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De seis maneras diferentes
(Capítulo 9)

Ilustración: Beto Fuimos bendecidos con una serie de muertes inesperadas. No hay mal que por bien no venga. La ley de la vida. La confabulación del azar. Pónganle el nombre que les plazca. Fue un signo. Como los pájaros muertos de la quinta.

Habíamos descubierto un nido en el roble del fondo y con Rocío empezamos a mirarlo todos los días. Nuestro pequeño momento de sosiego. Era una torcaza; esa palomita que en las siestas calurosas de verano hace ese sonido tan típico. Una especie de llamado en tres notas, uoh, uoh, uoh; tiene algo de lamento también. Los grillos y las torcazas de las siestas de verano. Un día la torcaza dejó de ir y venir y empezó a empollar. Ahora la podíamos ver allí todos los días todo el tiempo. Nos plantábamos ahí un rato tomando mate jugando a ser uruguayos. No era nuestra primera experiencia con pájaros. Ya habíamos seguido con nuestro telescopio la construcción de un nido por una pareja de horneros. Nuestro telescopio para mirar la luna situado en el porche como en una película norteamericana. Alguna peli de escritores retirados; o viudos que ya no creen en el amor y así pasan los días. Observan aves, van al pueblo por provisiones, tienen charlas casuales con desconocidos.

La naturaleza es básica en sus metáforas.

Día a día el nido avanzó, hasta que una tormenta arrasó con todo. Ahí teníamos, podíamos escribir el guión completo si queríamos. La naturaleza es básica en sus metáforas. Debían ser unos horneros inexpertos. No lo tomamos de manera personal y metimos otra vez el telescopio en una caja hasta la próxima. Para la torcaza no necesitábamos uno. Tampoco lo necesitábamos para el hornero pero era lindo tenerlo ahí afuera. Bastaba pararse bajo el roble y mirar. Una mañana encontramos una bola de plumas en el césped y el nido destrozado. Chau torcaza; chau momento sensible de las mañanas; chau los uruguayos. El nido estaba bien situado para que haya sido un gato o una comadreja. Estaba en una rama alejada y endeble para poder soportar peso. Nos quedamos con la teoría de un carancho o lechuza; tenía que haber sido un ataque aéreo. Después de todo los escuchábamos todos los días andar por ahí; escuchábamos ruidos extraños entre el follaje. Pájaro lobo del pájaro. Coincidencia o no; al día siguiente que notáramos la desaparición de la torcaza nos llamó el comisario. Nos quería dar el mismo la noticia; nobleza obliga dijo. A la tía se la había llevado un tren y no de viaje. O más bien el último viaje. En vez de una bola de plumas fue una bola de fierros lo que quedó. Se puso nerviosa, en vez de frenar aceleró en el paso nivel y el tren se la llevó puesta. No se enteró de nada nos dijo el comisario. El conocimiento es lo peor de todo. El conocimiento es peor que la muerte misma. Unos meses antes se había muerto el viejo. El padre de la tía; el padre de mi madre; nuestro abuelo. El viejo. Forma corta de decir el viejo de mierda. Ni siquiera sirvió para dejar una herencia. Apenas un rancho abandonado en las sierras y una Ford F100 desvencijada. Con la tía nos fue mejor. Para nuestros estándares dejó una pequeña fortuna. Otra coincidencia porque andábamos necesitando dinero.

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Txt: Dj Malhumor
Ilustración: Beto
( http://betojet-o.blogspot.com/)

 

 
 
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