La primera vez que estuve en Barcelona era otra ciudad. No estaba de moda, era bastante peligrosa y mi amigo Cesar no había vivido en ella. Roberto Bolaño vagaba por la ciudad sin trabajo fijo queriendo ser escritor y mi amigo Xevi terminaba la secundaria en su pueblo cerca de los Pirineos. Ahora cuando camino por estas calles no es aquella ciudad que una vez conocí, ni una ciudad cualquiera; es la ciudad donde efectivamente por algunos años vivió mi amigo Cesar; pienso que por aquí estuvo andando de un bar a otro, buscando piso, seduciendo austríacas soñadoras, buscando un trabajo, extrañando Mataderos y El Bolsón. Anduve estos días siguiendo su estela, las marcas que dejó en el pavimento. Las encontré a veces, otras me perdí.
También estuve con Carolina en Barcelona una vez y nuestra historia pudo ser otra. Ahora es la que es y por algo será. Era enero pero había mucho sol y parecía una primavera fresca. En todas las fotos está linda (muy linda) contenta y distinta. Todavía hay días que las miro y trato de descifrarlas, adivinar que pensaba tras los ojos claros, entender lo que se me pasó, ver lo que no ví. Tampoco está Carolina en Barcelona esta vez. Está mi amigo Xevi. Anduvimos por bares baratos, nos fuimos a las montañas y fuimos a fiestas en el barrio de Gracia de gente de la televisión. Durante este mes tocaron Wilco, Rufus y Richard Hawley. Preferí, con desdén, hacer otras cosas y no fuí. Anduve en bicicleta por la ciudad y junto al mar; leí a Vila-Matas en libros prestados de la biblioteca (todavía estoy pensando si me gusta, aunque diría que no si me apuran) vi Night and the City de Jules Dassin en el ordenador (no se pierdan esta joya, noir negrísimo con unos planos secuencias inolvidables; toda la película es un gran plano secuencia en verdad). Un día, no recuerdo cual, saqué un pasaje de avión de esos que salen dos pesos y me fui a Alemania. No sé por qué todavía. Fue un lindo viaje aunque algo cargado de augurios. Malas señales para ser más precisos. No había nubes. Vi la costa catalana y los Pirineos al fondo. Vi Marsella y vi los Alpes. Vi los primeros lagos suizos y después un océano blanco de nubes que lo cubrió todo. Del otro lado de los Alpes la vida es otra. Aterricé en Stuttgart con frío y lluvia. Bajé del avión y pensé: esta semana toca The National en Barcelona y yo no voy a estar.
Sin querer cubrí la gira de los Glasgow Rangers que no son una banda hard sino un equipo de futbol. Hace dos semanas llegaron veinte mil para verlos contra el Barcelona. Andaban como locos en la playa como si fuera pleno verano y se tomaron toda la cerveza de la ciudad. Vi el partido en un bar. Eran horribles. A los cinco minutos perdían uno a cero y querían que el partido se termine ya. Al día siguiente encontré a uno por la calle: I´m lost mate (pronunciese i'm loshh mait). Hoy camino por Stuttgart y está lleno de escoceses otra vez. Juegan de nuevo con un equipo que promete ser peor. Me caen simpáticos y me mandaría a la cancha pero llueve para variar, aparte tengo entradas para The National. Dan dos conciertos en Alemania y uno es acá. Por algo será también y allí está Malhumor con una cerveza en la mano.
El antro es una especie de túnel o refugio antiaéreo convertido en sala de conciertos. Entrarán unas 200 o 300 personas máximo. Llegaron en un micro medio viejote y patente extraña de esos de gira, con Hayden arriba que es el soporte. Este Hayden es un cantautor wilcostyle que está muy bien. Dijo cosas graciosas y lindas que me devolvieron la confianza de que el sol algún día iba a volver a dar la cara (dos semanas de lluvia y nada más que lluvia, salvo el frío, claro). Hizo un cover de Springsteen también. Dijo que su próximo disco aparecería pronto in your local computer. Ja.
Después vino The National. Como me gusta esta banda, como me gusta este disco (Boxer). Pinta de gente buena, newyorkers melancólicos. En guitarras y bajo los hermanos Sampras (ya voy a escribir la nota "Post rock, cine y tenis"), John Lennon en batería (buen nombre para una banda: Lennon Plays Drums) violinista entusiasta, cantante en vaqueros. Con esas canciones y esa voz. Es tan raro el rock hoy día, los artistas pueden estar tan cerca del público a veces. Contando historias que podrían ser la de muchos, bromeando acerca del trabajo. Bromeando acerca del depto de un ambiente en que viven. Para la mayoría de las personas encontrar el rumbo en la vida es encontrar un buen trabajo. Después están los descontentos. A estos últimos pertenecen estas canciones tristes aún en su energía. Pequeñas descargas de furia. Como en Tindersticks hay también varias canciones de cuna, de amor y de muerte. Es lindo verle la cara a los pibes. El micrófono aferrado como para no caerse, la mirada fija soñando con el día del triunfo y el descanso.
Dj Malhumor
PD: durante toda esta nota se escuchó About today del disco Cherry Tree y esta línea: Today… You are far away/ what could I say/ you walked away… Una y otra vez.
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