Debería ir aceptando el hecho de que me cuesta aceptar el mundo en las tres dimensiones que parece tener. Llegué a Tánger con la misma edad que William Burroughs. No me he acostado con muchos muchachos todavía pero de alguna manera he matado a mi esposa. No se tampoco si estará entre mis posibilidades escribir algo parecido a Naked Lunch. Mi experiencia con las drogas es bastante limitada. Como Burroughs recibo de vez en cuando ayuda de mis padres para salir de apuros, aunque estos no son millonarios y no existe ninguna compañía con su nombre (que es el mío). Todo indica que este es un buen lugar para quedarse y tal vez esté obligado a ello. Por tres euros tengo una habitación en el último piso de un hotel de película. Es una especie de altillo. El mobiliario consta de una cama, una pequeña mesa y una silla. En el cuarto hay también un pequeño lavatorio. El hotel está en la medina y la ventana da a la plaza de la cual tengo una interesante y amplia vista. Es todavía Ramadán y pude observar, escuchar y ver, como la actividad iba desapareciendo junto con la luz. En el momento en que esa última luz desaparece casi nadie quedaba a la vista en una plaza que una hora antes era un hormiguero. Los hombres pueden tener comportamientos extraños y producir atmósferas extrañas.
Extraña es una palabra que no debería usar tan seguido.
Aquí vivieron conocidos y talentosos artistas drogadictos |
Entiendo que más de uno podría considerar mi habitación como un sitio propio para el suicidio (podría ser) o huír espantado (esa gente no es mi amiga), yo me sentí feliz. El edificio tendrá unos ochenta años y es todo lo decadente que puede esperarse. Se encuentra en una calle estrecha de la ciudad vieja donde uno juega a perderse. Arquitectura europea en un país que no lo es, influencias italianas y francesas difusas, escaleras amplias y oscuras, rumores inquietantes y crujir de la madera en todas partes. Tánger misma es una ciudad decadente y ausente. Aquí vivieron conocidos y talentosos artistas drogadictos. Hoy solo quedan los drogadictos de poca monta. Me gusta. Si en este lugar no se tiene inspiración difícil se la encuentre es otra parte. Esta tarde voy a salir a caminar, buscar la plaza de los perezosos y sentarme un rato a mirar Europa. Desde Tánger se ve Europa. De este lado Marruecos, de aquel España. Tánger se despierta en el Mediterráneo y se acuesta en el Atlántico. Suena bastante poético. Está escrito en las guías.
| veo en el mar un gesto de soberana burla e independencia |
Efectivamente encontré la plaza de los perezosos. Esperé el ocaso, barcos borrosos, acantilados más borrosos aún. El mar. El movimiento de las olas es ese gesto de hombros de indiferencia hacia el mundo, nosotros incluidos. Eso lo dijo John Banville. Desde que lo leí, veo en el mar un gesto de soberana burla e independencia. Lo que no nos necesita. Estuve sentado un buen rato mirando el mundo ahí afuera, eso que no somos nosotros. Se me acerco un francés joven con pinta de rock star. Me dijo que bajaba desde Sevilla. Yo subo desde Rabat dije. Después no dijo nada por un rato. Después dijo, como suspirando: esta ciudad es increíble, agregó que se consigue lo que se quiere. Hablaba de drogas por supuesto. Llevaba una semana en la ciudad de fiesta permanente. Era atractivo el francés. ¿Veintitrés, veinticuatro años? Debí irme con él. Llevármelo al hotelucho, reventar de hachís, perder el control y despertar desnudo quien sabe dónde. Pero no. El francés se aburrió y se fue. Así jamás seré escritor pensé, tengo que hace algo beatnik.
| estamos en la generación de los escritores olfa |
Dejemos de lado por un momento la cuestión del talento. Descubre Malhumor que para ser escritor hay que llevar una vida que no le gusta. Que al contrario de aquella época beatnik, incluso al contrario que cualquier época, la de escritor hoy en día es una profesión como otras, algo que se estudia en la universidad. Lo que no tendría nada de malo si no fuera porque estamos en la generación de los escritores olfa; olfas con becas. Como dijo Bolaño, época de escritores que van al gimnasio. Los escritores jóvenes se vanaglorian de levantarse temprano, de leerlo todo, de saberlo todo, de ser buenos alumnos, de comer sano, de cumplir bien la lección, de estar casados y ganar premios. Ser escritor es una profesión respetable, de las más respetable de todas. ¿Para qué ser escritor entonces? Bolaño era lo contrario de olfa pero murió de una úlcera, perspectiva que tampoco le atrae a Malhumor. Algo le corroía por dentro y le exploto el hígado. El precio de estar inconforme siempre. Malhumor quiere una solución intermedia. Malhumor cree que a Bolaño le faltó andar más en bicicleta, jugar al futbol, distraerse un poco.
Hablemos ahora sí del talento de Malhumor para las letras. Escaso.
En Interzone comienzo a escribir mis memorias: Memorias de un Dj: Mi vida como escritor malo.
Continuará.
Txt: Dj Malhumor
Ilustración: Beto
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