El azar de otra liquidación en una disquería del centro me mostró cosas nuevas. En mis paseos por la ciudad que recorría como un turista accidental llegué a otra galería en la zona de Retiro. Vendían todos los vinilos. Discos originales americanos. En realidad no eran tan originales porque se trataba de música inglesa en definitiva y no norteamericana. Elvis Costello. Años después encontré los dos primeros discos en su versión argentina que no deja de ser una rareza y excentricidad. Elvis Costello, que entró en mi vida como para contrarrestar la ampulosidad a la moda. Otra vez y fueron muchas, la cabeza me hacía ¡plop!. Se podían decir cosas de manera directa Sin vueltas, sin cháchara. You better watch your step decía en una canción que no paraba de escuchar y que me preguntaba como no estaba en todas las radios. Era tan fresco; eso que Costello se parecía en aquellos años más que nunca a Woody Allen, especialmente en ese disco que encontré con sus enormes anteojos de marco negro. El profesor chiflado. La extraña popularidad del rock sinfónico en tiempos de la dictadura y años posteriores. Tema de ensayo. En estas cosas pensaba mientras los profesores leían sus apuntes para mil personas en el CBC. Por qué la dictadura borró el punk. Por qué nuestros rockeros preferían el jazz rock, preferían a Steely Dan y después a Prince
| Pero todo era diferente en esa época, para aprender a tocar a los Beatles se iba a aprender con un profesor del conservatorio. |
Por qué para aprender a tocar la guitarra se iba a un profesor en vez de tocar directamente. Cuando de eso se trataba el rock (y no solo el punk). Eludir la educación formal. Darse una propia. Darse las propias reglas, hacerse un camino. Eso era para mí la música. Pero todo era diferente en esa época, para aprender a tocar a los Beatles se iba a aprender con un profesor del conservatorio. Le arruinaron la cabeza a varios compañeros de colegio; un par de generaciones perdidas a manos de profesores amargados y sin talento. Una vez estaba viendo la tele y apareció Borges hablando. Al final de sus años hablaba mucho el viejo. Nadie lo tomaba en serio creo porque ya era un prócer. Decía que no podía creer que hubiera gente que se privara del placer de la poesía, extraño ascetismo ¿no? Esos ascetas se dedican mayormente a enseñarla. Yo estaba distraído pero las palabras me llegaron de todas formas. La tele estaba en la cocina y yo en alguna parte de la casa haciendo algo; entonces escuché las palabras finales, comprendí y empecé a reír a carcajadas. Estaba solo y no podía parar. Rocío entró con unas lechugas que habíamos empezado a cultivar y no entendía nada. El reportaje era en un noticiero, un extracto de reportaje que ya había pasado y ahora los locutores decían alguna estupidez. Yo medio doblado de risa y Rocío que me miraba.
Esos profesores, guitarristas resentidos que tocaban a la velocidad de la luz para que nadie viera su falta de todo. En un momento Pedro Aznar se hizo famoso porque se fue a estudiar a Berkeley. Hasta dio reportajes donde decía me voy a Berkeley a estudiar. El periodista decía, sí claro Pedro. Creo que le habían dado una beca y todos celebraban como un gol de Kempes. Después vino a tocar con Pat Metheny. Ahí estaba yo también. El guitarrista más aburrido del mundo. Fui porque Metheny había grabado con Bowie una canción para una película, This is not America. En el mismo reportaje Pedrito como lo llamaban dijo que cuando Bowie vino al estudio de grabación él se fue a hacer otra cosa porque no le interesaba. Sí claro dijo el periodista satisfecho. No entendían nada, lo único que querían del rock era el dinero y la fama. Querían ser famosos, adorados y respetados. Sobre todo respetados. Después vino esa época en que todos querían ser Stevie Ray Vaughan.
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Txt: Dj Malhumor
Ilustración: Beto
( http://betojet-o.blogspot.com/)
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