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| Hola, leí tu
nota sobre El Amante. No voy a discutir tus opiniones, obviamente
no las comparto. Pero hay algo que te quiero aclarar relacionado
con este párrafo: "La mayoría del público
no tardó demasiado en dejar de comprar la sobrevaluada
publicación. O en abandonar sus suscripciones, que
habían tomado para obtener alguno de los minilibros
que aún hoy siguen vendiendo". Lo que decís
es sencillamente falso. Las ventas no han bajado ni las suscripciones
tampoco, y esto desde hace una buena cantidad de años.
Tuvimos un bajón a fines de 2001, que no parece ilícito
atribuir en buena parte a la crisis económica, pero
después nos recuperamos, a pesar del precio exorbitante
que mencionás. No imagino tampoco de donde podrías
haber sacado ese dato, como si tuvieras acceso a la base
de datos de suscriptores que está en una computadora
en mi oficina.
Ahora bien, si ese párrafo da datos incorrectos sin
explicar el origen de la información el siguiente
es mucho peor: "Ese abandono, años después,
llevaría a la gente de la revista a llorar por los
pasillos oficialistas en busca de extraños subsidios
(algo llamativo, teniendo en cuenta que su exorbitante precio
no hizo más que aumentar).". Lo peor del periodismo
argentino se concentra en esas líneas: la idea de
que se maneja cierta información reservada, las medias
palabras, el clima de sospecha, el desdén casual,
la metáfora torpe ("pasillos oficialistas" no
significa nada en castellano, "pasillos oficiales" sería
más correcto aunque horrible). No sé muy bien
a qué te referís con eso y lo más probable
es que no tengas la menor idea de lo que estás diciendo.
La última vez que caminé un pasillo "oficialista" fue
en una serie de reuniones que tuve con Lopérfido en
2001 junto a Beatriz Sarlo, de Punto de Vista, y gente de
Diario de Poesía para pedir que evalúen la
posibilidad de que se quite el IVA a las revistas culturales.
Terminamos hablando con gente de Cavallo, entonces Ministro
de Economía y, lógicamente, no tuvimos el menor éxito.
En fin, tenés opiniones fuertes sobre la revista,
que seguramente estás en condiciones de argumentar
y ejemplificar aunque el artículo no lo hace. Pero
si vas a dar --o sugerir-- información deberías
ser más cuidadoso.
Saludos.
GN
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Hola, Gustavo
Ante todo, te pido disculpas por la demora. Estos días vienen movidos,
por suerte y por desgracia.
Tenés razón en cuanto a lo poco informado que estoy. Lo de la baja
de ventas y suscripciones de la revista es una apreciación completamente
mía, y parte de no conocer a nadie que la compre en este momento, algo
que años atrás
era moneda corriente. Si bien no tengo un millón de amigos, sí conozco
mucha gente y sé que la revista era material de consulta tanto para cinéfilos
como para estudiantes. La mayoría de esa gente ya no la compra. De hecho,
antes siempre pululaban alrededor mío y hoy en día no sucede. Lo
mismo con algunos suscriptores.
Quizá el cambio y el tiempo fue renovando lectores y así como algunos
nos alejamos, otros se acercaron. Ese razonamiento no lo había hecho y,
por ello, te pido disculpas.
En cuanto a los "pasillos oficialistas", en realidad estaba pensando
en Quintín. No manejo información reservada ni lo
pretendo y sí, quizá terminó siendo un desdén casual.
Te pido disculpas por ello.
Releyéndolo siento que es gratuito y no aporta nada.
Lo que me quedó dando vueltas de tu mail, es eso de "lo peor del
periodismo argentino". No me considero periodista. Para nada. Ni creo que
lo que hacemos en Encerrados Afuera se pueda inscribir estrictamente dentro de
ese rubro. Periodista es el que vive de ello, el que lo ejerce como profesión.
Yo soy sólo alguien que opina, con el mismo derecho
que todo el mundo, por ahí más quejoso y menos consciente de mi
verborragia. Pero no soy -ni quiero- ser periodista. Uno de los verdaderos problemas
de este país es la facilidad con que la gente utiliza esa palabra. Y es
algo que siempre me llamó la atención en ambos festivales de cine.
Los "periodistas" van desde simples integrantes de una página
web (en general con muy poca dedicación e interés), hasta "grandes" señoras
y señores que no tienen ningún problema en
atropellar a dos o tres personas que se interpongan entre ellos y la comida gratis,
las remeras de promoción o los bolsitos. Muchos de ellos tampoco son periodistas,
pero se presentan así y viven toda una vida engañando a quién
sea necesario. Los verdaderos periodistas, por desgracia, escasean.
En definitiva, te agradezco tu mail. Me gusta que hayas contestado a mi nota,
si bien no era el objetivo. Aunque si me
preguntaras cuál fue, la respuesta es que soy un gran quejoso. Y que extraño
una revista que en sus comienzos me hacía sentir parte y después,
de a poco, me fue dejando de lado. Y si hay algo que me gustaría es volver
a poder disfrutar de El Amante. Me encanta leer revistas, siempre lo hago y,
por desgracia, me siento cada vez más lejos de las publicaciones locales.
Sé que la mía es sólo una voz, pero son varias las personas
que sienten algo similar. Y no quiero
equivocarme otra vez dando data poco precisa, así que mejor lo dejo ahí.
Saludos.
Pablo Conde |
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