
obra contemporánea, hiperrealista, que pone en escena tres
momentos de la evolución del peronismo. Las dos obras se
representan en el mismo tiempo, coordinadas; por supuesto, Comunidad fue
escrita ad hoc, “en los huecos” de la obra de Calderón,
según explica el propio Szuchmacher. Los actores no sólo
cambian de texto y personajes al saltar de escenario en escenario:
cambian de voz, de registro, de configuración mental, de
manera de actuar. Su trabajo es sencillamente apabullante. Y además
de la proeza, del aire de récord que tiene esta pieza –¡nunca
nadie hizo algo así, porque nunca nadie lo pensó!– las
dos obras son impactantes y están muy bien resueltas. Por
supuesto, para saberlo, el espectador debe tener paciencia, ver
primero una obra y después de un breve intervalo la segunda.
Y los actores, los héroes de la noche, se irán a
casa habiendo participado en cuatro representaciones. El siglo
de oro del peronismo sale a la luz de las candilejas después
de más de tres años de trabajo conjunto entre el
director Rubén Szuchmacher, el dramaturgo Marcelo Bertuccio
y los actores Irina Alonso, Julieta Aure, Pablo Caramelo, Berta
Gagliano, Pablo Messiez, Cecilia Peluffo y Javier Rodríguez.
Chapeaux.
Marcela
Basch
|