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De seis maneras diferentes
(Capítulo 8)

Ilustración: Beto El primer vinilo que compré fue Moving Pictures del trío poderoso Rush; el último fue el primer y único disco de los Stone Roses (estrictamente hablando). El primer compacto fue, casi de manera simultánea, como quien deja una novia y se consigue otra, Are you experienced? de Jimmy Hendrix. La cronología se alteraba irremediablemente. Todo se volvía contemporáneo y ya no se podía decir que venía antes y qué venía después. Todavía no sucedió la compra del último compacto pero será pronto; debería elegirlo con cuidado. Tenía diez años cuando en una galería suburbana compré ese primer disco tan extraño y que me perturbó más aún que los cuentos de Poe que leía en la época. No recuerdo por qué lo compré; cómo llegué a él; todavía jugaba con autitos creo. Sí, leía a Poe, escuchaba a Rush y aunque ya no jugaba con autitos (me rectifico) los juntaba en una repisa; sin saber qué hacer con ellos. No sé sí alguna vez salí de esa etapa; no saber qué hacer con las cosas.


Habrá sido una recomendación del gordo con rulos que atendía el local. A diferencia de los disqueros del futuro (mi futuro) de los que emanaban una neblina de conocimiento iniciático, el gordo de esa disquería era un gordo grasa y chanta; ¿de qué otra manera le iba a meter un disco de Rush a un pibe en pantalones cortos a la salida del colegio?

La tapa era impresionante. Una escena hiperrealista, que, como todo realismo, se parece a los sueños. Podría dejar el escritorio que mira al jardín, dirigirme hacia el living y buscar el disco para describirlo con justeza. Hace demasiado frío y me incomoda andar por la casa envuelto en una frazada. Mejor me quedo. No es tan importante. Cada fetichista con sus fetiches. Son todo lo mismo en el final. Era un disco importado que parecía sólido, era más grueso de lo habitual y olía fuerte. En el sobre interno había fotos en blanco y negro (más vale en negro si eso es posible) de los tres músicos; parecían fantasmas, no eran fotos de ellos, eran sus áureas. La voz de Geddy Lee, el bajista cantante, era y es muy particular. Hay una canción de Pavement que la nombra con sorna; algo así como what about the voice of Geddy  Lee. A mí me metía miedo. Moving Pictures debe ser el mejor disco de Rush; el pináculo, su monte Everest; uno sentía que habían llegado a una cima. Un disco bisagra entre dos épocas. Empezaban los ochenta y los rockeros no sabían qué hacer con las máquinas. Muy mala época para escuchar los clásicos. Los discos de Dylan, los Stones, Neil Young de esos primeros años son espantosos.
Los discos de Dylan, los Stones, Neil Young de esos primeros años son espantosos. Unos tipos en la crisis de los cuarenta queriendo ser modernos.
Unos tipos en la crisis de los cuarenta queriendo ser modernos. Una cosa horrible. Fueron unos años desconsolados porque después de haber leído tanto sobre esos tipos y desesperado por escuchar lo último que habían hecho resultaban ser una bazofia. Yo era alguien que antes de escuchar se había ilustrado con revistas; yo era alguien que había fantaseado con el rock. Ese bad timing del comienzo de los ochenta retrasó mi educación musical supongo. Imaginen a un pibe que lo primero que escucha de Dylan no es Blonde on blonde pongamos sino Slow Train Coming con su hit (¿?), ¨El hombre le puso nombre a todos los animales¨. O que su primer escucha de la dupla Jagger/Richards son las canciones (¿canciones?) de Unvercover y Dirty Work. Ese desafortunado era yo. El primer disco de Neil Young que escuché no fue Harvest, fue Landing on water. Un picapiedra en una casa de electrodomésticos y queriendo hacer música. Nadie sabía hacia donde correr. Entre el punk y la new wave los inventores del rock desesperaban. Unos años después; unos cuantos años después en algunos casos la niebla se disipó y los tipos se aceptaron por lo que eran; clásicos, universales, sin tiempo. Es muy difícil aceptar el destino.

Por el contrario el disco de Rush era superior. Estaba más allá de mi entendimiento. De cualquier entendimiento. Con ese tuve suerte. Lo que vino después fue barranca abajo. El mismo trauma de las baterías electrónicas y las máquinas. El trauma también de haber hecho un disco perfecto. Como Cronenberg después de haber filmado lo infilmable; quedaron tan desorientados como Cronenberg después de Naked Lunch (que vino después de Dead Ringers que también fue lo más); desorientados como Cronenberg después de haber hecho dos películas perfectas. Desorientados después de una gran conquista. Así quedé yo después de Laura. Salvando las distancias. Claro.



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Txt: Dj Malhumor
Ilustración: Beto
( http://betojet-o.blogspot.com/)

 

 
 
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