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Llegamos a horario, eso creíamos,
calculamos casi dos horas después de lo anunciado en los diarios,
lo que no sabíamos es que todavía faltaban otros 60 minutos
de espera hasta el comienzo del show, ¿qué hacer mientras
esperás el comienzo del recital si no hay ningún conocido
y la música que pasan no te hace bailar? Encarar la barra y sentarte
en algún rincón a esperar mirando a los jóvenes de
ahora, sus costumbres y sus vestuarios.
En algún momento pasaron un tema de The Mission
y me puse a pensar en toda esta glorificación de los años
80 que nos está rodeando, miren si no la tapa de Miedo,
¿ironía?, ¿homenaje? ¿o un par de tipos que
hacen las cosas por placer sin detenerse a pensar demasiado?
Le tenía miedo a este Miedo, que desbordara sintetizadores
y esos sonidos ochentosos que ya me hacen bajar el volumen o huir; sin
embargo, me encontré con un show en el que el sonido de la banda
se acercó en un par de temas al que tenía Virus
en la época de su album Relax.
La aparición de la banda fue impactante, Rudie Martínez
vestido como un jedi y Toto con un saco que
podría haber pertenecido a alguno de Duran Duran.
Desde el comienzo quedó claro que esta nueva versión del
grupo tiene lo suyo, como siempre lo que sale de las máquinas de
Rudie es lo que sostiene las canciones; el muchacho va
a sus recitales a bailar, pone play y dispara los sonidos sobre los cuales
por momentos parecen estar zapando el bajista (que probó una pose
"bajista de iron maiden" en un tema) y el baterista (con auriculares).
Al que vi un poco flojo es al guitarrista, que estaba más preocupado
por decirnos "mirá cómo me parezco al guitarrista de
Suede" que por tocar. Se extraña un poco
a Fabio Rey...
Lo mejor vino cuando Gori de Fantasmagoria
se unió con su guitarra, toda la banda se soltó y parecía
que estábamos viendo a Happy Mondays (Gori,
¿para cuando el segundo de Fantasmagoria?).
En un momento Toto desapareció y la banda siguió
sin él durante unos minutos; cuando volvió lo hizo con minifalda
de cuero, medias de red, una remera que decía Nina Hagen
y un chabón vestido de blanco que se parecía a Porchetto,
pero que era nada más y nada menos que el cantante de Miranda!
("los polémicos Miranda!",
podría decir: no hay banda que sea más detestada o defendida
en los últimos años de rock nacional)
Luego el que se cambió fue Martínez, que también
volvió con una especie de pollera de cuero. Así trasvestidos
llegó el final del show. En resumen, un regreso esperado, que me
dejó con ganas de escuchar un poco más de Gori.
En pocas palabras: La banda "moderna" que hay
que ver este año en el show que espérabamos, con un sonido
muy cuidado y distintas proyecciones de video para cada tema.
La mejor remera: La de Nina Hagen de Toto, pocas remeras
entre el público, mucha camisita y chombas de feria americana.
¿Había famosos?: Cecilia Amenábar
pasó música antes (chisme: puso Siempre es hoy
de su ex), la televiciosa Martina Luri, el ídolo pop Leo García,
y si había más no los reconocí, salgo tan poco...
Dijo Víctor: Abrieron la jaula (de las locas)
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