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Mogwai!
Mi vida entre las ballenas - Nuevas aventuras.
Dj Malhumor realiza extraños trabajos para ir a ver a Mogwai
La vida del periodista en su caja de cristal, la vida del periodista en su mundo perfecto de acreditaciones y desayunos continentales siempre le pareció a Malhumor una trampa, una especie de deshonestidad. Malhumor hubiera querido cazar leones en África, descubrir reinos en Asia central y por qué no, tirarle tomates a Vincent Gallo en el festival de Venecia. Es por eso que Malhumor asiste a sus últimos conciertos en bicicleta y bajo el misterioso disfraz de una persona que paga puntualmente su entrada. En resumen, Malhumor necesita dinero.
Malhumor llamó a un aviso que contenía la siguiente pregunta: "¿qué vas a hacer este fin de semana?" Bajar música por Internet como todo el mundo, pensó; revolver disquerías, juntar flyers en negocios modernos. Malhumor dejó su número. Antes había visto otro aviso que le llamó la atención aunque no era para un trabajo. Era una publicidad del sello Matador. Anunciaba una nueva colección de sus artistas a mitad de precio, el eslogan decía: gastar menos plata en discos significa más plata para drogas. ¡Cool eh!
Dj Malhumor se despierta con el ring ring del teléfono: ¿es que etá el seor malhumó?. El señor Malhumor está responde Malhumor. ¿El seor Malhumor desea tené un trabajo en la agricultura este fin de semana? El señor Malhumor no desea trabajar pero desea ver a Mogwai lo que por una serie de extrañas coincidencias producidas por el mundo capitalista viene a ser lo mismo. El señor Malhumor parte a la recolección de la coliflor.
Malhumor nunca había visto una coliflor viva. La coliflor es el corazón de una planta enorme. A Malhumor nunca lo habían tratado como una persona que debiera saber algo sobre coliflores. A Malhumor lo tratan en general como una persona que sabe dónde encontrar discos baratos. Malhumor sube a un colectivo naranja rodeado de centroamericanos, un canadiense borracho, algunos adictos estilo Spun/Trainspotting, y algunos miembros de la realeza africana (Malhumor se siente finalmente cerca de los leones y los reinos perdidos).
Llueve mucho. Malhumor protegido en sus vestimentas impermeables se mezcla con los elementos, el agua, el barro, el aire pesado del verano. Malhumor ve salir el sol y ve también pasar una tormenta como pasa un tren de carga. Malhumor viaja en tractor (para ver a Mogwai). Malhumor ve por primera vez un patrón y ve a los mexicanos cortando coliflor. Del tractor sale una música latina que Malhumor por primera vez comprende. Los mexicanos cortan y tiran los corazones de coliflor al ritmo de que chinga tu madre. Malhumor mira y no se reconoce. En el campo los fenómenos tienen la misma nitidez que en los sueños, la tormenta que llega y pasa, el verde brillante de las hojas. Tal vez Malhumor sueñe pero es un sueño muy real con pausa para el descanso. Malhumorse fuma un pitillo con un colombiano buen mozo. El colombiano le confiesa que las mujeres canadienses no sirven para nada porque no cocinan ni limpian la casa. El colombiano saca su celular y llama a la casa para verificar que todo está en orden. El colombiano le ofrece el pitillo. Malhumor camina un poco drogado por los campos de coliflor como Scorsese caminaba por los campos de trigo jugando a ser Van Gogh. Malhumor recibe su paga y parte a ver a Mogwai.
Malhumor ata su bicicleta frente a Spectrum y compensado por su puntualidad asiste al acto de apertura; se trata de Belle Orquestra. Nadie en el recinto lleno de barras larguísimas sabe de qué se trata. Somos capturados por unos jóvenes delicados, estudiantes de artes, filosofía o tal vez ciencias aplicadas a la naturaleza. Belle & Sebastián instrumental; qué cosa el rock que ahora el front man es un pibe de anteojos que toca el corno. Agradecidos por los paisajes sonoros y la intensidad punk con violines, todos pedimos más. No hay más pero viene Mogwai.
Malhumor saldrá estupefacto pensando que no vio nunca a My Bloody Valentine pero vio a Mogwai en Montreal. Malhumor deambula con su bicicleta sintiendo que asistió a un acontecimiento. Sus pensamientos musicales se vieron de alguna forma materializados y por eso Malhumor anda alucinado. Antes del show la prueba de sonido fue larga, una y otra vez las guitarras eran calibradas. Durante el concierto un pibe las seguía afinando detrás de la escena entre cambio y cambio. Malhumor comprende. El sonido debía ser uno y no otro. Malhumor agradece tanto puntillismo y energía desatada. Malhumor se va con los oídos zumbando de ruido blanco. Antes, en el medio por así decirlo, sus oídos fueron también obsequiados con bellas melodías. De las más bellas y sinceras. Mogwai es un grupo de guitarras. En un momento cuatro. Los discos de Mogwai están entre los favoritos de Malhumor pero recién ahora comprende el halo que rodeaba a estos pelados. Hendrix revisited. Homenaje a la guitarra y su desaparición. Se necesita gente muy puntillosa para algo así, para pasar de la furia y el ruido a melodías que se confunden con el silencio. El concierto terminó y en el lobby venden una remera con la cara del Che Guevara, la leyenda dice scottish guitar army. Claro, piensa Malhumor, y decide volver a la cosecha para comprar la remera.


DJ Malhumor

 
 
 
     
       
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