La cosa se había complicado desde temprano, cuando llegué al shopping pensando que, como otras veces, comprar una entrada iba a ser un trámite de 5 minutos y que a lo mejor hasta tenía que despertar a los chicos expendedores de tickets. Pero no, había un cartel que decía "forme una sola fila" y había dos filas, pregunto en la que había menos gente
- ¿esta es una cola para algo en especial?
- sí, ¡para soda! - me dice una rubia malaonda con cara de "¿no es obvio, gil?", - ¿y la otra es para vino, no?- le digo y me voy resignado para el otro wing.
"Esto me pasa por dejar todo para último momento" pensé mientras contaba cuántos había adelante mío. La tortura recién comenzaba y duraría un rato largo. Mientras me acercaba a los ticketeros, al costado se formaba una nueva hilera, la de los que querían pagar con tarjeta de crédito y no podían.
Menos mal que esa mañana la venta de entradas para ver el esperado/deseado/ansiado regreso de Soda Stereo era solo para los que usan los celulares de la marca auspiciante, sino eso hubiera sido un verdadero caos, con cobertura en directo y todo.
Cuando finalmente llego a enfrentar al vendedor, intento pagar con
débito, "noooo, débito tampoco tenemos" me dice el pibe y me manda al banelco. Por suerte encuentro uno ahi nomás, estratégicamente ubicado, y saco 40 mangos y regreso al fondo de la cola otra vez, asomándome para ver si el pibe me dice "vó pasá que estabas antes", pero esto no sucede y me quedo escuchando las quejas de los que esperan con la tarjeta de crédito en la mano que están amontonados a un costado.
Cuando finalmente llego a enfrentar a la vendedora, me dice "30 de la entrada más 3 del servicharsh son 33", le doy 40 y me dice totalmente robotizada mirando el monitor "¿no tené justo?, yo no tengo cambio, no te puedo vender",
reviso hasta debajo de la última pelusa del bolsillo y llego a 32,50, ella permanece inmutable mirando la pantalla repitiendo "no tengo cambio, no te puedo vender", cuando ya me veía buscando un kiosco para comprar algo que no necesitaba para poder tener cambio para que la señorita de Ticketek me pueda hacer el favor de venderme una entrada, apareció el gesto solidario y salvador del pibe que venía detrás mío en la cola: "tomá loco" me dijo mientras me tiraba una moneda salvadora, me emocionó tanto la acción que por un momento volví a creer en que todos unidos triunfaremos y que podemos combatir al sistema, al capital y hasta a Ticketek. No les vamos a ganar, pero por lo menos les vamos a empatar sobre la hora.
Al día siguiente...
Voy poco a La Trastienda, no es de mi nivel. Es muy cheto para mí y además queda en San Telmo. Tengo que tomarme el subte y un bondi para no perder más de una hora viajando, así que podría decir que es casi como ir de excursión a otra ciudad, a otra dimensión te diría. San Telmo es un viaje en el tiempo, lo más moderno que vi en estos pagos lo vi en 1990 y fue una fecha en la que tocaron juntos los Malrecetado, los Minimals y Amor Indio, todas bandas que se creían que estaban en los 70.
Me bajé mal del bondi y tuve que caminar algunas cuadras de más, así que llegué más tarde de lo pensado, pero más temprano de lo deseado. Para el último tema de Chitrili (Chitruli los había bautizado un flaco con el que me tocó compartir mesa). Totalmente olvidable (estoy escribiendo esto, pocos días después, y no puedo recordar a que sonaba. Era algo pesadillesco, tipo folclore latinoaméricano de la época de Alfonsín, muy morral para mí).
Me pasé el intervalo preguntandome si me compraba una cerveza y que disco era el que estaba puesto. Indietrónica de comienzos de siglo que ya suena a viejo, no lo suficiente para que la pasen en la radio, pero si para que la usen en publicidades de autos.
Me paré un minuto y di un par de pasos para ver si había algún conocido. Justo pasé al lado de una chica muy perfumada, que le decía al vago desaliñado que estaba con ella las peores palabras que un varón joven puede escucharle decir a una damisela que supone en apuros amatorios: "Vos no entendés lo que te dije, seamos amigos".
He ahí un joven indie con el corazón
destrozado que vivió una noche inolvidable viendo a Vetiver.
Apenas empezó Coiffeur vi pasar a dos amigos que iban en busca de su mesa, resignados, uno de ellos me había dicho hace unos días espero que se copen y no se atrevan a cobrarme por lo de Cuafér, ¿cuánto será? ¿5 mangos?, ¡que me los descuenten! ".
No sé por qué me conozco las canciones de este pibe, si solo tengo dos temas sueltos por ahí y lo habré visto tres veces en vivo como mucho. No lo pasan en la radio, nunca vi un video, no hay ringtones, pero Coiffeur empieza a cantar y reconozco la canción. Fui preparado con un arsenal de comentarios cínicos para la evaluación post show con mis amiguetes y me los tuve que guardar todos para usar en otro momento y con otro artista, mi post mental anticoiffeur fue desactivado con el correr del show, su voz no me molestó como otras veces y hasta hubo temas que me gustaron,
el segundo fue ese que dice "siempre hay buenos recuerdos" y con la banda que lo acompañaba (Manza, Juan Stewart y un baterista que no reconocí) sonó bastante bien.
Al final, no supe si es que me está gustando o es que estoy escuchando mucho a Gepe y encuentro puntos de contacto. Entonces, recordé el comienzo de mi resistencia a este artista: en una disqueria me lo quisieron vender como "el próximo Leo García". Y bué...
Andy Cabic, el líder de Vetiver, es medio petiso, usa jean, gorrita y remera ajustada, un mini Springsteen con algunos movimientos a lo Conor Oberst y canciones que invitan a fumarse un charuto, por lo menos eso sintieron los que prendieron uno apenas comenzó a tocar. Cabic se arrastra entre el blues pantanoso, el country de mala muerte y el folk fogonero. La acústica marcando el ritmo, la eléctrica punteando, la batería aporreada por un auténtico hermano macana, y el bajo que estaba por que la tradición exige que haya un bajista. Canciones que no tienen nada de neo ni de freak (para mencionar dos etiquetas que se dispararon mucho en la prensa estos días). Un hit para empezar, otro en el medio, zapadas, olor a porro, un show que se hizo largo y Juana Molina invitada en un tema para tocar el cencerro y meter unos coros con mucho eco.
Dijo Victor: "¿que pasó? ¿ahora el pachuli se volvió cul?"
Jota Pérez
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Asma Respira!
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