Bruno
Dumont es uno
de mis directores favoritos y al mismo tiempo uno que no le recomendaría
a nadie. Sus películas son insoportablemente lentas, sus
atmósferas tan opresivas como las casas de las tías
viejas, poco habladas y donde el sexo es siempre animal, absurdo
y lo peor, en el cual uno no puede dejar de reconocerse. En el
festival de Cannes donde su La humanidad se llevó el
premio a mejor película hubo escándalo. Ese año
el jefe del jurado era Cronenberg y ese hecho,
el de haber premiado a Dumont, lo engrandece,
por lo menos ante mis ojos, es casi su mejor película desde
El almuerzo desnudo, ese hecho, esa valentía.
La última
que vi de Dumont fue 29 Palms hace
un par de años
en Mar del Plata; hay un comentario de Dj
Malhumor en el apartado
del festival del 2004 al que le interese y que a mí me recordó o
me encendió un odio
escondido. En esa película una pareja de franceses recorría
los desiertos norteamericanos en uno de esos jeeps gigantes popularizados
por la guerra del golfo. Acá no hay muchos porque son carísimos,
sino estaría lleno de inconscientes que lo comprarían
con gusto, estoy seguro, es la misma porquería por todos
lados. El mejor ejemplo de una sociedad de consumo ciega. Un vehículo
popularizado por la guerra. Nuestro equivalente a ese jeep asesino
es la 4x4. Odio las 4x4, lo que representan, la gente que las maneja,
el polvo que me hacen comer cuando ando en bicicleta por la Patagonia.
También me molesta no tener una, pero bueno, eso es mucho
más un hecho de resentimiento social que un hecho estético.
Anduve en bicicleta desde Zapala hasta Junín de los Andes. Al principio
todo el mundo me saludaba, los paisanos a caballo, la gente desde
las chatas viejas. Por esos caminos parecía como si todo el
mundo quería hablar conmigo; cuando llegué a Junín
y me adentré en la zona de gente en vacaciones todo el mundo
más bien me quería pisar. Con su 4x4. Andaban apurados,
dejaron la leche en el fuego, andan con mala leche que se yo.
Por suerte en Junín de los Andes también tuve otra
clase de encuentros, tuve algunas epifanías musicales (entre
otras). Salí a caminar bajo el cielo estrellado por el pueblo
y desde una casa salía la música de una banda ensayando.
Era una melodía que me hizo feliz. Pop patagónico no
identificado. Las tierras frías, debe ser eso. Los inviernos
largos que invitan a la introspección, las horas vacías
que invitan a hacer algo. La naturaleza bruta (que no es el embrutecimiento
de los que la visitan en sus 4x4 veraniegas). La melodía se
repetía
y yo me iba aprendiendo la canción que olvidé. Podría
haber golpeado la puerta ¿no? Entrar y preguntar, presentarme,
soy Dj Mundial, busco la canción perfecta. Soy tímido.
Llegó una chica en bici y yo me hice el que esperaba el 60.
Volví al hostel. En mi cuarto había una piba con una
cara de culo insultante. Esa clase de chica que te mira con cara
de vos no sos. Vos querrías decirle que no te interesa participar,
pero seguro que te peleás. Me dormí escuchando la canción.
El otro día fue otro día. Conocí más
gente buena. Conocí gente de a caballo y de a pie. Conocí a
Sauce. Un Nick Drake/José Gonzalez neuquino
que hace unos asados buenísimos. Conocí al baterista
de Atrás
hay truenos. Estaban las novias también (detrás
de todo gran hombre, jajaja). Tomamos vino y nos quedamos hasta el
amanecer cantando canciones de Mogwai. Estuvo entre
los mejores fogones de mi vida. Otra noche encontré una irlandesa
que cantaba canciones de Stephen Merrit: Come
back from San Francisco/ it can't
be all that pretty/ when all of New York City misses you/ should
pretty boys in discos/ distract you from your novel/ remember i'm
awful in love with you. Cool eh? Después otro agarró la
guitarra y tocó una de Fito. Se rompió el hechizo,
desapareció la
irlandesa y yo estaba desnudo en un parque. Conocí gente a
caballo que vive en el cerro, baja a comprar vino y cuando los caballos
se ponen viejos los sueltan en el campo y no lo venden a la jaula.
La jaula es un camión que pasa a comprar los caballos viejos
para hacer salchichas y patés. Empecé a fijarme en
las latas de paté y picadillo. Dice, ingredientes: carne.
Carne, carne, solo carne, carne de qué me pregunto. No le
importa a nadie.
¿Quieren saber cómo termina la película de Dumont? ¿La
de los dos franceses que recorren Estados Unidos en un jeep?
Los violan salvajemente.
DJ Mundial
PD: Hay mp3s de Sauce en www.bolsadeosos.com.ar
Manden saludos.
|