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Mum!
Mi vida entre las ballenas - Nuevas aventuras.
Dj Malhumor sufre extraños cambios de personalidad
Estábamos en un coqueto café estilo francés con Marcelo Panozzo y mi esposa Flavia. La noche anterior habíamos ido a ver a un grupo islandés muy interesante, Múm, y entonces le dije a Marcelo, ¿por qué no los llevamos al festival para que toquen en la trasnoche de Niceto?

Es todo tan sofisticado en Montreal que Dj Malhumor tiene extraños cambios de personalidad y por momentos toma la personalidad de Quintín y se cree director de un festival de cine de un país nada sofisticado pero que le gusta parecerlo. Dj Malhumor se siente lo más de lo más, toma su bicicleta (¿andará Quintín en bicicleta?) y se va para el festival de jazz. Nunca vio algo así y encima gratis. El festival de jazz dura diez días y hay como 500 conciertos, unos 200 pagos y muy caros y los otros en la calle en una ciudad tomada. En los recitales pagos tocan todos los nombres que uno diría si le toca el repechaje de Feliz Domingo: Keith Jarret, Gismonti, Charlie Haden, Markus Miller, Bill Frisell, Chick Corea, Al Di Meola, Stanley Clarke, en fin, varios músicos que sin quererlo ni saberlo arruinaron a una generación entera de otros músicos argentinos que quisieron hacer rock, tocándose todo y siendo artísticos.
Malhumor se mezcla entre la gente y vuelve a su antigua personalidad. Empieza a mirar a su alrededor. Malhumor asiste al escenario groove donde tocan muchos pelados con trompeta, entre ellos el de Buscemi. Malhumor mira el recital rodeado de negros hiper sofisticados, japoneses high-tech, chinas super models y rubias rusas o checas en busca de director de cine. Malhumor se siente ahora un poco disminuido, sospecha que jamás será exitoso como esa gente y algo mucho peor, jamás va a parecerlo como ellos. Malhumor cambia su personalidad nuevamente ahora en picada hacia abajo cuando mira a esas personas y se acuerda al mismo tiempo de Duhalde y Nacha Guevara, ¿cómo olvidará ese pasado? ¿Podrá hacerlo o será la figura de su destino? Malhumor se siente una cucaracha y teme ser pisado por un surfer californiano. Hay muchos surfers californianos y se los reconoce de inmediato. Malhumor vuelve a la realidad cuando desde otro escenario escucha, ¡Good evening fucking Montreal!, está por empezar el show de un rocker del que desconoce el nombre ni el motivo de estar en un festival como este, se siente reconfortado y como en casa, ivanes nobles y gente berreta hay en todos partes.
En el escenario groove toca Marsmovil. No sabe de qué ni de quiénes se tratan estos alemanes multiétnicos pero le gusta. Dj japonés con peluca funky, pelado con trompeta, chica sin onda que canta bien, bajista y front man muy gracioso, especie de Willy Crook pero bien (bah, también nos cae bien Willy Crook). Todos los géneros se tocan y se reciclan, hay diversión sobre el escenario, el japonés mete viento, mete ruidos, mete cantantes desde los vinilos, el bajista hace mímica de cantante porque los cantantes son cosa del pasado y se ríe. Por momentos todo es muy Daft Punk, todo muy Air y por momentos la cantante canta de en serio, como venida de otro lado y cuando dice to the stars señala las estrellas como si fuera salida de Popstars, ¿por qué chica? ¿No ves todo lo que hay al lado tuyo? Pero Malhumor hasta se divierte con esto, todos bailan. Malhumor busca después y descubre que el alemán es un copado colaborador de The Notwist y Console, el alemán es como un amigo. La última canción es en japonés.
La programación gratuita le regala a Buscemi que no hay manera mejor definir como unos pibes de Bélgica. ¿Grupo? ¿Dj's? ¿Productores? ¿No músicos? Sí, mejor decir que son unos pibes de Bélgica que hacen una cosa sofisticada que si escuchás en tu casa levanta la cotización del departamento. Sí, se escucha mucho en Palermo Hollywood. La cosa empieza desde atrás, estándar, muy Saint Germain. Bien el primero, correcto el segundo, el tercero… Afortunadamente la cosa empieza a encenderse (el día anterior vio justamente un correcto grupo francés llamado Wise que quedó allí y Malhumor terminó a los bostezos) y su cuerpo pide pista, conexión al sistema nervioso. Música bailable sofisticada que no te hace sentir un torpe cuando te movés como un epiléptico en ascenso del pequeño mal al ataque liso y llano. Todos bailan al ritmo house. Malhumor se convierte en un hombre de mundo, en un hombre hice mi viaje apenas me recibí. Las ballenas quedan lejos.
Malhumor fue unos días antes a ver a Múm. Tiene recuerdos confusos y oníricos como la música de estos chicos (muy chicos). La chica que enamoró a tantos desde ese primer disco Finally we are no one es caída de otro mundo y está para enamorar a muchos más. Malhumor antes de llegar creía que Múm era un grupo electrónico, ambient con algunos condimentos acústicos; después del show pasa a pensar justamente lo contrario, un grupo acústico que usa muchos instrumentos típicos (acordeones, citars y otros) y que tiene algunos condimentos electrónicos. Hubiera preferido lo primero aunque no está desilusionado. La chica murmura, la chica canta con un susurro más del viento que de canciones. El concierto pasa entre brumas. Llegan los bises y la gente enloquece, llegan las canciones que todos esperan y todo se vuelve muy potente. Todos gritan y piden más, la chica dice: es el cumpleaños de Alex y queremos brindar. Todos entienden y agradecen la explicación. Malhumor vuelve flotando en una nube espesa.

DJ Malhumor

 
 
 
     
       
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