Ana y Francisco acaban de mudarse juntos.
En su departamento descubrieron a una suerte de fantasma muy vivaz,
al que pueden tocar, hablar y hasta ver, si se esfuerzan un poquito.
Mientras lidia con él, Fran habla por teléfono con
Ana y le da indicaciones sobre cómo manejar. Toda la dinámica
de pareja se expone en estos ¿diálogos?, a la vez
angustiantes y profundamente cómicos; después la
obra da un giro decisivo, y la comunicación entre Ana y
Fran se complica aún más. Detrás de este mix
de humor y género fantástico, aparece una de las
más lúcidas reflexiones sobre el amor de los últimos
tiempos. Héctor Díaz –ya es hora de que empiece
a hacerse famoso– se come el escenario como Fran, un aprendiz de
mago que se enfrenta a lo paranormal. Junto a Gloria Carrá (con
la que forma la compañía Díaz de Gloria) y
la ayuda de un teléfono, transmiten al espectador la idea
de haber visto a mucho más que a dos personajes. Escrita
y dirigida por Javier Daulte, uno de los grandes valores jóvenes –o
de los jóvenes grandes valores– de la última década. Marcela Basch
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