-
Estuvo bueno anoche, fue muy emocionante... (no le digo que cuando
Xel Pereda se quebró, mientras cantaba una canción
de unos amigos que murieron hace poco en un accidente, todos
nos queríamos subir a abrazarlo)
- NV: Fue muy extraño, porque en principio
veníamos para
tocar en el Festival de Cine, en Harrods, y anoche se supone que íbamos
a hacer solamente las canciones tradicionales asturianas. Venimos
a través del Festival de Cine y del gobierno del Principado
de Asturias, como estamos preparando un disco de canciones tradicionales
iba a ser así, no esperábamos que fuera tanta gente
que conociera los discos, sobre la marcha cambiamos el repertorio
y se me ocurrió
preguntarle a la gente qué canciones quería oír...
-
Y
te pidieron 20 canciones diferentes...
- NV: Sí, y encima quise hacerme el listo
y toqué una
que no me acordaba la letra y fue un poco lamentable.
- ¿Cómo es
el disco de canciones asturianas?
- NV: Estamos terminando la grabación,
la idea es que salga en septiembre. En el verano en España
no se publican discos. La grabación la está dirigiendo Xel
Pereda y tocan
otros músicos asturianos. No va a salir con mi nombre,
todavía no tenemos nombre. El repertorio es totalmente tradicional,
pero adaptado musicalmente y en cierto modo las letras también
están adaptadas. Y va a sonar a disco de rock en
realidad, estoy muy contento con él.
- ¿Cómo es
el proceso de adaptar las canciones asturianas al sonido del
rock?
- NV: Es un proceso muy natural, del mismo
modo que por ejemplo, el folk americano es una de las principales
influencias del rock. A mí lo que me atrae del cancionero
tradicional asturiano es que en esencia es muy parecido a cualquier
tipo de folk. Me refiero a canciones de folk en el sentido de
que son canciones que la gente cantaba en los entierros, en Navidad,
cuando iba a trabajar o en las fiestas. Salían de una
manera natural del ser humano, nadie las componía o las
interpretaba porque iba a grabar un disco o porque iba a salir
de gira, sino que era una cosa muy natural. Los esquemas armónicos,
melódicos
y rítmicos del folk y las canciones tradicionales asturianas
son muy parecidos. Hay algo en el ser humano, y es que cantamos
de forma natural, y de ese modo es natural para mí adaptarlo
al rock, porque el rock es una expresión más de la
música popular, entonces no es más que tomar esa
materia prima y producirla, arreglarla, como cuando uno produce
una canción que hizo en su casa.
- ¿cuál es el primer recuerdo musical que tenés?
- NV: cuando era pequeño, en España
editaban unos cassettes en fascículos, era una serie que
se llamaba Horacio
Pinchadiscos,
tenía cosas como canciones de Los
Pitufos, pero que eran
versiones de canciones de big band, como de Benny
Goodman,
pero con voces de Pitufos, ese es el primer recuerdo
musical que tengo.
- ¿Cómo fue tu formación musical? ¿Cuándo
empezaste a tocar la guitarra?
- NV: empecé a comprar discos a los 13
años,
en ese momento había una guitarra española en casa
y como casi todo el mundo yo empecé a querer tocar la batería,
reuniendo cacharros en casa, pero un día empecé con
la guitarra. Recuerdo que empezaban a llegar los videos a
España y grababa actuaciones musicales que pasaban en la
tele e intentaba copiar las posturas de los músicos, pero
como no sabía ni afinar, pues sonaba a aquellas hostias,
pero bueno, poniéndole un poco de empeño acabé tocando.
- ¿y con las letras? ¿cuándo empezaste a
intentar escribir? o ¿cuándo empezaste a sentir que
podías empezar y terminar una canción y estar conforme
con eso?
- NV: cuando empecé a tocar mi grupo favorito
era The
Smiths.
Me sabía todas las letras, creo que es el único grupo
del que puedo cantar todas las letras. La parte autoral del rock
me llamaba mucho la atención, pero nunca me creí capaz.
Empecé a tocar en grupos, tocando la guitarra y empecé a
hacer canciones, pero no estaba contento ni con las letras ni con
mi voz. Tardé unos años en estar contento con las
letras, no con mi voz, pero sí en decir “si
no canto yo, no voy a encontrar a nadie que lo haga, pero hay que
hacerlo”,
pasaron unos años hasta eso. Empecé a tocar con mi
primer grupo de rock a los 16 años, luego empecé a
maquetar canciones creo que a los 19 ó 20 años.
cuando
empecé a tocar mi grupo favorito era The Smiths.
- ¿cuál fue el hecho que te llevó a
dejar Manta Ray para empezar a grabar discos
solo? Si es que hubo un hecho puntual…
- NV: hubo varias cosas, al principio la
música
era lo que más me flipaba y me emocionaba en el mundo,
y yo quería
tocar y tener un grupo de rock y esas cosas, normal. Pero hubo
unos años en los que no sé por qué pasé por
una especie de desencanto con todo. No leía nada, no había
ningún grupo que me emocionara realmente y de repente cuando
tenía 19 años, empecé a estudiar en la facultad
Filología Española, Literatura en lengua española,
y empecé a conocer cosas de poesía y a descubrir
a la vez a músicos como Will Oldham, que
empezaba a sacar discos, empecé a escuchar a Leonard
Cohen, a Nick Drake,
a Bob
Dylan, y eso fue una especie de revulsivo.
Eso fue una
de las cosas que me hizo pensar que tenía que hacer mis
propias canciones. Tardé unos años en dejar Manta
Ray y en decidir que lo que quería hacer no era
compatible con el grupo, pero recuerdo que hubo ese momento de
desencanto y luego un momento vital en mi vida que fue que murió mi
padre. Yo tenía 19 años y eso fue como un punto
de inflexión, en ese momento me di cuenta que necesitaba
escribir cosas y empecé a escribir las letras de mi primer
disco, empecé a encontrarme contento con las letras que
escribía. Luego dos
años más tarde, cuando dejé Manta
Ray, ya tenía las canciones maquetadas y solamente
me faltaba confianza.
recuerdo
estar escuchando Blonde on Blonde sin parar
en casa y decidir después de una de las escuchas que tenía
que dejar Manta Ray porque quería hacer
eso.
- ¿con qué discos
descubriste a Leonard Cohen y a Bob
Dylan?
- NV: a Leonard Cohen lo descubrí por
un lado con el I’m
Your Man, antes cuando yo empezaba con la música,
y creo que tenía 12 o 13 años, el I’m
Your Man y First we Take Manhattan eran
número
1, acá no
sé que
pasó, pero en España fue muy famoso. A mí no
me gustaba al principio, no lo entendía, decía: este
señor que parece que habla, que no hace música.
Recuerdo una entrevista en un programa de música que había
en España y que me cayó muy bien ese hombre y luego
acabé llegando a él. El I'm
Your Man fue el primer
disco y sigue siendo mi disco favorito de Leonard
Cohen. Con Dylan fue diferente
porque cuando empezaba con mi primer grupo, Eliminator
Jr., hacíamos
una versión de Mr. Tambourine
Man, pero la hacíamos del modo en que la hacían
los
Byrds, que era la versión que conocíamos.
Yo no conocía
la versión de Dylan, la de los Byrds es
como en 4x4,
con acordes abiertos, con armonías vocales, más bonita,
fusilan parte de la letra y solamente quedan dos estrofas, pero
cuando empecé a escuchar a Bob Dylan y
me di cuenta
de que tenía una cosa áspera, ahí me dejó de
interesar ese pop de los Byrds, de los Beach
Boys, es una parte
del pop que me gusta pero no me llega a emocionar realmente, y
la cosa áspera y urgente de Dylan me empezó a
llegar sobre todo con el Blonde on Blonde, de
hecho recuerdo estar escuchando
Blonde on Blonde sin parar en casa y decidir después
de una de las escuchas que tenía que dejar Manta
Ray porque
quería hacer eso.
- te vimos en la cola para ver a Tom
Waits. ¿Que te pareció la
charla, verlo en vivo? Tengo entendido que Waits nunca fue
a tocar a España…
- NV: no, de hecho en España hay un
chico que organiza muy buenos conciertos y su promotora se llama “Waiting
for Waits” porque
él lo que quiere es llevar a Tom
Waits de
cualquier manera, todos los años hay algún rumor: este
año viene a
Barcelona, pero nunca viene. Y de hecho, me decía este
chico que en su página hay algo así como “si
quieres llevar a Tom Waits a tocar a tu ciudad,
él no quiere”.
Es uno de esos artistas, al igual que Leonard
Cohen, a quien yo
nunca vi en directo, que me apetecería verlo antes
de morir, de hecho lo vi aquí en Buenos Aires, solamente
por las dos canciones que tocó y por tenerlo así de
cerca, es una de las cosas que tengo ganas de contarle a la gente
en España
y darles envidia. Con respecto a la entrevista, hubo mucha gente
que criticó a los dos entrevistadores y yo creo que la tenían
muy difícil, yo comprendo que ellos hicieron la mejor entrevista
que pudieron hacer, lo que pasa es que es muy difícil tener
enfrente a un tío que hace un gesto y tiene a todo el mundo
a sus pies, pero me gustó oírlo hablar y las anécdotas
que contaba de cuando abría para Frank
Zappa o las conversaciones
con William
Burroughs,
eso valió la pena, aparte
de las dos canciones.
- ¿pudiste ver alguna película
del festival?
- NV: no, lo digo con vergüenza, pero hoy
voy a ir seguro. No es que no haya tenido tiempo, pero el día
que teniamos tiempo estaba de resaca y estuve todo el día
en el hotel y no pude salir, pero me apetece mucho ver algo acá,
me sentiría
muy mal si me voy de aquí sin haber visto alguna película.
El Bafici tiene una vinculación muy especial
con el Festival
de Cine de Gijón y cuando puedo, no estoy de gira
y estoy en Gijón, pues procuro ver todas las películas
que puedo porque es un festival muy chulo y se ven películas
que no se pueden ver de otras maneras en salas comerciales ni en
Gijón,
y muchas veces, ni en Madrid, y por eso me apetecería mucho
ver algo en el Bafici, pero entre la vagancia
y los compromisos no he podido.
- Hablando de cine ¿tenés algún género
preferido?
- NV: No soy muy de cine de género, prefiero
el cine de autor. Soy muy fan de Mike Leigh, si
hay un director para el que me gustaría
hacer una banda sonora ése es Mike Leigh.
Las películas de él
me encantan, pero las bandas sonoras a veces fallan un poco. Son
bonitas, pero creo que podrían ser un poco mejores, y honestamente
creo que podría hacerlo bien, pero no creo que llegue a
tener nunca la ocasión.
Como te decía, el Festival de Gijón está
muy vinculado con todos los que hacemos música en esa ciudad,
tengo muchos amigos muy cinéfilos que me pasan películas,
pero no me considero especialmente cinéfilo. Me gusta mucho
también Lars
Von Trier. Y hay películas de Robert
Bresson que
me encantan.
Bresson es alguien que me gusta mucho, soy muy
fan de su actitud sobre todo. Tiene un libro de aforismos que se
llama Notas
sobre el cinematógrafo, es sobre su visión
de cómo
se tendría que hacer el cine, es como un dogma pero de hace
40 años atrás, justo antes de la Nouvelle
Vague,
Bresson me encanta porque hizo esta especia de
dogma y dice que en las películas tiene que primar la verdad
sobre la realidad. Este libro de aforismos para mí es totalmente
aplicable a cualquier cosa de la vida y a la música también.
- ¿Te gusta el cine español?
- NV: El cine español es muy malo en general.
- ¿hay algún director, o película
que puedas rescatar?
- NV: si, hay directores. Jaime
Chávarri por ejemplo, en los 70 hizo
El desencanto, una película que es buenísima,
sobre una familia de poetas españoles. Había un
poeta que era como el poeta del franquismo, Leopoldo
Panero, que cuando murió hicieron
un documental sobre la vida de su familia. La mujer y los tres
hijos, todos son poetas, uno de ellos murió. Empezaba queriendo
ser un retrato de una familia aristocrática del postfranquismo
y acabó siendo una especie de disección, empezaron
a salir todas las miserias familiares, es una película buenísima.
Jaime Chávarri además tiene otras
cosas buenas, pero hizo cosas muy malas también.
Y después (piensa) Fernando Fernán Gómez y Víctor
Uribe también tienen algunas películas que
están
bien. Ahora en el Bafici estuvo Marc
Recha, un director catalán.
Es un cine diferente, pero a mí no me gusta, me gustan las
intenciones, pero me parece muy aburrido. En España el cine
en general es muy barato, una comedia de humor de trazo grueso.
Si no, hay gente como Ray Loriga, un escritor
que me gusta mucho y soy bastante amigo de él, me encantan
sus libros. Su primera película fue un intento fallido
de adaptar una de sus novelas. La segunda la acaba de hacer ahora,
se metió en
lo que es el mundo de la industria cinematográfica y creo
que hizo muchas concesiones. Si te quieres meter en ese mundo tienes
que tener a una actriz que sea una estrella, una cara conocida,
meterte con una producción millonaria, y al final creo que
perviertes un poco la película. Si no, te arriesgas a que
la película no se llegue a estrenar nunca, entonces creo
que el mundo del cine en general, y en España en concreto,
está muy mal.
- Ya que hablamos de escritores ¿cómo
fue la entrevista que le hiciste a Bret
Easton Ellis?
- NV: Soy muy fan de él. En el 2005
saqué dos
discos: Desaparezca aquí y Esto
no es una salida, los
dos títulos
están sacados de libros de Easton
Ellis. No sé, me
dio por ahí. Cuando publicó su nueva novela,
me propusieron entrevistarlo y luego presentar una lectura de él
en Madrid. Y bueno, lo entrevisté. A veces colaboro con
algún
medio, y no sé, la cosa es que al final me arrepentí un
poco, porque a lo mejor lo admiraba demasiado. Me decepcionó un
poco, pero no por él, sino porque habla mucho y está bien,
pero no aportó nada, podría no haberlo conocido nunca.
No fue nada revelador en realidad. Yo imagino, a lo mejor
hay gente que son buenos entrevistados y la mayoría son
malos entrevistados, pero es difícil que te digan algo más
de lo que se supone que ya está en los libros, en los discos,
o en lo que sea.
Y en este caso, lo vi un señor tan señor...
- ¿a qué otro escritor te gustaría
entrevistar?, o simplemente conocerlo, tal vez para ir de copas…
- NV: Hace poco hice un prólogo
para la edición española
de la última novela publicada, por lo menos en España,
por Dennis Cooper, un escritor norteamericano. Anagrama sacó tres
novelas y luego los derechos los compró una editorial pequeña… y
me propusieron entrevistarlo también, dije que sí,
pero luego me arrepentí y aparte tenía que ir a París
para la entrevista, como venía de lo de Easton
Ellis, pues
que no me atraía decir que sí; pero Dennis
Cooper es un
escritor con el que me gustaría ir de copas.
Por otro lado soy muy fan de Raymond Carver, pienso
que es de esos escritores que cuando los lées es de esas
personas tan entrañables
que te apetecerían haberlo conocido y piensas que podrías
haber sido un gran amigo de él, te parece una persona muy
noble con todos sus defectos, pero como cuando lo conocí ya
había muerto, tampoco está esa posibilidad, pero
me gusta fantasear con la idea de que a lo mejor podría
haberlo conocido.
- ¿Trajiste algún libro para
el viaje? ¿Algo para
leer en el avión?
- NV: Sí, me traje dos libros. Estoy acabando
una novela de Herman
Melville que se llama Israel Potter,
que la acaban de publicar en español, y me traje también
el último libro
de poemas de Leonard Cohen: El
libro del anhelo,
creo que no salió aquí.
Son poemas que abarcan los últimos 30 años, hay poemas
de los 70 y muy recientes, de 2005. Algunos son canciones de Ten
New Songs, reconvertidas en poemas, con dibujos de él
mismo, es maravilloso ese libro. De Leonard
Cohen, tanto musicalmente
como en su fase literaria soy superfan. Hoy me he comprado uno
de Roberto
Bolaño, que no lo había
visto en España,
lo hizo con otro escritor, es una especie de novela policíaca
(Nota: habla de Consejos de un discípulo de Morrison
a un fanático de Joyce). Es de Acantilado,
una editorial independiente nueva, que ha empezado a publicar muchos
títulos nuevos muy interesantes.
En España hay muchos títulos, pero aquí he
visto muchos que allá no había visto, de poetas y
ese tipo de cosas que no se publican, autores que nadie
publica ahí. Hacen buenas ediciones y restacan a Stefan
Zweig. A un poeta que se llama Adam
Zagajewski, que lo
voy a conocer ahora cuando vuelva a España, tengo una lectura
de poemas de un libro que saqué el año pasado, en
un festival de poesía, y a ese festival asiste Adam
Zagajewski,
un poeta que me gusta mucho.
- ¿Tenés algún método
para escribir canciones? ¿Cómo trabajás
eso?
- NV: Es díficil de explicar, no tengo
un método, pero
en realidad se requiere una disciplina para acabar las canciones,
yo la necesito, además tardo mucho en dar por terminada
una canción, a veces meses, le doy muchas vueltas a las
letras y generalmente está ese momento que tú supones
como de inspiración, de que algo te viene y piensas que
ahí tienes
alguna canción, y ese momento surge en cualquier momento,
puede ser dando un paseo, tomando algo, yendo a comprar el pan
o en tu casa con la guitarra, pero luego eso lo tienes que trabajar
de alguna manera y no sé. Simplemente tocando, cantando,
escribiendo y corrigiendo es como acaban de salir las canciones.
- Siempre recuerdo a Nick
Cave, cuando contaba
que tenía
una oficina donde iba, como si fuera un trabajo, a escribir…
- NV: Recuerdo cuando eso salió en
una entrevista en Rock
de Lux, y yo lo comentaba con la gente, había algunos
que lo no entendían. Es algo a lo que pienso que aspiro,
ahora que vivo de la música y que tengo cierta tranquilidad,
que puedo decir: voy a estar dos meses solamente
escribiendo canciones para grabar un disco y no voy a preocuparme
de nada más.
Pienso en lo que te decía, una disciplina e imponerme horarios
es importante, porque al final tienes que buscarte ese ritmo de
trabajo, no puedes dejarlo todo librado al ya
me saldrá,
sino que hay que disciplinarse, creo que entendía bien eso
Nick Cave, si yo llegara a tener como él
una vida familiar bien hecha, muy ordenada y pudiera decir pues
me voy a la oficina o al estudio y de nueve a cinco estoy ahí,
escribiendo canciones…,
pero en mi caso esa disciplina siempre acaba siendo algo que tienes
que ir detrás de ello, y que no es de nueve a cinco, puede
ser de tres a seis de la madrugada o de nueve a nueve y dos.
- ¿Te imaginás
con una vida familiar, ordenada?
- NV: No, no me lo imagino. No es imposible,
pero creo que al final todo, tanto mi vida como el proceso de
escribir canciones, es una especie de búsqueda de un orden
que no tienes, ¿no? Es todo muy caótico y muy salvaje
a tu alrededor, necesitas ordenarlo de alguna manera y no solo
el proceso de escribir canciones, sino de publicar discos, es
también
una manera de organizar un poco lo que haces, porque al final,
los discos, las canciones, con el paso del tiempo acaban recordando
un poco al momento en el que lo grabaste y son como una especie
de agenda, dan fe de
que estabas vivo en ese momento. En realidad, al final siempre
intento buscar un orden y no lo consigo y lo veo muy lejano.
A trompicones vas haciendo cosas y lo importante no es la meta,
conseguir ese orden, sino seguir buscando, la búsqueda.
Pero no sé, imagino que en algún momento voy a
tener que sentar la cabeza.
- ¿Fantaseás con una muerte
dramática, como dice tu canción?
- NV: Creo que todo el mundo ha pensado en serio
"¿cual será la
manera en que me gustaría morir, si tuviera que decidirlo?"
Hay gente que a lo mejor le gustaría hacerlo de una manera
dolorosa. Yo siempre cuento dos cosas, hace un tiempo en España,
un hombre en un programa hablaba de la merienda friqui, así lo
llamaba. Hay un método de suicidio normal, se supone que
con poco dolor, que es atiborrarse a pastillas, pero al final eso
acaba siendo solo intentos de suicidio, la gente toma ansiolíticos
y lo más probable es que no te mueras y acabes estando en
un hospital una noche y ya está, un lavado de estómago
y punto. Realmente quien quiera morirse con pastillas, lo
puede hacer con unos antidepresivos, hay unos que se llaman Imaos,
son inhibidores de la MAO, que son los primeros antidepresivos
que se empezaron a prescribir, y que ahora solo se los recetan
a la gente a los que les fallan todos los antidepresivos modernos,
tipo Prozac. Por alguna extraña razón, son incompatibles
con una dieta grasa, cuando tomas esos antidepresivos no puedes
comer embutidos, chorizos ni queso muy curado, por ejemplo. Entonces
si haces una especie de fundido, una fondue de queso, con los Imaos,
te quedas en dos minutos muerto. Los imaos más una
fondue de queso, eso es una muerte dramática y absurda a
la vez.
Hay una muerte más absurda todavía, cuando leía
que la escritora Sylvia Plath se suicidó metiendo la cabeza
en el horno, y que esto lo hacía otra gente también,
realmente pensaba que ponían la cabeza en la parrilla del
horno y se la asaban, y eso sí que me parecía una
muerte súper drámatica, tener que aguantar ahí a
que se te hiciera un asado de tu cerebro y joder, yo me lo creía,
me creía que había muerto así esa gente, decía:
"estos sí que tendrían que estar jodidos
para asarse la cabeza".
Luego me di cuenta que no, cuando me fui a vivir
solo, alquilé un piso en Asturias, tenía un horno
de gas y me di cuenta de que era una cuestión del gas
solamente. Es un poco rídiculo, pero sería una muerte
súper dramática esa, poniendo la cabeza en el horno,
pero gratinándosela.
- ¿Qué discos estás escuchando
en estos días?
¿Descubriste algo últimamente con lo que estés
obsesionado?
- NV: Me he comprado cosas que me han recomendado,
uno de Spinetta,
no había escuchado nada de él, compré algo de algunas
bandas más
que me recomendaron, pero no te sé decir cuales son, no
me he traído el discman y no pude escucharlas.
Este último año he escuchado mucho a Bert
Jansch,
creo que es el segundo que sacó, descubrí a Dr.
John,
con un disco de los 70 que se llama Gris-Gris,
que ha sido todo un descubrimiento porque es una especie de blues,
un poco de Mardi Gras de Nueva Orléans, pero con una cosa de música
tribal, algo que me recuerda mucho a Tom
Waits, a los discos tipo
Bone Machine, pero años antes de Waits.
Y además,
me gusta mucho el country, el último disco de Kris
Kristofferson,
Randy Newman, eso es lo que más he escuchado
en los últimos
años. También descubrí a Judee
Sill, una chica
que grabó en los 70 dos discos que pasaron bastante desapercibidos,
y ahora Jim O’Rourke la remezcló y
la está reinvindicando gente del underground
de Nueva York, tiene un disco muy chulo. Karen
Dalton es otra que hizo unos discos
en los 70 y luego desapareció, unos discos que son geniales
y que los he escuchado mucho, y hay una cantante norteamericana
que se llama Gillian Welch, creo que es bastante
famosa en los Estados Unidos, en Europa por lo menos no es nada
conocida y es buenísima.
En grupos más contemporáneos, soy muy fan de Will
Oldham y su último disco me parece muy bueno. Bright
Eyes también
me gusta mucho.
- en Buenos Aires tu música llegó primero
por Internet, obviamente. ¿Qué pensás acerca
de la difusión
de la música por la web?
- NV: Pues a mí me parece estupendo, para
mí fue una
sorpresa el otro día en Harrods, yo sabía que aquí estaban
publicados Desaparezca aquí y El
tiempo de las cerezas, pero encontrarme con gente que
conocía más
canciones fue una sorpresa muy agradable y eso tiene que ver con
que se pueda acceder a los discos a través de Internet.
Lo mismo me pasó la primera vez que estuve tocando en
Latinoamérica,
en Caracas. En Venezuela no están publicados mis discos,
y la gente conocía las canciones, entonces no puedo decir
que haya nada malo en ello. No sé si aquí lo tenéis,
pero en España está esta cosa de la crisis de la
industria y la piratería, la sociedad de autores de España
y los sellos grandes, intentan abanderarse
en la lucha contra la piratería y las descargas y todo
esto, pero no sé, siento que ... (piensa) ... Lo que
ocurre es que la industria en los 80 y principios de los 90 hizo
muchísimo
dinero, a alguien se le ocurrió cambiar el vinilo por el
CD, y no sé, la industria se equivocó de alguna manera,
y ahora no saben cómo subsanar ese error, pero si es que
puedes acceder a música tan fácilmente, pues yo no
me siento con autoridad moral para decirle a nadie que no lo haga
y que está mal
hacerlo. Dicho todo esto, te digo que yo soy muy fan de comprarme
discos, me compro discos y no me descargo nada, tengo Internet
en casa y no lo veo nada mal, pero es que no me hace gracia, siempre
tengo mucha música por escuchar y sí que he visto
a gente que bajaba música de una manera compulsiva, y más
casi por compilar información que por luego intentar asimilarla
escuchándola. Yo sigo pensando que por mucho que ahora cualquier
persona con acceso a Internet se puede bajar toda la discografía
de Bob Dylan en una tarde, eso no te hace conocer
de verdad a Bob
Dylan. Yo creo que los discos tienen un sentido, para
conocer realmente a un artista tienes que escuchar los discos,
saber que cada uno pertenece a un momento. Con Dylan no
me ocurrió, pero
con Marc
Bolan sí. Yo soy muy fan de Bolan,
empecé a
escucharlo con un par de recopilatorios que me pasaron y me gustaban
muchísimo. Luego fui comprando recopilatorios de él,
pero no empecé a ser fan hasta que no me compré los álbumes,
uno por uno. Ahí aprendí a apreciar la dimensión
total del artista que es Marc
Bolan, lo otro era
una muestra, pero cuando fui álbum tras álbum,
me di cuenta
de lo que había sido su carrera, y su evolución.
Eso creo que ocurre con cualquier otro artista, tienes que escuchar
los discos, y contextualizar un poco lo que ha hecho te ayuda
a apreciar un poco mejor lo que hace, y si de verdad te interesa
luego puedes tenerlo todo en tu ipod pero eso no hace que vayas
a estar entendiendo lo que a un tío le ha llevado toda una
vida hacer. Entonces no sé, tengo ideas un poco contradictorias
con esto. El otro día, en la charla de Tom
Waits, él decía que no sabía muy
bien qué opinar de este tema, me hizo gracia porque pensaba
que Waits iba a ser muy antipiratería,
pero bueno tenía razón
un poco en lo que decía, aunque es un símil que no
me gusta mucho: si hay un tío en una tienda que vende palas,
pues no te puedes llevar una sin pagar, vas a tener algún
problema. Entonces con la música se supone que pasa eso,
pero eso no es un problema de los músicos, es un problema
de la industria, y la industria debería solucionarlo, no
debería tratar
de involucrar a los músicos. En España, la Sociedad
General de Autores, te retiene un 0,7 % de la liquidación
de derechos de autor con el pretexto de luchar contra la piratería,
es una tontera pero en montos grandes es muchísimo dinero,
a mí nadie me preguntó si quería dar ese dinero
para luchar contra la piratería, yo no querría darlo,
y sin embargo me parece que muchos ejecutivos de las discográficas
sí que deberían dar un tanto por ciento de su sueldo
para esta lucha, porque son ellos quienes han creado esta situación,
no son los músicos, entonces me gustaría que fuera
más sincero todo este tema. Al final algo va a cambiar,
no sé qué va a pasar pero algo va a cambiar y tendrán
que adaptarse a los tiempos, ¿no? Si alguien puede comprar
por menos o tener algo gratis en vez de pagar 20 euros por ello,
pues no sé.
Versión Extended
Play y casi sin editar del reportaje publicado en el número
de mayo 2007 de la revista Haciendo Cine.
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