¿Cómo era la escena
de Monterrey cuando ustedes empezaron?
Gilberto Cerezo:
La escena de Monterrey siempre
ha estado muy viva, desde principios de los noventa, que es lo
que me ha tocado a mí vivir. Ha venido una camada
de músicos que han dejado algo desde donde partimos nosotros,
siempre estuvo muy viva la intención de hacer música,
de hacer diferentes variantes, no solamente dirigido a lo que
ya estaba hecho sino también de mucha exploración.
Siempre ha estado muy centralizado en el DF todo lo que era la
industria de la música en México,
y a mediados de los 90 surgió como un boom de Monterrey,
con grupos como Control Machete, Plastilina
Mosh, El Gran Silencio, grupos que estaban
guardados en Monterrey...
Omar Góngora: La capital de México
era la capital de la música
también,
de repente hubo
una crisis ahí, un bache
musical, terminó de
explotarse la música de la capital y los empresarios de
las disqueras empezaron a salir afuera, y lo más importante
estaba en Monterrey donde
estaban esos tres grupos. Pero la música siempre había
estado presente, solo que nunca se le había dado una oportunidad
y a lo mejor tampoco había llegado a esa madurez a la
que llegó a
mediados de los noventas. Siempre había habido bandas
de blues muy buenas, guitarristas de blues buenísimos,
y en ese momento se dio el clímax de diferentes estilos
que es lo que caracteriza a la ciudad, la gama de diferentes
estilos y músicos, sonidos
que puedes agarrar en todos los grupos, hay hip hop, electrónica,
punk, ska, es lo interesante de la oleada de los grupos que vienen
de Monterrey.
Luego en México aparecieron
grupos que se caracterizaban por ser colectivos, en Tijuana por
ejemplo surgía Nortec,
varia gente bajo la misma ideología hacían cosas
muy parecidas y lo sacaban como un producto de masas, a medida
global. Se da lo mismo en Guadalajara con Nopal
Beat, también un colectivo
de electrónica, pasaba en México DF con los festivales
de ska, surgían todos estos grupos al mismo
tiempo pero uno era una propuesta de hip hop con ciertos rasgos
de Monterrey,
otro era totalmente rock, algunos eran experimentos electrónicos,
otro era una fusión entre vallenato, folclore mexicano
y rap, los elementos eran individuales, pero a su vez crecían
en conjunto, era muy interesante.
Es muy notorio que en las bandas que
nombraron hay un sonido común que también es
común
a ustedes; si bien pueden tomar distintos rumbos, tienen una fuerte
identidad como mexicanos. ¿Es el sonido que caracteriza a la zona?
¿O es una cuestión
personal lo de retomar ciertos ritmos por ahí más típicos
de su país para usarlos como un punto de partida para
investigar y jugar con los límites?
Gilberto Cerezo:
Creo que fue una combinación
de honestidad y exploración, mucho de lo que había
antes era tratar de imitar a los grupos americanos e ingleses,
tratar de copiar el sonido de sus guitarras y todo eso, de pronto
resurgió el
amor por los tacos y El chavo del ocho y por todo
lo que realmente somos, y creo que también fue eso,
el presentar de manera honesta la procedencia inevitable que tenemos
al hablar, que tenemos al pensar o que tenemos en los colores,
siempre lo mexicano es una característica fuerte que
te obliga a irte por ese lado en un principio. Por otro lado el
explorar, el explorar con los diferentes medios, con los ritmos
o con diferentes influencias o con lo que sucede en la actualidad.
La información
llega de todos lados y llega pura muchas veces, una película
americana puede influenciar más que toda tu vida de mexicano y
entonces era eso, combinar lo que venía llegando nuevo,
lo que veníamos
recibiendo de internet o de la tele por satélite, etc. Sí creo
mucho en la honestidad y en mostrarte cual eres para hacer una
cosa única y de valor.
Omar Góngora: Fue
muy experimental, fue muy de laboratorio el proceso de encontrar
el sonido de la banda. Cuando yo entré en
Kinky, yo fui el último en entrar, se estaba
buscando un sonido, y
en ese momento fue cuando empezó a cambiar un poco el sonido,
como aceptar tus raíces, como cuando tu mamá va al
colegio a buscarte y vos te vas para otro lado. El momento en
el que aceptas eso y dejas a tu mamá y te vas solo a tu
casa..., fue como cristalizar todas las ideas de todos, fue una
etapa no tan larga hasta llegar a un sonido. Llegamos rápido
a ese sonido gracias a todo lo que viene de atrás, junto
a la actualidad, a lo que hemos estado consumiendo musicalmente
y viendo el mundo de adentro para afuera, y la máquina empezó a
funcionar de una manera un poco apresurada.
¿Cómo fue que llegó Chris Allison a producirlos?
Omar Góngora: Conocimos
a Chris Allison porque llegó
a Monterrey a producir "Juan Manuel",
el segundo disco de Plastilina Mosh. El
acercamiento fue por un lado por Ulises, el
tecladista, y por otro lado por parte mía, porque yo grabé la
mitad de la percusión y
la batería de ese disco. Chris
Allison llegó a
Monterrey pidiéndole música a todos, a todos
los músicos que conocía,
a toda la gente. Decía "dame
música,
dame música". Entre toda
esa gente estaba Kinky, que lo que teníamos
era un demo súper austero, en cassette, grabado
en la casa de Carlos, el guitarrista. Y se lo
llevó.
En la misma época estaba LAMC, Latin
American Music Conference,
en Nueva York, era el primer año que se hacía (2000),
y había un
concurso y nos incluyeron en el sin darnos mucha cuenta
de eso, por que nosotros no mandamos el cassette para formar
parte, y resultamos ganadores de un concurso del que ni
siquiera estábamos bien enterados. Viajamos a Nueva York y
Chris también
había viajado a esa misma conferencia; ahí seguimos
la comunicación
y decidimos firmar con él. Por las diferentes cosas que nos
ofrecía,
era un poco más atractivo editar un disco con una compañía
inglesa que editar el disco en México. Queríamos hacer
las cosas de manera diferente en realidad, porque ya sabíamos
cómo funcionaba todo en México, ahí ya estaban Jumbo,
Plastilina Mosh, El Gran
Silencio, todos nos
conocemos y ya sabemos más o menos cómo es, y decidimos irnos
por el lado independiente.
¿Cómo les va en Europa?
Gilberto Cerezo: Pues bien, creemos mucho
en visitar los territorios personalmente. Ahora estuvimos haciendo
una gira extensa por Italia, sobre todo estuvimos abriendo los
shows de un Bruce Springsteen italiano que se
llama Vasco
Rossi, fue una
gira por estadios, muy impresionante. Por otro lado, entramos
poco a poco a la cultura de festival, estuvimos participando en
varios festivales, en Austria, en Suiza, en Francia, en España,
y estamos creciendo en todos esos territorios, donde nos toca
tocar al lado de Goldfrapp, Massive
Attack, Macy Gray, así como
grandes nombres, ¿no?
Para
nosotros es muy impactante el estar mano a mano al lado
de ellos. Por otro lado en Londres, que ya hemos visitado unas
cinco veces, ahí si se ha notado
el crecimiento, el último
show que hicimos fue en el Royal Festival
Hall, que es como
la sala de conciertos de orquesta por excelencia, estuvimos ahí participando
de un festival latino. Cuando llegamos a la sala dijimos "¡por
qué nos trajeron aquí, no va a venir nadie!",
y en realidad se llenó y
fue muy impresionante para nosotros, no nos esperábamos eso.
Con
los dos discos tuvieron muy buena recepción de parte
de la crítica especializada
Omar Góngora: Sí,
desde el primer disco hemos tenido la suerte o la coincidencia,
no sé,
de que gente especializada o importante haga reseñas
y escuche nuestro disco y le dé prioridad, porque sabemos
también que les llegan muchos
discos a toda la gente que hace reseñas y todo eso,
pero nos ha ido muy bien, de los dos discos las críticas
fueron muy buenas, aunque también hemos recibido algo
de mierdita, ¿no? (risas)
De los lugares en los que tocaron,
¿dónde tuvieron mejor recepción
del público?
Gilberto Cerezo: En Latinoamérica
el público es
más eufórico, y la conexión es más directa,
por nuestras raíces.
Además saben bailar mejor. Sorpresivamente nuestra carrera
se ha desarrollado mucho en Estados Unidos y nos ha tocado
tocar mayormente allá, así que el fanbase más
grande está
en Los Angeles o en Seattle, en lugares así, entonces
para nosotros ha sido muy importante venir a Latinoamérica
y a veces nos cuesta y tenemos que poner plata
y todo.
Omar Góngora: Pero siempre,
en todos los lugares a los que vamos es una sorpresa, el último
concierto de Londres había mucho latino porque era un
festival latino, pero también a los ingleses les resulta
atractiva la onda latina, hubo una moda de lo latino, y fue
muy impresionante la reacción de la gente, no sólo
estaba lleno el lugar, sino que todos estaban bailando y saltando.
Pero siempre la comunicación del español
con español es mejor.
¿Que música están
escuchando estos días? 
Omar Góngora: A mí me
gusta mucho lo brasileño,
lo cubano, de repente me estanco en un par de discos que son
clásicos,
Artemio Rodríguez, un compositor cubano
que es un poco el iniciador de toda la onda del latin jazz,
junto con
Cal Tjader, un percusionista que toca
vibráfono.
Gilberto Cerezo: A mí me gusta mucho
el rock, y estoy escuchando el disco de The
Secret Machines,
me gusta lo que hace un productor que se llama DFA, LCD
Soundsystem,
todo ese lado bailable del rock
César Pliego: Yo estoy escuchando
a Ramón
Ayala, me encanta, también Herederos
del Norte, y estoy escuchando
a una banda de hace mucho tiempo, no sé si la escucharon,
América.
Y ya que estamos tirando nombres,
¿cuáles
son las principales influencias, los puntos de contacto personales
entre ustedes, lo que dicen "esto
es lo que nos gusta a todos" o lo que dicen "esto
es lo que no nos gusta a todos, y por lo que nos peleamos o
amigamos"?
Omar Góngora: ¡Merengue!
No nos gusta nada. Coincidimos mucho con la bossanova y todo
eso. Hay una coincidencia aunque todos escuchamos música
diferente, las influencias, ahorita podrían ser... Es
un poco difícil, porque de repente ves a alguien
con auriculares y no tienes una idea de qué está escuchando,
qué podría ser.
Para mí, después
de haber escuchado tantas cosas, de haber negado la patria
mexicana y andar ahí con Pink
Floyd, con Led Zeppelin
y todo el cotorreo que oía
cuando era chavito, pasé por el jazz y muchas cosas
y ahora estoy más con las raíces, pero ya es
inevitable a la hora de tocar, de tener un sonido, es inevitable
parar todo lo que traes atrás, todo
el tren que viene desde hace años atrás, ahora
suena a todo eso más lo que oigo ahorita. Y la banda en sí es
muy fan de la música,
compramos muchos discos, es lo que más consumimos, zapatillas
y discos.
Pregunta Víctor: si tuvieran
que elegir entre unos genitales que disminuyeran un 2% cada
vez que los usaran y unos que crecieran un 50% cada vez que
los usan, ¿que genitales
elegirían?
Omar Góngora: ¡Pinche
Victor! (risas) Prefiero no cargar nada a andar cargando
algo, y el día
que desaparezca... ¡también desapareceran las
ganas!
Entrevistaron: Pablo Conde y
Jorge Pérez |