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De seis maneras diferentes
(Capítulo 5)

Ilustración: Beto ¿Cuál es la parte que me toca de esta pequeña historia centro-europea?
Soy un vampiro a mi manera. Colección de discos que conocía colección de discos que volvía mía. Llegaba a una casa nueva y miraba la música. He entrado a los bastiones más infranqueable buscando discos y lo he logrado. Después me iba, bajo la mirada atónita del dueño que se preguntaba cómo lo había convencido, con una pila de discos bajo el brazo para grabar todo en un acto solitario y placentero. Muy solitario y muy placentero, you know what I mean. Era siempre una exageración. Algunas personas dejaron de invitarme a sus casas. Se sentían despojados, sentían que mi manera de grabar sus cosas y hacerlas mías las despojaba de su alma como algunas personas no se dejan fotografiar por la misma extraña sensación. Más tarde pasó con los libros. En ese caso se trataba solo de una recomendación tal vez. En poco tiempo me adueñaba de su contenido. Lo había leído, lo había devorado. Lo había hecho mío. Amor mundis. Cuando Laura me dejó murmuró algo así. Fue solo una línea algo perdida en un discurso de despedida más amplio. No recuerdo las palabras exactas, no me detuve en ellas. Fue algo así como que se estaba secando, que se estaba quedando sin savia. Cosas de mujeres.

Así y todo no era un vampiro a tiempo completo a decir verdad; después de todo era tan húngaro como italiano, alemán, español y árabe. No soy un coleccionista. Nunca apunté a una completud ni me desvelaban las piezas únicas. Muchas cosas no me interesan. Pero lo que me interesa me interesa mucho. No me gustan todas las chicas, pero las que me gustan me gustan mucho y me desconcentran. No me gustan todos los hombres. Después de años de preguntarme como un filósofo puedo decir incluso que no me gustan los hombres en sentido estricto. No me gustan los hombres comunes y corrientes. No podría decir me gustan los hombres como quién dice me gustan los repollitos, pero ha habido algunos que me han llamado la atención claro. Y los que me han llamado la atención me han encandilado, so to say. Después está Rocío que es un ejemplar único y radiante como un planeta lejano. Señorita polvo de estrellas.

Me tiró sobre la cama y se sentó encima.

Estaba el tema de acostarme con uno de ellos. Con alguno de esos hombres. Con mi novia sucedió un día. Como cualquier otro. Finalmente. Ella hizo que sucediera. Fue en casa de sus padres. Cada uno (cada una) sus fantasías. Clásicas. Papá y mamá de compras, una mano que me toma y como cuando te empujan a una pileta nos zambullimos en su cama. Sin desvestirnos casi. Me tiró sobre la cama y se sentó encima. Continuidad de los parques, practicidad de las polleras. Lo único que vi esa primera vez fue su rostro. Ella tenía los ojos cerrados y yo espiaba. Me daba risa y me parecía menos linda. Pero no dije nada claro. No dije ni pregunté nada, me hice el tonto, como si nada hubiera pasado. Después de todo se trataba de un poco de humedad y un olor intenso. Mi única preocupación era que durara lo suficiente. Soy un materialista a mi manera así que me vi bastante desconcertado con solamente los datos de su rostro. ¿Había pasado algo? ¿Ella sentía algo o estaba soñando despierta? ¿Se movía porque sentía algo o buscaba otra cosa que no encontraba, como quien tantea a ciegas? ¿Por qué cerraba los ojos? ¿Se trataba de mí o de quién? ¿Había un quién? Mi yo era un manojo de nervios, un – perdonen la expresión – culo cerrado, un esfuerzo para que algo no se desarme, mi yo eran unos dientes apretados y una frente arrugada. No tenía respuesta para todas estas preguntas y no podía saberlo sin preguntar. No pregunté. Después aprendí que no preguntar era de caballeros. Que ser hombre en cambio es querer saber, sí pasó algo por ejemplo, sí le gustó, sí había sido la mejor vez, sí se es el único y toda una serie de pseudo problemas. Lo vi en muchas películas. Mi única preocupación era que durara. Duró y sentí alivio. Mi primera vez. Y las que siguieron. El sexo para mí era hacer que las cosas duraran un tiempo prudencial. Después venía una tranquilidad de viernes por la tarde.

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Txt: Dj Malhumor
Ilustración: Beto
( http://betojet-o.blogspot.com/)

 
 
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