Festival Campo Konex
18, 19 y 20 de febrero, Carlos Keen, Luján
Música escuchada desde lejos
Todo tiene que ver con todo decía Pancho Ibáñez. Todo es cuestión de gustos decía mi abuela. ¿Y de qué sirve ir a la Facultad entonces? Para conseguir trabajo m'ijo, dejar tranquilo a los padres, conseguir becas. Me fui al Campo Konex porque a la noche refresca, porque me gustó la foto de la vieja estación, porque me gusta el atardecer en el campo y porque podía cubrir mi cuota de rock nacional en tres días y seguir siendo así una persona abierta y no tan extranjerizante. Correcto, el Chango Spasiuk no es rock, ni la Pequeña Orquesta Reincidentes, ni Kevin Johansen, ni Me darás mil hijos, ni Javier Malosetti, ni Puente Celeste y ya que estamos ni Vicentico, ni Spinetta.
Una programación rara, en un lugar raro (muy lindo y no es poco). Dice mucho de lo que es la escena local. Un concierto de rock sin roqueros, o rock de Palermo Hollywood (sin bromear, a unos cuantos los había visto en el Club del Vino). No estoy siendo sarcástico. Es lo que hay, es que está todo mezclado. Eso está bueno; que todo sea un kilombo. Una buena idea, el festival en el campo, y una programación despareja, para escuchar a lo lejos, por los caminos del pueblo, entre gritos de lechuzas y teros. No creo que se puedan armar mejores programaciones. Siempre faltarán cinco para el peso. Por ahí aceptar eso nos va a salvar. Músicos haciendo distintas cosas, con mejor o peor fortuna, honestos en todo caso (espero). Los Reincidentes y los Mil hijos están aún en la búsqueda. Está bien ver en qué andan cada tanto (no muy seguido porque pueden aburrir). Suplen todavía la originalidad propia con la originalidad del género, entonces tocan un valsecito o una polka, o un pasodoble. Algunas letras justifican el énfasis y la repetición (como esa que dice que sin dinero no puedo pensar); otras no. El acordeón a piano puede dar un timbre diferente, una canción de cada dos hincha las bolas (ya adivinaron que mientras el Chango tocaba chamamés me fui a comer un choripán). Que la prensa de siempre no los convierta en lo que no son (estamos a tiempo con Me darás mil hijos, para los Reincidentes parece demasiado tarde). Los periodistas necesitan tener pollos e inflan cosas, inventan artistas, le dan una mano a los amigos (eso está mejor que pagar favores como la mayoría de las veces). Un pibe escribe dos libros y le hacen reportajes donde habla de sus influencias y sus genealogías y no le da vergüenza. Es lo que hay; con eso hay que sacar el trabajo de la redacción, porque si no van a parar a la tapa Fito Páez y los Redondos y Lanata como en la última Inrocks. ¿Es todo lo que hay? Qué se yo. La ciudad es grande, hay unos cuantos millones, debe haber más gente haciendo cosas. Me imagino, pero no sé. Rock también que terminó siendo para gente de los countries de la zona. No seamos malos che. Pero había unos cuantos pendeviejos (¿lo que hace la clase social, no?) y había muchos pendejitos a secas fascinados porque nunca habían visto una guitarra eléctrica. Estaba el pendejo de Vicentico también. Lo peor del fin de semana. Gordo pesado que no paró de decir boludeces entre tema y tema. Insoportable, ¿quién te crees que sos Vicentico? Algunas frases felices de tus canciones no justifican lo imbécil que sos. Che, me contaron que en el Clarín del domingo Iván Noble dijo que está cansado de la mediocridad. Increíble, ¿no?

En un galpón pasaban cine y videos de autor, por llamarlo de algún modo. Todo estaba muy bien por ese lado, lo organizaba una gente muy amable e inteligente de la revista Kane. Había también unas instalaciones aquí y allá. Cool, ¿no? Lástima que eran en su mayoría unas chorongadas (para seguir calificando según nuestro manual de estilo). Mientras tomaba mate atrás mío unos pibes con aire Pinamar decían pavada tras pavada. Al mirar bien tenían una credencial de artista. ¡Eso sí que es una instalación!
Cansados de estar parados nos encontramos unas sillas enfrente de un almacén que te cobraba la gaseosa según la cara. Entre el final del partido de River de una radio perdida, entre los comentarios de los canas que se tomaban una coca, nos comimos con mi novia unos sándwiches mientras tocaba Kevin. Y así estaba mejor; otra estrategia del gran Brian Eno, música escuchada por casualidad y a lo lejos. Así sirve, así me gusta; si me acerco ya veo una banda, un escenario, un artista diciendo cosas de artista y me aburro. De lejos lo disfruto mientras disfruto del cielo estrellado, mientras les damos pedacitos de salames a los perros y hablamos de cosas de la tierra. Algunas divertidas, otras tal vez un poco resignadas.

La noche anterior tocó Charly. Charly es como el tío soltero de la familia. Se escuchaba, ¿viste lo que hizo Charly?... Este Charly hace siempre lo mismoSeguro que se quedó dormido. Argentina gran familia; no somos un país, somos una familia. Por eso se grita y sobreactúa. La seguridad… Ahora no podés pasar cerca del escenario con el termo a ver si lo despertás a Malosetti de un golpe, ni con las pilas de la cámara, ni con la botellita de agua. Y después toda la sobreactuación de la seguridad se pudre porque es la una de la mañana y Charly no aparece. Y la profesionalidad se va al carajo y aparece la familia. Desde el altoparlante se escucha ¡Charly está en camino y prometió tocar hasta el amanecer, esperemos a Charly! Increíble, ¿no? Yo estaba muy cansado para esperar al tío y me tomé el escolar que iba al camping. A lo lejos se escuchaba a la pequeña multitud, en el camino crucé la limousine del tío Charly custodiado por cuatro patrulleros. En el campo los fenómenos tienen la consistencia de los sueños. Charly pasa en limousine hacia donde lo esperan los que gritan. Me encantó. Ese fue mi concierto. Cada uno lo vive a su manera; a nadie le importaba la música después de todo. Lo importante es que el equipo gane ¿no es cierto? Charly es una instalación. Voy a proponer exponerlo en el MoMA, ¿podré firmar la obra?

Spinetta quiere por el contrario ser músico. Y seguir en carrera, por eso hace nuevas canciones que nadie canta. Un dilema. Spinetta tiene tantas, pero tantas buenas canciones que podría hacer una gira por el mundo entero, ciudad por ciudad, y no se le acabarían. Pero no quiere. Y se va poniendo viejo, y ya nadie corea sus nuevas canciones; pero de yapa hace alguna de las viejas sin que nadie se las pida. Me pasó una electricidad por los brazos y me puse triste también; no sé si por mí o por él. Cuando me iba yendo a buscar el termo que dejé en la guardería de objetos contundentes no autorizados empezó a escucharse Ludmila. Quién sabe desde dónde, desde qué tiempo. El micro de vuelta nos dejó en plaza Italia a las cinco de la mañana.

Texto y fotos: Santiago B.

 
Nota Relacionada
¿¡Frank Zappa vive en Luján!?
 
Fotogalería


Carlos Keen




Jardín en Carlos Keen



Me darás mil hijos



Vicentico



Kevin Johansen


Juana Molina


Spinetta

 
Más recitales
+ Personal Fest: Morrissey, Primal Scream, Kinky, Fantasmagoria, Pet Shop Boys, y otros
+ Montreal Electronic Groove: Octet, I'm robot and proud, Teamtendo, Nouvelle Vague, Vive la Fête!, Le Tigre y otros.
+ Pop Montreal: The Dears, Keane, The Russian Futurists, Apostle of Hustle y otros.
+
Festival Nuevo Pop Argentino: Miranda!, Adicta, Los Látigos, Proyecto Verona, Sergio Pángaro - Baccarat
+ Ciclo Nuevo: Ariel Minimal y los Ortodoxos / Los Látigos / Baobab / Victoria Mil / Bauer en homenaje al Mayor Thom / Estelares
+ Peaches
+ Jaime Sin Tierra
+ Adicta
+ Me darás mil hijos
 
   
     
.:: encerradosafuera.com.ar - made in b.a., argentina - 2005 - contacto: correo@encerradosafuera.com.ar ::.