Tras un faltazo con aviso, vuelve la alegría cinéfila a Mar del Plata. Con sus inevitables colas plagadas de jubilados, sus maratónicas sesiones cinéfilas y su incomparable templo de perdición: “La parrillita”, un lugar que visitamos tan seguido que no podemos dejar de recomendarles. Pero de todo eso, hablamos abajo, en esta exhaustiva investigación de todo lo que se exhibirá en la ciudad feliz del 6 al 16 de noviembre de 2008.
Txt: Pablo Conde
La 23º edición del Festival Internacional de Cine de Mar de Plata viene con varios cambios. Por un lado, la renovación de su dirección: sale Miguel Pereyra, entra José Martínez Suárez. Se va un director político, entra uno cinéfilo. Ganancia para el Festival, reforzada con la incorporación de otro cinéfilo, Fernando Martín Peña.
Por otro lado, cambia la fecha. Tras muchas idas y vueltas concernientes a la FIAPF (Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos), que son los que arman el calendario de Festivales Clase A; una denominación bastante triste a esta altura, que sólo significa que las películas en la sección Competencia Oficial participan acá por primera vez. Esto resulta poco producente, a juzgar por la ausencia de “grandes nombres” año tras año (que no de grandes películas) y la dificultad para entrar dentro de ese calendario.
La cruda realidad es que por más que nos creamos los mejores, Argentina no es una prioridad a la hora de elegir destino cinéfilo internacional. El Festival viene sufriendo muchos cambios de rumbo, muchos volantazos, que no hacen más que jugarle en contra. Pero bue, es lo que hay.
Este año, entre tanto título de largo y de corto, vamos a encontrar muchas retrospectivas, lo que para muchos puede no ser muy deseable, pero no hace más que sumar puntos para la mayoría del público marplatense. Esto no quiere decir que no haya cositas nuevas y locas: por supuesto que hay y muchas. Lo que sigue es una especie de resumen de lo que se puede recomendar en la previa. No deja de ser caprichoso y subjetivo, como todo lo que hacemos en este site, pero puede servir de guía para más de un despistado. Sólo nos resta desear que esta edición sirva para reencaminar finalmente un Festival que debería ser un verdadero lugar en el mundo.
Competencias
Contradiciendo un poco lo arriba argumentado, la Competencia Oficial tiene una interesante variedad de voces y estilos. No hay Coens, Lynches, Scorseses, ni siquiera Coppolas, pero la selección permite ver una amplitud de criterio que en años anteriores dejaba un poco que desear. Para resaltar están El artista, la peli de Mariano Cohn y Gastón Duprat, los (i)responsables de Televisión Abierta; El cant dels ocells, de Albert Serra, que ya se llevó unos cuantos aplausos bien snobs con “Honor de cavallería"; la búlgara Zift, de Javor Gardel, un policial negro de engañosa trama; Vil romance, del argentino José Campusano, de la cual alertan escenas de alto voltaje, aunque parece que no es para tanto (¡cuánta gente impresionable!) y Tokyo Sonata, la nueva de Kiyoshi Kurosawa, un director admirado y odiado en similar proporción. Salamandra, de Pablo Agüero, una historia patagónica, donde hasta John Cale puede formar parte del paisaje, literalmente. A El camino, la emparentan con David Lynch, en una "arriesgada" movida, habrá que ver de qué está hecha su directora, la rusa Ishtar Yasin. De la que no dudamos la calidad es Lake Tahoe, la nueva peli de Fernando Eimbcke, el director de videoclips que debutó unos años atrás con Temporada de patos.
La única que vimos y recomendamos fuertemente es Medicine for Melancholy, de Barry Jenkins, una velada dominguera compartida entre chico y chica, con tiempos muy tranquis, paseos por San Francisco, discusiones sobre los problemas raciales y sociales y la falta de músicos de color negro en la música indie actual (sacando a los tipos de Tv on the Radio, aclaran). Una muy buena experiencia, seguramente inspirada en New Year's Kiss, el temazo de Cassiotone for the Painfully Alone.
Trailer Medicine for Melancholy
Panorama
Una sección que abarca muchas películas, en divisiones felices y no tanto. Hay nuevos autores, gente con trayectoria, cine portugués, cabezas parlantes, pelis de medianoche y así. ¿Los nombres? The Eternity Man, la nueva de Julien Temple, que pivotea para dedicarse a la ópera y olvidar al rock y Chelsea on the Rocks, en la que Abelito Ferrara documenta un poco la historia y los personajes que elevan al Hotel Chelsea a la categoría de centro neoyorquino del snobismo y la creatividad. También están las nuevas de Philippe Garrel, Agnès Varda, José Luis Garcí, Andzej Wajda y Olivier Assayas, a quien ya no le creemos más. También está Aquiles y la tortuga, la última de Takeshi Kitano, que parece ser una peli bien seriota y dramática, alrededor de un chico rico triste y con inclinaciones plásticas.
Trailer Chelsea on the Rocks
También habrá secciones personalizadas que harán foco en gente como la animadora Michaela Pavlátová, de quien se pudieron ver algunos de sus excelentes cortos en Caloi en su tinta. Dominic Angerame, un cuidadoso observador de la ciudad de San Francisco también será ajusticiado en este Festival, al igual que el videoartista Rubén Guzmán, la brasilera Maria Augusta Ramos, el ensayista de lo cotidiano Jean-Claude Rousseau, el revolucionario Jorge Sanjinés y el documentalista japonés Makoto Sato. Otra sección a seguir es la dedicada a Robert Young, el director de Alambrista!, que junto a Edgard James Olmos, el teniente Castillo de la Miami Vice original, tiene una obra a tener en cuenta.
Retrospectivas
Como es (excelente) costumbre, los festivales son un lugar seguro para volver a varios lugares seguros. Si las películas de las demás secciones no colman las expectativas del espectador, el número puesto está en las retros. Este año las temáticas son bien variadas y parten de una que no por amplia y libre deja de ser feliz: Borges y el cine. Sus películas favoritas, adaptaciones de sus cuentos y películas cuyos universos corren paralelos al suyo. Entre los más destacables están Los muelles de Nueva York, de Josef Von Sternberg (la favorita del escritor), El hombre de la esquina rosada, de René Mugica y La espera, un corto de Fabián Bielinsky.
La Antología de cómicos argentinos puede sonar poco atractiva para muchos, pero todo cambia a la hora de los nombres (Niní Marshall, Pepe Arias, Luis Sandrini, Pepe Biondi, Tato Bores, Porcel & Olmedo) y los títulos: Hay que educar a Niní, La danza de la fortuna, Canuto Cañete y los cuarenta ladrones, La herencia. Para quien no las vio, atención con Cuidado con las imitaciones y El hermoso Brummel.
La retro de Jean-Pierre Melville también podría ser un festival en sí mismo. ¿Cuántas chances tiene uno de ver todas juntitas pelis como Bob Le Flambeur, El último suspiro o El samurai? En cuanto a la escuela polaca, más allá de El cuchillo bajo el agua, hay mucho para descubrir y -para los que ya conocen- revisitar.
Los Rescates de este año van de El jefe, de Fernando Ayala, coguionada por David Viñas, a Ten Seconds to Hell, de Robert Aldrich. Además de las imperdibles Crazy Mamma, ideal para redescubrir al primer y más interesante Jonathan Demme; Patrick, un experimento setentoso de Richard Franklin y las terroríficas Miss Muerte, de Jesús Franco y A Hatchet for the Honeymoon, de Mario Bava.
Trailer Bob Le Flambeur
Las que no nos perderíamos
Nos pueden tachar de tendenciosos, pero es lo que hay. Podemos ser muy abiertos y disfrutar de películas de casi cualquier tipo, género y temática, pero nuestros números puestos son siempre los mismos: música, terror (y similares) y sexo. Somos predecibles, lo sabemos.
Por eso, vamos de cabeza a las Trashnoches, una simpaticón título de sección.
Una de las sorpresas de este año es JCVD, que ya desde su nombre se presenta como un enigma: Jean-Claude Van Damme, haciendo de sí mismo en una aventura que -dicen los que saben- supera todo lo que uno esperaría del muchacho. Habrá que ver que tal. Aka Ana, de Antonie D'Agata, se presenta como un documental sobre el bajo mundo de la prostitución con escenas de sexo explícito, justo lo que nos recomendó el doctor. Y para viajar al extremo diametralmente opuesto está Chocolate, una vuelta a las artes marciales que tan bien le calzaron a su director, Prachya Pinkaew en Ong Bak, su peli anterior. La hiperacción sigue en The Good, the Bad, the Weird, más que un western un eastern (¿acabamos de inventar un nombre para un subgénero, el del western oriental?). Para los fanáticos de las sagas (créase o no, conocimos una vez a un tipo que sólo veía segundas partes, tratando de esquivar las primeras...) estarán Dead in Three Days1 y 2, directo de Austria, con gore y poco entusiasmo previo, al menos de nuestra parte. Encarnaçao do demonio, es la nueva peli de José Mojica Marins, más conocido como Zé Do Caixao, un ícono del cine de terror brasileiro, con filmografía extensa e ínfulas kistch, en este caso retomando a ese legendario personaje con resultados dudosos de antemano, si tenemos en cuenta las pelis para tele que venía haciendo el pibe. Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation!, es un docu de Mark Hartley que bucea en las aguas turbulentas del explotation australiano, con películas de la sagrada trilogía terror, tiros y tetas, entre las que se incluye Patrick, uno de los Rescates del año.
Trailer JCVD
Y para concluir, lo que a priori serían los platos fuertes: Surveillance, la nueva de Jennifer Chambers Lynch, la hija de David, que como a esta altura nos olvidamos lo suficiente de Boxing Helena, no podemos más que poner todas nuestras fichas en lo que promete ser un tour de force en el detrás de la escena de una masacre. Mientras menos sepamos de antemano, mejor. Lo mismo pasa con Idiots and Angels, la nueva locura de Bill Plympton, de quién si no vieron nada sus vidas aún no tienen significado. En esta ocasión, el lisérgico muchacho posa su lápiz en fílmico para dibujarnos la historia de un gris y perverso personaje al cual le sale un monono par de alitas. Todo un Plympton, sin dudas. Y la que vimos y recomendamos con todas las ganas es À l'interieur, de Julien Maury y Alexandre Bustillo, una de las pelis más sacadas de los últimos tiempos. Una mujer a punto de dar a luz recibe una siniestra visita con oscurísimas intenciones, enfrentándose en una batalla en donde el todo vale está llevado al extremo, cayendo en la calificación "no apta para impresionables" y, en especial, para futuras mamás. Recomendarla es poco.
Trailer À l'interieur
Soundsystem
Y llegamos a una sección ya difícil de evitar. Este año, el recorrido propone conocer desconocidos, como Yann Gonzales, en cuyos trabajos (Je vous hais petites filles, Entreacte y By The Kiss) gobierna la música de M83, y Julien Hallard, cuyo Meeting Vincent Gallo pone la cámara a prudente distancia de esa persona mezclada con personaje que es el actor/director de Buffalo '66. Introspective, de Aram Garriga, se presenta como la gran oda al post rock, con la participación de un montón de nombres como Thurston Moore, Ira Kaplan y Jeff Tweedy.
Habrá un espacio para el homenaje a Lee Scratch Perry en The Upsetter, de Ethan Higbee y Adam Bhala Lough, y un espacio para la experimentación, de las manos de Amos Poe, con Empire II, fascinado con el Empire State y del chileno José Luis Torres Leiva, con Trance (1 - 10), donde la música sirve de banda sonora a distintas abstracciones cotidianas. Para los que quieran dejarse llevar, cuatro programas de videoclips servirán de rompecabezas festivalero: Floria Sigismondi (con videos de Leonard Cohen, Sigur Ros y The White Stripes), Romain Gavras (Justice, Simian), Jaron Albertin (Circlesquare, Emily Haines y Patrick Wolf) y Andy Bruntel (The Mountain Goats, Rilo Kiley y el insuperable Cursed Sleep de Bonnie “Prince” Billy).
Cursed Sleep - Bonnie “Prince” Billy
Y de postre, The Living End: Remixed and Remastered, con uno de los más anárquicos logros de Gregg Araki, un director que les venimos recomendando desde hace rato.
A las pelis se les sumarán shows en vivo de bandas como Él mató a un policía motorizado, Los Álamos,The Tormentos y Baseball Furies. Acá, en nuestro blog, pueden ver los horarios de cada show.
Las nuevas olas (y el viento)
Esta sección propone barrenar en el cine del surf, con un puñado de películas cuyo eje principal se balancea sobre una tabla. Son cinco títulos que van del documental puro y duro (BlueGreen, Mundana) a la búsqueda de transmitir la sensación del surfista, como sucede en New Emissions Of Light & Sound. Habrá que tirarse al agua. Lo mismo pasa con las películas de Thomas Clay: Motion, The Great Ecstasy Of Robert Carmichael y Soi Cowboy, fuertemente recomendables de antemano.
Americana
La sección que más ganas tenemos de ver, de cuya existencia podemos decir, a riesgo de sonar exagerados, que algunos laureles se lleva parte del staff de Encerrados, gestores de la idea y fanáticos desde hace años de ese cine donde la gente habla mucho y calla otro tanto. De movida, todas las películas prometen, desde Frownland, de Ronald Bronstein, que habla de la soledad en los tiempos del cólera, en una tierra de entrecejos fruncidos, a Luke and Brie Are on a First Date, de Chad Hartigan, cuyo autoexplicativo título deja un poco de lado la importancia de la trama para -esperamos- hacer foco en otros lados. En Present Company, el protagonista y director Frank V. Ross reflexiona sobre los problemas de la temprana paternidad, la atropellada madurez y demás problemas modernos, mientras que en Team Picture, Kentucker Audley habla de la falta de rumbo, intereses y aspiraciones.
Trailer Luke and Brie Are on a First Date
Entre los números más fuertes de la sección está My Effortless Brilliance, de Lynn Shelton, directora de la genial Old Joy, que vuelve a una deteriorada relación de amistad protagonizada por otro músico: Sean Nelson, frontman de Harvey Danger. Baghead, es la vuelta a la acción de los hermanitos Jay y Mark Duplass, después de la absolutamente genial The Puffy Chair, esta vez para reírse del universo fílmico entero con una bolsa de papel madera en la capocha. Un estudio sobre la creatividad, la competencia y el talento es Let Them Chirp Awhile, de Jonathan Blitstein, que tiene como protagonista al genial Justin Rice, el cantante de Bishop Allen, que ya había deleitado a más de uno con su debut actoral en Mutual Appreciation.
Dance Party, USA, se merece un párrafo aparte. Dirigida por Aaron Katz, esta fábula de chico-conoce-a-chica tiene un envidiable poder de observación, que se balancea entre la feroz intromisión en la vida de sus personajes y la simple y curiosa contemplación. El universo de Katz se remite a cuestiones modernas y globalizadas como la comunicación, la dificultad de conexión con el otro y la necesidad de establecerla. Veinteañeros con rumbo poco fijo, de eso se trata. Teniendo en cuenta que Katz es uno de los invitados al festival, es una lástima que no hayan incluido la más lírica e improvisada Quiet City, su segunda peli cuya frescura resulta prácticamente insuperable.
Trailer Dance Party, USA
Por último, Nights & Weekends es otra colaboración entre la compradora Greta Gerwig y el prolífico Joe Swanberg, los mismos responsables de Hanna Takes The Stairs, donde también colaboraron Bronstein, Katz y los Duplass. En esta nueva peli, el dúo que en la vida real vive discutiendo, vuelve a mostrarse frente a cámara, esta vez con escenas de alto voltaje físico y verbal, según parece.
Para quienes quieran investigar un poco de qué se trata este tipo de cine, pueden disfrutar de la increíble miniserie para la web Young American Bodies, dirigida por Swanberg, haciendo click acá.
Trailer Nights & Weekends
Nos espera un festival con muchas propuestas, un poco más alejado del Bafici que en las ediciones anteriores (aunque en algunos medios señalen lo contrario). Son diez días con mucho para ver y poco tiempo para hacerlo. Sólo nos restan dos cosas: la primera, recomendarles que vean Música para astronautas, la última ocurrencia de Ernesto Baca, experimentalista nato y amigo de la casa, que tuvo la pésima idea de incluir la actuación del brazo tatuado de uno de nosotros en su nuevo opus. Casualmente Música para astronautas era el título de un programa radial que Jota Pérez, otro de nosotros, realizó a fines de la década pasada en FM Masters de Ushuaia.
La segunda cosa es insistir en “La parrillita”, el mejor lugar para lastrarse un buen choripán o un vacío con fritas. Queda en Corrientes 2031, a unas pocas cuadras de la peatonal marplatense. Y no, no tenemos parentesco ni amistad con los dueños, sólo una tremenda memoria emotiva en nuestros estómagos. No es poco.