| Resumen
de los episodios anteriores: Dj
Malhumor parte de viaje hacia
la Patagonia (por supuesto malhumorado con la ciudad de la
que ya no aguanta el smog y los malos periodistas). Atraviesa
ciudades grises y llega al mar. En Puerto Madryn emprende
una lucha contra las corporaciones de avistajes de ballenas
y queda prendado con el canto de los cetáceos. Vive
peripecias en Puerto Pirámides, donde además
de ballenas avista al gordo Casero. Privado
de cines, inventa nuevos géneros de crítica
como "cine a bordo", destinado a
la crítica
de films en colectivos de larga distancia. Llega a la ciudad
de Esquel para dedicarse a la vida al aire libre; los ríos
y los lagos le hacen pensar que el cinematógrafo es
un pasatiempo vano. Recapacita y aprender a remar le deja
profundas enseñanzas
para su profesión de comentar películas y discos.
En la ciudad de Comodoro Rivadavia tiene una epifanía
en un cine vacío mientras mira Dogville (a
solas con
Nicol Kidman). Llega en camión hasta
la ciudad de Ushuaia donde consigue trabajo (episodios no
publicados). Pasa música en un bar con el seudónimo Dj
Discoentero, allí despliega su saber y delicado
gusto pero pocos se enteran. Se encuentra con sus amiguitos.
Durante el día pasea en barco por el canal de Beagle.
Vuelve a encontrarse con las ballenas (una). Solicitado en
la ciudad toma un avión de regreso e interrumpe la
continuidad de un relato que venía muy bien (en Bs
As. no hay ninguna posibilidad de encontrarse con ballenas).
Otro avión, ahora para arriba en un movimiento de simetría
espacial (desplegar mapa) desde lo más abajo (Ushuaia)
hasta lo más arriba (Montreal) lo pone otra vez en carrera
y con ganas de contar cosas. Sin embargo, Malhumor no sabe
bien qué lo llevo a tomarse ese avión, nuestro
héroe se siente perplejo acurrucado en su butaca, "¿por
qué abandoné la patagonia y el mar?", se pregunta.
Hasta que escucha la respuesta de una gente fina que viaja
en el avión: "¡¡¡¡En Canadá también
hay ballenas!!!!"
Entonces Malhumor, como el Hombre
Araña en su traje,
se siente fuerte, mira por la ventana y un colchón de
nubes lo saluda; en la pantalla (el cine sirve para todo,
incluso para que la gente se olvide que está a 10.000
metros de altura, que te podés venir abajo, que no hay
espacio y que la comida es malísima) se anuncia una
de esas películas que te cagaste de la risa por lo patética
cuando viste la cola y te dijiste con tu novia que ni en pedo
veías esa pedorrada (Dj Malhumor extraña
a su novia). La vas a tener que ver o conversar con el de al
lado. Me la vi. Along came Polly con los super
astros de Ben
Stiller y Jennifer Aniston. ¡Qué
bueno que todavía
existan películas que uno ve la cola y diga "qué porquería"
y después efectivamente sea una porquería! ¡Las
colas nos ahorran tanto dinero! ¡Tanta satisfacción
cuando decís, seguro que ese es el único gag
bueno (Ben Stiller jugando al básquet y sufriendo
en su cara el refriegue de una panza asquerosamente peluda)
y después
tenés
razón! Dj Malhumor se siente miserable
en su pequeño
placer, y sin ideas, pero le echa la culpa a la película
que es una ñoñez. No octante, cuando
llegan los títulos se siente feliz, aplausos al musicalizador
que recupera para su memoria Let my love
open the door esa joyita
pop de Pete
Townshend. ¡Qué buena canción!,
cómo lo queremos a Pete (está bien, soy un poco
viejo, es el guitarrista y cantante de los Who). Misión
cumplida y el cine a bordo llegó a su fin. También
el viaje.
Malhumor se toma un taxi en el aeropuerto y llega al que será su
barrio. Hay sol, mucha gente en la calle, todos felices, hay
muchos barcitos, hay buena música. Entonces Dj
Malhumor se toma la cabeza y dice: "Hice once mil kilómetros y me mudé a
Palermo!!!!".
(Continuará...)
DJ
Malhumor
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