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Las confesiones del señor Schmidt
El delicado arte del patetismo

 
   
  Volver de las vacaciones y toparse con una cartelera con al menos cuatro películas que uno ansía ver es una deliciosa experiencia. Sobre todo si uno, como viene siendo mi costumbre, sabe muy, muy poco de las pelis en cuestión, aunque de eso ya hablaré más adelante.  
   
 

Puntualmente, en este caso, lo único que sabía es que el director es Alexander Payne, quien nos regalara La elección (Election), una película tan atípica que se atreve a partir de los esterotipos de las estudiantinas para retorcerlos, llevar a los personajes a situaciones extremas y no dejar nunca, nunca de lado al humor. Un humor tan ácido como negro, cruel para con sus personajes, los cuales vagan de imprevisto en imprevisto, siendo el más perjudicado un Matthew Broderick muy lejano a aquel Ferris Bueller (Experto en diversión, Ferris Bueller´s Day Off) que todos amamos, ¿no?. En suma, una película que se sitúa lejos, muy lejos de American pie..
Election pasó en nuestro país, sin pena ni gloria, directo a video y si bien algunos diarios trataron de festejar el estreno, no tuvo tanto éxito, aunque Payne ganó gracias a ella unos cuantos premios. De allí, llegamos a su siguiente filme, About Schmidt (¡qué coincidencia, el mismo de esta nota!)

 
Ansiando el próximo golpe de Payne, corrí al cine y salí bastante satisfecho.
El humor negro y la crueldad siguen ahí, intactos, pero esta vez se suma un elemento que si bien estaba en Election, no era lo principal: el patetismo.
Jack Nicholson, el señor Schmidt en cuestión, acaba de jubilarse de un trabajo en una compañía de seguros. De repente se encuentra con demasiado tiempo entre las manos y muy poco por hacer. Ese es el comienzo del viaje de Schmidt, que será tanto emocional como físico.
Todo se le viene encima de golpe: la repentina muerte de su esposa; el inminente casamiento de su hija con un verdadero pelele y una casa rodante demasiado grande para una persona sola, que no es lo mismo que una sola persona.
El viaje de Schmidt será iniciático, si se quiere. Bienvenido al resto de tu vida.
A lo largo de la película, el protagonista es comparado con toros en varias oportunidades. Sí, ganado. De una foto de un toro viejo fundiéndose con una de Schmidt a un camión de transporte de animales en el medio de la ruta, nuestro amigo parece soportar, estoico lo que le va pasando.
De movida parecía una obviedad: tener a Jack Nicholson en el rol protagónico traería de la mano a un personaje que estuviera montando en cólera constantemente. Sin embargo, si bien siempre está a punto de explotar, Jack no cae en la obviedad, y hace que resulte verdaderamente difícil descifrar qué está pasando por la mente de este personaje. O sea, Nicholson actúa mejor de lo que se espera. Sorprende más de lo que uno espera ser sorprendido.


 

Lo que realmente me dejó catatónico es un desnudo total. Y no por ser el de un cuerpo agraciado. Au contraire. Kathy Bates, en una muestra de total desenfado, realiza uno de los pocos desnudos verdaderamente justificados de la historia del cine. Uno de muy mal gusto, cercano a lo patético, muy a tono con el humor de la película. Un topless malcopado, como dijo un amigo. Lo que nos llevó a realizar un pequeño análisis acerca de las gorditas, los topless y el cine. Aplausos para Kathy. Hay que atreverse...
El patetismo de las situaciones y los personajes va creciendo de una forma interesante. Desde los pelos de la oreja de Schmidt hasta la cola de caballo del pretendiente de su hija, no hay elemento dejado al azar. Mientras más patético, mejor. Un estilo humorístico muy pocas veces visitado y nunca tan bien manejado.

En definitiva, Las confesiones... cumple con todo lo que alguna vez prometió Belleza americana (American Beauty) de Sam Mendes: una ácida mirada sobre el american way of life, sobre las relaciones familiares y sobre el lugar de cada uno en el mundo. Así es como Alexander Payne se posiciona en esa nueva camada de directores sumamente críticos, con una visión aguda y punzante de la sociedad norteamericana, junto a Todd "Felicidad" Solondz , Wes "Tenembaum" Anderson y Paul Thomas "Magnolia" Anderson. Un verdadero hatajo de terroristas cinematográficos.


TOP 5 - Gorditas copadas en topless!!!

1 - Marianne Saegebrecht en Bagdad Café, de Percy Adlon . Cómo no enamorarse de esta gordita en esa película. Cualquiera que se banque una escena erótica frente a Jack Palance con un pañuelo en la frente y un pincel en la mano se merece nuestra total simpatía!

2 - Alicia Bruzzo en Una sombra ya pronto serás, de Héctor Olivera. Ok, la película no es tan buena como la novela, las road movies en la Argentina no funcionan nunca, blablablá. Lo mejorcito de la peli es la escena en el citroen con toda la humanidad de la Bruzzo. No la vieron? Al videoclub ya mismo! O al listado de pelis de Volver...


 
3 - La prostituta de Amarcord. Cuenta la leyenda que Federico Fellini, durante el casting sólo atino a decir “Guarda eso, cara bambina! Io quiero llegare sano y salvo a la mía casa!”, poniéndose a la defensiva, como vemos aquí abajo...

     
       
4 - Berta La Gorda Viciosa, de algún ignoto. Porno del peor. Bueno, nunca vimos esta película, pero cómo olvidar a la corpachona de Berta sonriendo desde la cajita. ¿Alguien la vio? ¿Qué tal está? Coocha goooolda....

5 - Y dejamos el último lugar para la película de las Bandana. Estamos seguros de que no van a incluir topless y de que hasta los escotes van a ser recatados, políticamente correctos. Pero con soñar no lastimamos a nadie, ¿no? Lisa, Lourdes, estamos con ustedes...

Pablo Conde

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