Aviso: a partir de aquí no hay más ballenas.
Llegué a Esquel.
Esquel es una ciudad común rodeada de un entorno maravilloso
(lo que se ve y lo que se intuye). Me sorprendí porque muchas
personas me habían dicho estas palabras: Esquel es horrible.
Me sorprendió porque eran personas que vivían en barrios
de la capital o del gran Buenos Aires. Y los barrios de la capital
y el gran Buenos Aires son en general lugares comunes más
algunas cuadras con chalecitos. Aún más, en general,
a diferencia de Esquel, son lugares comunes rodeados de entornos
horribles (desafío a cualquiera a que me diga que vive alejado
más de diez cuadras de algo horrible). Pareciera como si
los que vivimos por allá pensáramos que la acumulación
de lugares comunes más chalecitos, más edificios que
resistieron la demolición y los años constituyen un
lugar bello; atrofia de la perspectiva que lleva a engaños.
Llegué a Esquel como periodista invitado a realizar
un tour aventura o extremo. En pocas horas me vi colgado de una
soga y caminando por una pared de roca. Esa técnica o deporte
se llama rappel y parece que fue inventada por Batman
para caminar por las paredes de los edificios y atrapar archi criminales.
En Esquel hay un solo cine y el día del estreno mundial de
Matriz Revolución pasaban
Cleopatra de Eduardo Mignona,
con Natalia Oreiro y Norma
Aleandro. Esa es la razón por que los jóvenes
de por aquí prefieren bajar paredes de roca de 70 m. caminando.
Y eso es lo que yo también hice con naturalidad. A eso se
llama deporte extremo, al fin de cuentas técnicas y rutinas
que se aprenden y que tienen como única condición
ir en contra de tu instinto de supervivencia, por ejemplo el guía
te dice: saltá al vacío o tirá
la cola bien contra la pendiente. Deporte extremo, crítica
de cine extrema (es decir, cuando se esta en medio de la naturaleza
y lo último que se quiere hacer es ir al cine que incluso,
mis amigos, parece de lo más superfluo). Ejemplo de la crítica
extrema es hablar de esta película que no vi y que jamás
debiera aparecer en estas páginas, lo mismo que su director,
Eduardo Mignona, nuestro Leonardo Favio
sin vincha, director peronista sin peronismo, la última gran
cosa del diario Clarín (junto con Puenzo,
mencionado en el capítulo anterior cuando la crítica
cinematográfica de ambientes extremos no había sido
inventada). Confieso rápidamente que yo vi La Fuga
y no sólo eso, sino que incluso me gustó y no sólo
eso sino que más allá de mí gusto creo que
posee más de una virtud. No obstante, en la filmografía
de este señor se encuentran películas como Flop!
y El Faro, presentes en cualquier top 10 de lo
peor de nuestro cine; lo que, según todos sabemos, es muchísimo
(de horrible). Mignona es la clase de persona que
en un momento de su carrera (este año) dice: cuando la
vi a Natalia supe que el papel era para ella, sólo que necesitaba
que cambiara de apariencia física y eso es lo que le pedí.
Pie para que una persona como Natalia diga
(en un momento de su carrera que es este año): fue un
gran desafío pero Eduardo es una gran persona y aprendí
mucho de él. Son esa clase de personas y cualquiera
en su sano juicio hubiera elegido tirarse por el barranco como yo
hice junto a unos cuantos más.
Ultimas reflexiones y me voy. La crítica como procedimiento
retórico que es tiene sus rutinas y a falta de películas
nuevas para ver, se las puede ejercitar y continuar, defendiendo
películas indefendibles o de manera exagerada en fogones
o en altos en el camino en el sano ejercicio del turismo aventura
(en este caso puntual, argumentación sólidamente sustentada
de que la película Señales, la de
Mel Gibson, representa el cine más puro
y en especial en la tradición de Hitchcock).
Siguiendo con el envión decimos que la crítica es
una disciplina de la que se aprenden los pasos como se aprende a
bailar, como se aprenden posiciones de un arte marcial o ciertas
técnica de dibujo. Es lo que pensé mientras aprendía
ciertos secretos para no caerme del kayak o para no quedar patas
para arriba en el rappel: ¡en definitiva, como en todo, se
trata de caer bien parado! ¡Plop!
Más aventuras en el próximo capítulo, sin ballenas
pero con muchos otros animalitos.
DJ Malhumor
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