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.:: PELIS Y VIAJES/ DJ MALHUMOR DE GIRA/ 3
Extreme Cinema!
Mi vida entre las ballenas III. (Whaleless y cielo con estrellas, crítica cinematográfica en ambientes extremos más algunas reflexiones sobre el porteñocentrismo arquitectónico)
NOTAS ANTERIORES
DE DJ MALHUMOR


Por qué prefiero
Terminator 3 a
Matrix 2 (y X Men

2 a las dos juntas)


Mi vida entre las
ballenas (Hoy cine
a bordo)


Mi vida entre las
ballenas. Parte II
(Ecológicamente
correcto... )

Aviso: a partir de aquí no hay más ballenas. Llegué a Esquel.
Esquel es una ciudad común rodeada de un entorno maravilloso (lo que se ve y lo que se intuye). Me sorprendí porque muchas personas me habían dicho estas palabras: Esquel es horrible. Me sorprendió porque eran personas que vivían en barrios de la capital o del gran Buenos Aires. Y los barrios de la capital y el gran Buenos Aires son en general lugares comunes más algunas cuadras con chalecitos. Aún más, en general, a diferencia de Esquel, son lugares comunes rodeados de entornos horribles (desafío a cualquiera a que me diga que vive alejado más de diez cuadras de algo horrible). Pareciera como si los que vivimos por allá pensáramos que la acumulación de lugares comunes más chalecitos, más edificios que resistieron la demolición y los años constituyen un lugar bello; atrofia de la perspectiva que lleva a engaños.
Llegué a Esquel como periodista invitado a realizar un tour aventura o extremo. En pocas horas me vi colgado de una soga y caminando por una pared de roca. Esa técnica o deporte se llama rappel y parece que fue inventada por Batman para caminar por las paredes de los edificios y atrapar archi criminales.
En Esquel hay un solo cine y el día del estreno mundial de Matriz Revolución pasaban Cleopatra de Eduardo Mignona, con Natalia Oreiro y Norma Aleandro. Esa es la razón por que los jóvenes de por aquí prefieren bajar paredes de roca de 70 m. caminando. Y eso es lo que yo también hice con naturalidad. A eso se llama deporte extremo, al fin de cuentas técnicas y rutinas que se aprenden y que tienen como única condición ir en contra de tu instinto de supervivencia, por ejemplo el guía te dice: saltá al vacío o tirá la cola bien contra la pendiente. Deporte extremo, crítica de cine extrema (es decir, cuando se esta en medio de la naturaleza y lo último que se quiere hacer es ir al cine que incluso, mis amigos, parece de lo más superfluo). Ejemplo de la crítica extrema es hablar de esta película que no vi y que jamás debiera aparecer en estas páginas, lo mismo que su director, Eduardo Mignona, nuestro Leonardo Favio sin vincha, director peronista sin peronismo, la última gran cosa del diario Clarín (junto con Puenzo, mencionado en el capítulo anterior cuando la crítica cinematográfica de ambientes extremos no había sido inventada). Confieso rápidamente que yo vi La Fuga y no sólo eso, sino que incluso me gustó y no sólo eso sino que más allá de mí gusto creo que posee más de una virtud. No obstante, en la filmografía de este señor se encuentran películas como Flop! y El Faro, presentes en cualquier top 10 de lo peor de nuestro cine; lo que, según todos sabemos, es muchísimo (de horrible). Mignona es la clase de persona que en un momento de su carrera (este año) dice: cuando la vi a Natalia supe que el papel era para ella, sólo que necesitaba que cambiara de apariencia física y eso es lo que le pedí. Pie para que una persona como Natalia diga (en un momento de su carrera que es este año): fue un gran desafío pero Eduardo es una gran persona y aprendí mucho de él. Son esa clase de personas y cualquiera en su sano juicio hubiera elegido tirarse por el barranco como yo hice junto a unos cuantos más.
Ultimas reflexiones y me voy. La crítica como procedimiento retórico que es tiene sus rutinas y a falta de películas nuevas para ver, se las puede ejercitar y continuar, defendiendo películas indefendibles o de manera exagerada en fogones o en altos en el camino en el sano ejercicio del turismo aventura (en este caso puntual, argumentación sólidamente sustentada de que la película Señales, la de Mel Gibson, representa el cine más puro y en especial en la tradición de Hitchcock). Siguiendo con el envión decimos que la crítica es una disciplina de la que se aprenden los pasos como se aprende a bailar, como se aprenden posiciones de un arte marcial o ciertas técnica de dibujo. Es lo que pensé mientras aprendía ciertos secretos para no caerme del kayak o para no quedar patas para arriba en el rappel: ¡en definitiva, como en todo, se trata de caer bien parado! ¡Plop!
Más aventuras en el próximo capítulo, sin ballenas pero con muchos otros animalitos.

DJ Malhumor


 
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