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Pedalea, Malhumor, pedalea!
Mi vida entre las ballenas - Nuevas aventuras.
Dj Malhumor se va a ver a The Streets en bicicleta
Aviso: en este capitulo las ballenas sólo aparecen desde lejos y mencionadas. Dj Malhumor agarra la bici y se va a ver The Streets. Acostumbrado a ver todo con unos años de delay, Malhumor se siente afortunado. El año que pasó, Mike Spinner, el pibe que se hace llamar The Streets, sacó un disco de los buenos buenos. Malhumor no recuerda si incluso no lo votó en aquella importante encuesta del sitio Web encerradosafuera sobre lo mejor del año (la otra importante encuesta fue realizada por el diario Clarín, a Malhumor le parece recordar entre brumas que el ganador de aquella fue un grupo muy popular al que todos llaman la Bersuit, Malhumor no esta muy seguro, Malhumor tiene una memoria frágil, tal vez el ganador fue el grupo de vanguardia Babasónicos).
El disco en cuestión se llamaba Original Pirate Material, nombre que predispone bien a cualquiera. Dj Malhumor siente cuando lo escucha algo de nuevo, una energía que desconoce o que conoció en otras épocas; como cuando escuchó a los Pixies por primera vez (eso es otra cosa y complica todo). Sigamos con The Streets. A Malhumor le parece que basta un esfuerzo y hasta llega a comprender el hip-hop. Otra vez los ingleses que nos vienen a explicar las cosas de negros, como cuando siendo un niño entendió a Bob Marley gracias a The Clash. Tanto low-fi y electrónica fina le estaban haciendo mal, Malhumor se siente joven cuando escucha el disco y quiere romper cosas.
Este año salió lo nuevo de The Streets, A grand don’t come for free. ¡Famoso segundo disco muchacho!, ahora todos esperan de ti grandes cosas. Malhumor lo escuchó apenas. Todos parecen haberlo escuchado apenas, todavía queda el gusto del anterior, todavía aquella pequeña furia e inquietud. En bicicleta a ver a The Streets. ¡Si lo vieran los amigos! Va bajando hacia el down-town, el cielo es claro y el aire puro. Montreal es una ciudad todavía abierta a los elementos, todavía se ve el cielo y se escuchan los truenos cuando hay tormenta, hasta con eco.
Ata su bicicleta frente a un peep-show y se cruza al Club Soda. Adentro, sobre el escenario, un dj pone discos. Fuma pitillos, se mueve sutilmente concentrado en los surcos. Le gusta, a todos le gusta; en qué cosa sofisticada han terminado los riff de guitarra, el muchacho con una remera que dice rude boy toca a Blur y otras cosas inglesas; y en esto se parece a The Streets, hip-hop a lo Damon Albarn, a lo Madness. La gente salta, se mueve. Antes, cuando existían los discos de vinilo, la gente iba a ver guitarristas. Antes se grababan discos, ahora se tocan. Estaría bueno saber de quién se trata este pibe ahí arriba del escenario.
Pasan unos días y Malhumor se entera. Se trata de Dj Bliss y un periodista dice que estuvo entre lo mejor de la semana. Contento, Dj Malhumor se ilustra y descubre algunas cosas sobre esa música que hace The Streets. Este hip-hop refinado y ahora blanco se llama garage, por un club en Nueva York donde empezó todo, o 2 step, en su segunda generación (claro), "qué difícil", se dice Malhumor, aprender tantos nombres y no solo, porque ahora un nombre dice dos cosas; Malhumor viene de la época que garage quería decir grupos como Thirteen floor elevators, quería decir década del sesenta y quería decir, por extensión, grupos como los Ramones. Ahora quiere decir música quebrada, bases electrónicas venidas de quién sabe dónde y las voces de divas del soul perdidas como otro instrumento. Y está Mike Spinner que cuenta sus historias.
Ya se fue Dj Bliss y ahora viene lo mejor, el pibe nos dejó a todos electrizados. Pero algo extraño pasa, porque cuando se apagan las luces del Club Soda (qué bueno que las bandas o quien sea toquen en clubes, una pista mediana, un escenario, una barra larga larga) la música que queda, la música que alguien eligió para ese momento es un piano más bien mersa, más bien sinfónico, más bien feo y más bien poco irónico. Qué raro, se dice Malhumor, poco irónico de alguien que sacó un disco llamado Original Pirate Material.
Aparece el pibe con su acento tan inglés, tan balbuceado, y al rato aparece un MC invitado, tan negro, tan cantante, tan canciones haciendo falsetes (como David Lebon). Está bien que este garage le deba al soul, pero Malhumor esperaba menos canciones y más piratería y es más, esperaba la rabia del pirata, la rabia del ladrón (que tiene cien años de perdón). Mike Spinner, con el pelo ultra corto estilo chico de la calle, lo carga al negro, hace muecas, y el otro se hace el cantante, hace gestos, hace mímica y se toca el bulto (solapadamente). Esa es la ironía en escena, más bien poca; las chicas gritan y el negro se las quiere garchar a todas; Mike Spinner/The Streets le quiere dar un piquito y se hace el malo inglés, se hace el malhumorado Gallaguer, le recuerda "nosotros los ingleses inventamos a los putos".
Malhumor esperaba otra cosa y la lucha de los dos cantantes le recuerda Titanes en el Ring (que también lo entretenía mucho). Pero todavía queda lo mejor y Malhumor regresa en bicicleta a través de un verano que desconoce.

DJ Malhumor

 
 
 
     
       
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