agenda |comics | discos | editorial | festivales | fastfood | música | living | pelis | recitales |teatro | tevelandia | wonderland

 

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
O de por qué odio a mis bostezos

Es un profundo secreto que cada vez me cuesta más ocultar: tengo la odiosa e inevitable costumbre de quedarme dormido en el cine.
No importa si la película es buena o mala, si la estoy disfrutando o trato de evitar seguir viéndola: el sueño está siempre ahí, agazapado, a 24 cuadros por segundo, detrás de cada decisión del director, detrás de cada encuadre y cada puesta en escena.
Hace tiempo que le doy vueltas al concepto y no termino de encontrarle un buen nombre a mi condición de cinéfilo dormilón.
Varios son los motivos y creo que en realidad se pueden reducir a uno, tan constante como poderoso, tan cursi como irremediable: cuando estoy en una sala cinematográfica me siento más en casa que en cualquier otro lugar, incluida mi casa. Es cierto que se suman todos los factores descriptos al respecto por miles de estudiosos, desde la disminución de las palpitaciones, la sensación de proyección de uno a lo que sucede en la pantalla y ese largo etcétera que no recuerdo ni me interesa hacerlo.
De cualquier forma, más allá de nombres y definiciones, es algo que me pasa más que seguido. En los festivales de cine, durante esas maratónicas sesiones de diez días corridos a razón de cinco pelis por día, no me queda otra que sentarme cerca de algún conocido y pedirle que me codee si empiezo a roncar. Sé que en más de una oportunidad mis ronquidos se han transformado en anécdotas de determinadas proyecciones.
Eterno resplandor… es la segunda en el ranking de películas que causaron un fuerte efecto en mí como espectador evadido, sólo superada por Despertando a la vida (Waking Life), de Richard Linklater, con un total de asistencia de tres funciones en sala y tres dormidas de mi parte. El caso de la peli animada de Sir Richard L. es bastante particular. Minuciosamente estudiada, parece ser la mayor y más cercana descripción al estado de reposo, al sueño en su más acabada expresión. Es como si uno fuera parte extrema de esa película. El ritmo, la cadencia, la mixtura de colores y sonidos, la música y la falta de fijeza de cuadro, todo orquestado con el fin de plasmar, lisa y llanamente, un sueño.
Eterno resplandor… es un caso aparte. Si bien lo onírico está tan presente como en Despertando…, no tiene ese constante y sutil movimiento tan relajante: acá se necesita estar atento a una trama un tanto intricada, juguetona y demandante.
Escrita por Charlie Kaufman, quien últimamente goza del odio de varios críticos enardecidos (incluido Marcelo Panozzo, lo que no nos deja de alegrar) y dirigida por Michel Gondry (también odiado por Panozzo, ¡esto es glorioso!), esta película no hace más que confirmar las firmes y potentes voces de sus autores.
Kaufman es responsable de los guiones de ¿Quieres ser John Malovich?, Confesiones de una mente peligrosa, El ladrón de orquídeas y la inédita por estos lares Human Nature (película tachada de “miserable” por nuestro amigo Panozzo, uno de esos críticos que suele confundir lo que siente con lo que piensa, aparentemente). Gondry viene de la publicidad y el videoclip, con parada previa tras las cámaras de la película miserable ya nombrada. Esta es su primera colaboración con Kaufman, quien cuenta con un simpático y efectivo background en el mundillo pop: no sólo fue guionista de Get a Life, una simpatiquísima y a veces extraña serie que pasaron en Sony hace unos cinco años, sino que también escribió en National Lampoon, una revista parecida a la Humor, por ubicarla de alguna forma en la escena local.
En este caso, ambos se juntan para hablar del amor, de la memoria, de la necesidad de estar con alguien y de todos sus antónimos, el desamor, el olvido y la soledad voluntaria. Parten de un Jim Carrey enardecido tras enterarse de que, tras abandonarlo, su ex novia extirpó definitivamente de su mente todo vestigio suyo y de la relación que tuvieron, gracias a una curiosa empresa llamada Lacuna Inc. Herido, enojado y vengativo, Joel (Carrey) solicita el mismo servicio, con tal de sacarse de la cabeza a Clementine (Kate Winslet), cuyo recuerdo lo está haciendo sufrir demasiado. Sin embargo, Joel no quiere olvidarla.
La película es una de esas pocas que te hipnotiza, te deja maravillado tras un exceso de brillantes ideas, tan elocuentes como inútil es describirlas. Alabar Eterno resplandor… es una de esas tareas que nunca estarán a la altura de lo descrito. La cercanía y familiaridad que uno comienza a sentir con cada uno de los personajes es increíble; jugando todas las cartas de un guión de comedia romántica convencional, la vuelta a barajar se vuelve inmensamente disfrutable, cuando uno recorre de la mano de Joel y Clementine los recuerdos, en un comienzo, y sus relecturas, en un momento en que la película parece crecer ilimitadamente. Uno, como espectador, tiene esa extraña sensación de estar a la deriva, totalmente entregado, algo poco común por estos días. Kaufman y Gondry funcionan como guías dentro de un mundo que no sólo está en constante mutación en la ficción sino también en el rodaje mismo, donde la improvisación reinaba, según contaron por ahí.
Eterno resplandor… es una experiencia digna de vivir. Te moviliza, te provoca, te transporta y, como si todo esto fuera poco, te deja en un estado emocional deplorable. Y sí, me hago cargo de lo cursi de mis frases, como debe ser. Y perdón Panozzo, no es nada personal.
Sí, ya sé, la pregunta del millón: me dormí en esta película y sin embargo hablo de ella como si nada… Bue, permítaseme esta licencia. A veces, las películas en las que uno se duerme, ni por aburrimiento ni desinterés, terminan siendo releídas. Me gusta pensar en mi problema crónico como eso: más que un dormilón soy un relector, alguien que termina mezclando lo fílmico con lo onírico, rebarajando una vez más. Más allá de los codazos.

Pablo Conde


Linkología:
http://www.eternalsunshine.com/
¡Ah! Además de visitar el site oficial, pegate una vuelta por el sitio de Lacuna Inc. Después de tomarte un test te ofrecen un descuento, de acuerdo a tu nivel de desesperación.
http://www.lacunainc.com

 
 
       
.:: encerradosafuera.com.ar - made in b.a., argentina - 2004 - contacto: correo@encerradosafuera.com.ar ::.