Les Amants Réguliers
21° Festival de Cine de Mar del Plata
Escribe: Miss Mundo (Feliz envíada especial a La Feliz)

 

lunes, marzo 13
Llegué
Y estoy en mardel. El coche cama está tan bueno que no está bien llegar a las cinco de la mañana, sugiero que vaya a Necochea, vuelva y me deje a las nueve en el Hermitage. No importa, son las cinco de la matina y el aire está cargado, húmedo. Desde un cartel enorme Johnny Allon domina la ciudad como un angel exterminador, terrible, mezcla de Gandalf y Edgar Winter. En la sala de prensa una señora bastante alterada exige el libro de quejas para escribirle al pinguino kizhner (por mi parte yo siempre estuve con Batman) que es un mentiroso porque se dice de izquierda y el catálogo vale 20 pesos. Intenté revenderle el mío más barato y se enojó más.
Siempre tarde me meto en el auditorio a ver la primera.

Alice
de Marco Martins.
Una señora menos combativa me explica de onda qué había pasado en los diez minutos que me perdí. En verdad era una especie de crítica de la señora para decirme que no había pasado nada, crítica al paso. Me meto en la trama de a poco. Alice desapareció. Pero en el relato faltan más cosas. Descubro que Alice es la hija y no la madre. Falta la madre. Me entero que la madre va a desaparecer porque no soporta la pérdida. El padre enloquece de método. Siembra cámaras en toda la ciudad para encontrar su hija. De a poco me entero que es Lisboa, en algunos planos podría ser Buenos Aires. Todo se va presentando en escorzos, a travez de superficies que reflejan y no porque sí sino porque revela parte del drama. Recuerdo Bajo la arena de Ozon, recuerdo Venecia Rojo Shocking. Recuerdo ese libro extraordinario de Ian Mc Ewan, The child in time. Y entonces en el medio se empieza desdibujar todo, aparece el melodrama y la sobreexplicación. En el final hay un pequeño giro, sutil y entonces todos decimos, es una buena película. Es un ensayo también, sobre cómo construir historias, sobre qué es ver, sobre el árbol y el bosque.
Salgo del cine y hay sol. Una colega con la credencial al cuello deja ver su bikini abajo del vestidito. Che, ¡eso no se hace!!

 

martes, marzo 14
La naturaleza de las cosas


Ox Hide de Liu Jia Yin y Veruschka de Paul Morrissey y Bernd Bohm.
¿Qué tienen en común estas dos películas? Nada aparte de que yo las ví una después de la otra. Sin embargo tan en las antípodas como están, ambas interrogan (o nos hacen interrogar) sobre la naturaleza del naturalismo (¡agarrate esa!), el artificio y el camuflage.
Esta chica china estudió cine en Pekin y a los 23 años puso la camara en su casa y filmó a sus padres y a sí misma en no más de 30 planos (digamos) siempre en el mismo y afixiante pequeño departamento. Okei, ya la vimos. Pero no. En el final de la historia todos seremos cineastas, periodistas, filosofos, músicos, etc , etc. Todas las formas conocidas tienden a la disolución. Con un poco de sensibilidad, criterio e inteligencia sabremos poner las cámaras y filmar nuestras propias vidas y películas. ¿Qué resulta de espiar la vida de Liu? Por momentos mucho aburrimiento. Me aburro de ver alguién limpiar vidrios en el cine porque me aburre ver a mi madre limpiar vidrios en la vida real (y bueno, me dirían, en vez de mirar limpiá vos). Sin embargo la cámara está puesta con tal naturalidad que de a poco, y en ese sopor, nos vamos incorporando a la escena. Como los mismos personajes preguntamos la hora, hacemos comentarios tontos y nos movemos inquietos. La gente habla en el cine y está bien, la gente se levanta y se vá y está bien. Me hubiera gustado poder leer de a ratos, hacer cosas diversas, la hubiera disfrutado más. Está en la sección documental lo que no es del todo correcto, no es del todo errado tampoco. Los personajes se hacen simpáticos y son bastantes tontos a veces, como nosotros.
Lo que siguió para mí era un verdadero documental, hecho y derecho, con la música correcta, el timing correcto y todos los chiches. Claro que hecho por alguien como Paul Morrissey, compañero de andadas de Andy Warhol que se dedicó a desconstruir forma que se le cruzara. Entonces no todo es lo que parece. Para colmo (o especialmente) cuando el tema, o la protagonista es una modelo. Claro que no cualquiera. Veruschka no es una mujer bella, es un ser de otro planeta. Hija de nobles de la Prusia Oriental recuerda vagamente como los nazis se llevaron a su padre para fusilarlo, a partir de allí se convirtió en una nómade. Estudió pintura en Florencia donde la descubrieron. En fin, un poco mejor preparada que Nicole Neumann. Fue la chica de Blow Up, fue musa de Dalí y anduvo cerca de Warhol también. Yo no sé cómo no se la presentaron a Bowie, único ser en este planeta a su altura. La cantidad de material visual por supuesto es deslumbrante y destacan una serie de naturalezas muertas donde ella se mimetiza literalmente con los materiales. Veruschka tiene un cuerpo que se puede convertir en piedra, madera o piel de leopardo. Veruschka vive en Brooklyn desde donde filmó el 11 de septiembre, imágenes que vemos, como dijo Stockhausen, como la intervención artística más bella de la historia.

 

miércoles, marzo 15
Las afinidades electivas
En la famosa reunión de los jueves con mis amigas, en el llamado sucucho de la avenida Entre Ríos, en la que hablamos de cremas para las manos, chicos y filosofía alemana de la naturaleza, dimos en llamar, tal vez influenciadas por nuestras lecturas, afinidades electivas a una secreta conexión entre obras aparentemente disímiles. Esta conexión también se da entre sujetos, entre lugares y termina formando una extensa red. Las tres pelis de ayer me hicieron feliz en distintas maneras y a pesar de formar parte de tres distintas secciones una secreta correspondencia las emparentaba. Se trata de la uruguaya Ruido, la francesa Les Amants Réguliers y la norteamericana Chupador de pulgares (Thumbsucker: Impulso adolescente según los distribuidores locales). Tres hermosas novelas de iniciación según tres temperamentos nacionales. La versión sufrida, trágica e intensa francesa, el cuento de hadas norteamericano (especialistas en evitar el dolor) y la versión rioplatense que se resume en un gran parlamento de una de las protagonistas femeninas: me vino la regla la puta que lo parió. Pero vayamos por partes.

Ruido de Marcelo Bertalmío
La verdad que me salgo de la vaina por recomendarla pero no quiero crear falsas expectativas, me muero por decir que nació el Hartley del Río de la Plata pero no quiero, no sé, mejor no lo digo. Empieza muy alto en una escena repleta de felicidad en una disco bailando algo que parece Weezer/The Rentals y la verdad que nunca decae (aunque la peli pueda variar el humor y subir y bajar). Protagonizada por un Hendler más parco y perdedor aún y encima querible (Hendler no se sí lo es, no me decido) el tono y los distintos personajes son de una melancolía intensa pero que jamás se dejan vencer en el melodrama. Tal vez es el tono melancólico el que hace a los toques de comedia y a los momentos de felicidad, más brillantes, como los trajes naranjas de los dos inspectores de ruidos municipales, protagonistas, aunque no excluyentes de la historia. Uno a uno se van sumando los personajes hasta completar cuatro que podrían ser parejas pero no lo son. Como es una novela de iniciación, la sexualidad es la caída, el mal, lo que complica todo. Uno de esos personajes es una niña de 12 años, la que se manda la soberana frase (podríamos decir que el director y escritor tiene un gran manejo de la puteada, de posta, durante toda la peli). Sorprendente y aunque ella no lleva el eje de la pelí es su historia la que nos marca que se trata de un descubrimiento y un nuevo nacimiento (lo que por supuesto incluye la muerte y la desaparición de lo viejo). Mención especial a la música, sí, ha nacido un nuevo Ned Rifle. ¿Tengo que agregar más para explicar por qué esta es la comedia encerrados del festival?

Thumbsucker de Mike Mills
Era nuestro número puesto (porque somos muy previsibles) y mucho más clásica en su caracter de novela de iniciación adolescente. Con música de Polyphonic Spree (más algunas canciones del gran Elliott Smith) de un director de videoclips de Pulp, Papas Fritas y Moby, ¿cómo nos la íbamos a perder? El tono está acorde a la música claro; es dulce, utópico, soñador y sincero. Aunque el joven chupador de su dedo lleva la batuta está lleno de personajes para querer. Un Keanu Reeves haciendo de dentista freak (haciendo un poco lo de Travolta en Pulp Fiction, ¡qué rápido va todo, como si el héroe de Matrix ya fuera estuviera retirado!), el grandote de Los Rompebodas haciendo de profesor cool que debe mantener la compostura, entre otros. Los padres del pibe, aunque un poco maltratados terminan salvando el honor, es que como les contaba, es un cuento de hadas; una salida honorable de la adolescencia para el protagonista, un rehacer la vida para los padres. Y sin embargo hay bastante lugar para la moral ambigua, el extrañamiento y el no entiendo del todo muy bien. Hace reir y reconforta; eso sí, dijo Víctor que parecía una peli de Todd Solonz hecha por Disney y que sí a los pibes de este High School los agarran los de Kids, se los cogen a todos; ¡blup!

Les Amants Réguliers de Philippe Garrel.
De Garrel todo el mundo en la sala de prensa dice con un tono bastante serio: ¡claro!! Garrel, nadie vió mucho, pero Deleuze lo cita varias veces y se corrió la voz, así que no será cosa de quedar mal. Habíamos visto una en un Bafici y nos había dejado con las ganas, ganas que nos sacamos con esta hermosa película. Garrel tenía 20 años durante el mayo del 68, y esta es una película sobre los veinte años y el mayo del 68. En blanco y negro, llena de primeros planos bellísimos, exigente con el expectador (toda película de más de dos horas es exigente con nuestro hardware que corre el riesgo de colgarse). Entre las múltiples lecturas hay dos que son antagónicas: el mayo francés fué una cosa de niños. La otra: una cosa de niños puede devenir algo muy serio y transformar muchas cosas. Es bastante impresionante de ver el film luego de ver recientemente a la policía entrando a la Sorbonne. La película no es solo un homenaje a la nouvelle vague sino al cine mismo.
Bueno, me voy ¡que me cierran la peluquería y ya llegó Winterbotton!!

 

jueves, marzo 16
Conseguite estas pelis y subí la cotización de tu departamento
Salí a la mañana a comprarme unos churros y curiosié los titulares de La capital, para ver como anda todo, para sentir el pulso de la ciudad, durante el festival entrás en un clima distinto. Pero ante mi sorpresa leí algo que me hizo sentir en una peli de terror, había despertado en un mundo paralelo, el mismo mundo pero con una pequeña modificación que quién sabe a donde nos llevaría. Según el titular de portada nos honraba la visita del director español Abel Ferrara. Un escalofrío me recorrió el cuello...
Después pasó, todo siguió igual por suerte. Entonces recordé que era una persona más distinguida por las pelis que vi ayer.

Una pareja perfecta de Nobuhiro Suwa
Suwa es uno de los más refinados directores japoneses del último tiempo y en sus películas, de manera sorprendente, no aparecen fantasmas, apararecen franceses. Es un director de talento y refinamiento, un refinamiento que a veces puede resultar excesivo. Esta es una película sobre el fin de una pareja, la rotura del espejo, el retorno a lo sombrío. Tal vez no te interese esa problemática pero los cuadros son siempre bellos, incluso en las peores situaciones. El uso del fuera de campo también es magistral, lo mismo que su capacidad para alejarnos y acercarnos a sus personajes. Su debilidad por Francia (habíamos visto esa especie de remake de Hiroshima mon amour) es tal que esta película transcurre en Paris, en francés y sin un solo nipón a la vista. Aunque tiene más de un punto en común con el cine de directores como Tsai Ming Liang o Hou Hsiao Hsien personalmente me parece que no puede alcanzar la intensidad emocional de aquellos aunque sí tal vez la maestría para construir las escenas y elegir los encuadres. Sofisticado; ahora, no se sabe sí estás afuera o estás adentro y al final queda la pregunta; los franceses, ¿son o se hacen?

Distinto a los ingleses que parecen ser decididamente así y no de otra manera, como los personajes de A Cock & Bull Story de Michael Winterbotton. Que película más divertida. Película sobre ingleses tratando de filmar una novela imposible como Tristan Shandy. Con el actor desaforado de 24 Hour Party People. Ahora descubrimos que tanto esta como aquella no son más que intento de buscar y reirse de lo inglés (de paso dandole palos a lo norteamericano, hay un género de pelis sobre esa rivalidad). Es tan inteligente que te sentís elevado, te decís: estoy riendo, soy como ellos, podríamos ser amigos. Salís del cine y te reíste tanto que ya olvidaste todos los chistes, pero no importa, sabés que tu cerebro estuvo siendo bien tratado y usado, alagado. Queremos más películas como esta, ahora y siempre.

Por último, La búsqueda de la felicidad de Oliver Pietsch. La peli cool del festival. Y aparte buena, buena y divertidísma. Cuarenta y cinco minutos de edición de películas, de la clase que se te ocurra, mostrando escenas con y para las drogas. Es un efecto sorprendente el que causa una snifada atrás de la otra. La música a lo Plastikman que se puede hacer con la separación de la coca sobre el espejito. Vemos pasar caras conocidas y de las otras. Pareciera que el más drogón de todos es el hijo de Henry Fonda, aparece en todos los items. La edición de música e imagen es super y no querés que termine. Peli para tomar drogas para filmar pelis para tomar drogas.

PD: La última de Herzog estaría muy bien para presentar como espectáculo de luz y sonido en un acuario. Gracias.


viernes, marzo 17
Achtung!
A todos los que salieron iluminados por La delgada línea roja les aviso que bajen el acelerador y cuando estrenen la nueva de Terrence Malick, El nuevo mundo más bien piensen que van a ver una de Colin Farrell. Es decir, mal. La verdad que no entiendo, gastarse tantos millones y pifiar tanto en el casting. Supuestamente Farrell es un explorador inglés aventurero y atormentado. Es decir, anda toda la película con el seño fruncido para mostrar que aunque siempre le salgan las cosas bien algo lo atormenta por dentro. Okei Malick, no le sale, ¿Nadie le aviso?
Desde el minuto cero el tono nos dice algo anda mal cuando en la anterior (abreviando) desde el minuto cero el tono nos decía, todo está bien. Visualmente interesante y bastanta mal actuada. Una película grande que querría hacerse pasar por pequeña y artística. El maestro Malick nos había dado un interesante punto de vista sobre la segunda guerra y él o los productores se dijeron: bué... vamos a seguir interpretando la historia norteamericana. En fin, un poco megalómano... Haber visto bien algo no autoriza a hablar de todo. Mejor alquilate El último Samurai que es mucho más entretenida e interesante respecto al tema choque de culturas me paso al enemigo.
De nada.

 

domingo, marzo 19
Violencia Extrema
Se terminó nomás. No vi a la ganadora claro, una mexicana, pero por lo menos no ganó la de Herzog, ¡el mayor fiasco en años!
Ayer el blog no quiso arrancar, no quiere decir que no anduve por el cine. Estuve exponiéndome a grandes riesgos. El asunto empezó el viernes a la madrugada con Hostel de Eli Roth. Entré al cine preparada para lo peor. Imaginen, inspirada en Audition y Henry retrato de una asesino. Está presentada por Tarantino (o sea que hay estreno asegurado) y los rumores decían que el mismo Miike se había sorprendido por su violencia. Para colmo el director presentó la peli diciendo que ¡los vómitos serían un alago para él! Miike hace un cameo muy simpático que le asegura a la peli un pequeño culto por sí solo. De hecho cuando aparece Miike se abren las puertas del infierno. Yo me preparaba para el peor gore pero resulta que las salvajadas son más que realistas y no tanto grotescas, ¿se entiende la diferencia no? Eso hace más interesante a la peli. Típicos yankees en europa (podrían ser argentinos) en plan emborracharse y conseguir la mayor cantidad de chicas posible. Cultura Hostel. Pero bueno...se sabe que en este género después del sexo viene la cuenta. Tortura y salvajadas, pero los colores recuerdan ese cuadro de Rubens, donde unos médicos meten mano en un cadaver, qué fino!! Buen ejercicio de género... parecería la fantasía de un demente pero lo único de fantasía ¡son las eslovacas esas!!
Ahí empezó la cosa, pero el terror verdadero llegó la tarde siguiente con Mi fiesta de casamiento de Horacio Muschietti. Supuesta comedia del género patetismos argentinos. Filmada en video, desde entrada estamos en el universo horroroso de las fiestas de casamiento (ese que Silvia Prieto necesitó para retratar 2 minutos). Durante toda la primera parte uno no sabe si la incomodidad es de la película o del casamiento mismo; en todo caso a la impericia para retratar se le suma el objeto retratado. Pero bueno, en las pelis de terror el plato fuerte está al final. Sí el registro documental era terrible, con algunas cosas simpáticas hay que reconocerlo, cuando el director quiere contar su historia fue el acabóse. Hacía tiempo que no veía algo tan moralista (justo cuando se quiere ser lo contrario, o cuando se quiere que la moral sea otra). El pibe se casa (con todo esos pormenores de organizacion de casamiento y fiesta patética), entonces en la misma fiesta ve otra mina y fantasea que con esa otra mina todo esto no sería tan patético. Como es una comedia el termina dandose cuenta que al final, el amor lo puede todo y se queda con la primera, la única. Hay un cameo del director (digo, del pibe que hizo la película) que está entre las cosas más absurdas y causante de verguenza ajena en años, no contento con meterse en la fiesta, se queda en una escena chachachesca como pocas. Como el cameo de Miike, merecería también un pequeño culto. Yo creo que con el título de las escuelas de cine es como con el registro para autos, no se lo podés dar a cualquiera, ¡blupp!.

 

lunes, marzo 20
Resaca
Terminó el festival y sigo en Mar del Plata. Tengo una especie de melancolía post coitum (ya descripta por médicos romanos de la época de Cicerón), irá cediendo durante el día y a medida que me alimente, el estómago vacío es mal consejero.
Se acabó la sala de prensa, a partir de ahora locutorios oscuros en galerías más oscuras aún, el Kurdish Ciber City por ejemplo o ese otro atendidos por travestis donde la página de inicio es adultsex.com. En verdad ayer por la mañana todo había acabado. La sala de prensa estaba desmantelada y quedaban las computadoras peladas. El pibe encargado escuchaba cumbia a todo lo que le da el Musicmatch, parecía una película de Trapero. Le tengo mucho cariño a esta ciudad que bien mirada puede ser horrible, alberga ejemplos notorios de la arquitectura más aberrante que se pueda imaginar. El que quiera más al respecto puede mirar Medianeras de Gustavo Taretto. Corto (casi un medio con sus 30 minutos disfrutables del primer minuto al último) ganador entre los cortos argentinos. Comedia urbana romántica e inteligente, corto ensayo sobre la arquitectura de Bs. As., sus habitantes y como es posible sobrevivirla dignamente. Sintiéndome una descubridora de talentos me dije que le iba a escribir, para algo pone su mail al final de todos los títulos (ocurrente hasta para eso), pero después me entero que ya lo habían descubierto otros y por eso ganó en el festival de cortos de Clemond Ferrand. Igual dejo sentado que aca hay talento, si pudiera le financio el largo. Siempre se trata de dinero. El mayo del 68 se trató de dinero. La salida de la adolescencia se trata de eso, responder a la pregunta cómo voy a hacer para ganar mi dinero. Así lo plantea Garrel en Les amants réguliers y yo estoy de acuerdo. El problema con los artistas en estos países pobres donde vivimos es que quieren ganarse la vida con sus carreras artísticas en vez de hacerlo de alguna forma honorable. Entonces hacen cosas para sostener su carrera, para empezarla, para ubicarse. Se escucha cada cosa, mamma mia. Mí poética, mis influencias, yo como director, blah, blah, blah. En esta ciudad tomada por jubilados encontré la reedición de Las Ratas de José Bianco. Me la debía. Me compré varios libros de ocasión y me leí todos los prólogos. El de Bianco es por Bianco. Un derroche de ideas, simpatía y humor muy amargo. Ni a él ni a Borges ni a Bioy se les hubiera ocurrido eso de hacer carrera. Eran aristócratas claro. Sin dinero, por eso lo eran, como diría mi padre, verdaderos caballeros, conservaban el estilo aunque nadie los viera. Termina el prólogo y dice, disculpen que no tuve tiempo de hacerlo más corto. Claro, eso.
Ayer pasaban las películas ganadoras y pude ver Molly's Way de Emily Atef, mención especial del jurado. La directora se tomó el tiempo para hacerla corta, trabajó lo suficiente. Una película pequeña de significados múltiples. Solo dios sabe de Carlos Bolado en cambio es una película grande con significados confusos. Lo traigo al caso porque ambas tratan sobre el azar y la necesidad y una me sirvió para medir la otra. Una dice poco y muestra mucho, señala. La otra habla demasiado, proclama. Es difícil hacer cine. Se pueden tener ideas visuales (el director mexicano Carlos Bolado la tiene) y se puede carecer de claridad para contar una historia, para no confundir, para no mostrar intenciones cuando no se sabe como hacer con tantas cosas para decir. En las dos películas hay un encuentro al azar, hay sexo y hay un embarazo. Molly necesita viajar de Irlanda a Polonia para ver al padre sin saber bien por qué. El mexicano necesita irse hasta Brasil porque tenemos que creerle que esa noche fue la noche de su vida (aunque nada en la película lo muestre, vemos un encuentro nada más, como tantos otros, pero el guionista quiere obligarnos a entenderlo de esa sola manera, hagamos de cuenta que el queda iluminado, okei me digo, si insistís tanto que puedo hacer, vos manejás todo director). Tanto el personaje como el director saben. En fin. Molly no solo es irlandesa, es enfermera y es católica. La Polonia a la que llega es indescifrable, tanto para ella como para nosotros. Parece la Bratislava de la fantasía ultraviolenta de Hostel. Me gusta esa coincidencia. No podría explicarla, pero me gusta. Todavía más mínima que el Camino de Molly es Orlando Vargas del uruguayo Juan Pittaluga (Uruguay 2 – Brasil 0). Con el actor francés de El empleo del tiempo es casi una variación de aquella, una extensión, otra vida posible para ese personaje. Ese solo hecho ya es notable ¿no? Que una película continúe a otra, le conteste, amplie o modifique su universo. Ochenta minutos de una poesía triste, de una fotografía enigmática. Un hombre (un diplomático francés) va a buscar en la frontera entre Uruguay y Brasil su destino. No hay más trama que esta. Podría ser un cuento de Borges. No puede ser más abstracto y más pegado a los detalles a la vez. Un ensayo logrado aún en los errores (si es que lo hay). Cita Bianco en el prólogo que les cuento a Henry James, Era una provinciana de genio, sus equivocaciones son encantadoras, sus errores interesantes… Claro, hay personalidades de las que preferimos sus errores antes que a los aciertos de otros, al bien hacer de otros. Como la subyugante personalidad de Hugues de Montalembert, protagonista excluyente del documental de Gary Tarn, Black Sun. Este francés, documentalista y artista plástico, vivía en Nueva York cuando perdió la vista tras un ataque por robo. Esta es la historia, contada por el mismo, del aprendizaje de vivir en otro mundo, es el testimonio sobre ese otro mundo del que desconocemos todo, apenas algún reflejo como rumores escuchados acerca de otra tierra. La voz en off de Montaembert, una música que se desvanece y olvidamos (compuesta por el propio director que es ante todo compositor más que cineasta), imágenes que son como esos restos de visión que inundan nuestra oscuridad cuando cerramos los ojos. Especie de haiku o mantra que no acaba. Desde que la vi sigo escuchando esa voz, las imágenes y la música se desvanecieron casi por completo. Tengo una especie de resaca post festival. Durante toda esta tarde escuché Disco Inferno, grupo supuestamente menor que sin embargo me acompaña desde hace un tiempo. Quiero escribir sobre ellos pero están fuera de moda, no se qué decir, su música está de alguna manera incluida en la música de otros más grandes o más innovadores, Joy Division, Television; no se qué decir salvo que su música es una clase de presencia para mí.

Miss Mundo


Notas relacionadas:
El Festival según Gustavo Sala (algunos bocetos inéditos de festivales anteriores)
Los días festivaleros de Miss Mundo (Festival de Mar del Plata 2005)
Festival Diversa 2005

   
     
         
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