No nos volvimos
unos excéntricos sino que hoy todo queda cerca;
entonces, aquí va una información de primera
mano de un festival con muchas cosas interesantes, que,
banda ancha de por medio, muchos sabrán aprovechar.
Para empezar deanse una vuelta por www.fantasiafestival.com.
Van a encontrar un lindo site con información rápida sobre novedades
y clásicos del cine fantástico asiático más unas
cuantas excentricidades del mundo de la animación y el comic. Me olvidaba,
estamos en Montreal, hace calor, está pesado, a la noche refresca.
One Missed Call, Takashi Miike
Ringu según nuestro director favorito. Y el de mucha gente, una sala
gigante repleta, cine viejo pero con sonido nuevo, justamente lo testeamos porque
el sonido está ahí como hilo de ariadna (chupate esa mandarina). ¿Le
agrega algo Miike a La Llamada? La lleva para otro lado. Es genial cómo
el cine popular puede hacer cosas importantes al tiempo que divierte y
asusta. La
llamada era sobre el odio, esta es sobre el miedo a esta sociedad en la que vivimos,
y la verdad que el Tokio de estos pibes mete miedo, ¿no? Teniendo
una referencia tan cercana como La Llamada, la peli podría haber
virado a la parodia o al comentario cinéfilo; pero ni lo uno ni lo otro,
es Miike , es exuberante, es gracioso e inteligente. El pibe se las arregla
para hacer pelis de género pero que una y otra vez evitan la trampa del
guiño
constante al fan, pareciera que siempre las dirigiera a todo el mundo, con total
desparpajo. Visualmente un placer, cada toma está pensada y nos preguntamos
una y otra vez de dónde vienen tantas ideas. ¡Miike guardate algunas, que un
día
se te acaban!
Aquellos que tengan ganas de ver algunas imágenes espeluznantes visiten
el sitio www.chakuari.jp/web.
Para ponerse a buscar
Este es un festival de pelis, es decir, en principio lo que está en juego
es la diversión y el ingenio, el desenfado y después, las ganas,
las muchas ganas de investigar un poco sobre ese lugar extraño que es
oriente. Ya se toma como natural que un festival de cine fantástico, horror
y género sea casi un festival de cine asiático. Es que este
mercado definitivamente tomó la posta de Hollywood en algo que es decisivo,
la innovación. Y no confundirse, innovación significa aquí dejar
contento al espectador, porque todo fan sabe bien, ¡siempre se quiere más!
Hollywood se volvió conservador y perdió (por ahora). Esta
gente no se apichona en una receta y juega a ver quién va más lejos. Entonces
con lo mejor del cine asiático actual encontramos rarezas para la tv japonesa
(una serie tipo cuentos de la cripta que tienen el estilo de una telenovela demente
y la verdad que no se puede creer que se transmitan cosas tan disparatadas como
esta), animé de la década del sesenta y un sinfín de cortos.
De eso se trata este festival, pura alegría. Tal es así lo que
les digo del cine asiático y su actual lugar que si miran el sitio oficial
verán que las pelís están agrupadas por: cine de Japón,
cine de China, cine de Corea, cine de Tailandia, ¡resto del mundo!!! Pero
bueno, como para variar un poco empezamos hoy con una peli inglesa.
Shaun of the dead, de Edgar Wright
Clásico instantáneo sobre una película de culto (Dawn
of the dead de George Romero) que se volverá de culto a su vez y
que ni es una remake (se vio el año pasado) ni es una parodia; es un homenaje
y una interpretación de esas que nos hacen decir ahhhh, cuántas cosas
escondidas donde no lo esperamos. Si esto fuera poco, todo en una comedia.
Imaginen los personajes de High Fidelity, hablando como los de Snatch y viviendo
la sombría situación de la original, es decir, ser asolados por
los muertos que salen de sus tumbas. Imagínense que si este plan no se ejecuta
con inteligencia y sagacidad lo único que puede resultar es
una peli estilo La pistola desnuda. Pero no, habrá que seguir
al director (viene del mundo de las sitcom) porque es un peso pesado. Shaun es
el nombre del personaje central, quien tratará de eludir a los zombies,
recomponer el vínculo con su padrastro y recuperar a su novia, todo al
mismo tiempo. Siendo inglés como es, ¿dónde podrán
refugiarse? ¡En el pub!!!
La peli está repleta de situaciones desopilantes que no es la idea desarticular
contándolas, baste mencionar el apaleo furioso de un zombie al ritmo de
don´t stop now the queen. Sí, el uso de la música también
es soberbio y un par de escenas como la mencionada pelean con el entierro del
esposo de Nicole Kidman en Todo por un sueño.
Habría mucho para decir, pero mucho mejor es correr a buscarla o comentarle
al programador amigo para que la traiga.
Running on Karma, de Johnny To/Ka Fai Wai
Voy a decir algo fuerte: esta es la mejor película de Johnny To a la fecha.
Más o menos como decir, esta es la mejor película de John Woo a
la fecha o Wong Kar Wai, es decir, algo importante de alguien importante o que
al menos tienen el hábito de hacernos felices.
Si PTU en el último Bafici nos dejó un poco con las ganas,
como si hubiéramos visto tan solo (bueno, hay que ponerle muchas
comillas a este "tan solo") un magistral ejercicio de estilo, aquí recibimos
mucho más de lo que esperamos. Muchas películas en una, muchas
vidas en una porque después de todo se trata del karma. Pensaba cuál
sería
la salida convencional para tratar el tema del karma como recurso en una película
que al principio se nos aparece como un policial, sería un asesino serial
que encarna a otro gran asesino, o un policía que tiene visiones.
Pero no, se trata de To (su socio en la codirección es su socio en su
propia productora, con quien ya ha hecho otras pelis) y los clisés sólo
están para superarlos. La película empieza bien pero bien arriba;
un musculoso striper hace su show ante la mirada atenta de un grupo de señoritas
enloquecidas, en paralelo los policías de PTU llegan a una escena del crimen,
el montaje es vertiginoso y cómico; en la escena del crimen apararece
una lata (como esas viejas donde antes se ponían galletitas) un furioso
ovejero le ladra como al diablo, todos apuntan mudos y nerviosos (Hitchcock feliz
feliz), ¡de adentro sale un tipo!!! Mientras tanto en el strip show todo se desmadra,
las chicas frenéticas eran policías, el forzudo escapa, el hindú escapa
y bueno, ¡que empiece el show!!!! Se cruzan las dos corridas como si se cruzaran
los protagonistas de dos pelis distintas. Parece fácil pero no lo es y
este cruce, de personajes, de géneros y de historias nos da una película
de aquellas. La persecución
en esas calles vacías nos dan más de ese To que tanto nos gusta,
inteligente, sorprendente, visualmente desbordante. El hindú escapa, el
forzudo va en cana, resultó ser un ex monje chino y budista que empezará una
relación con la chica policía que lo detuvo en el show, propia de comedia
Julia Roberts. Pero recién empieza. Sí, recién empieza.
El forzudo que ve el karma ayudará a la policía inexperta que ahora tiene
que buscar al hindú. Juntos van a la escena del crimen. Allí asistimos
a un nuevo logro ya no de To sino del cine. El forzudo reconstruye la increíble
pelea del hindú con la víctima, el montaje es vertiginoso pero
claro y distinto, la superposición de tiempos y espacios nos anonada,
se trata del karma, una pelea es todas las peleas. Y juro que recién empieza.
Porque se trata del karma (aunque sea un policial, primero noir, después
a lo seven) y porque se trata de un grande en su madurez, nos vamos del cine
que ese hermoso sabor de la última de Kim Ki Duk (Primavera, Verano, Otoño,
Invierno, el comentario de esta peli lohicimos en oportunidad del festival).
Podría
estar exagerando pero bueno, ganó el premio a la mejor película
de Hong Kong el último año.
En fin... Viva el cine, viva Johnny To. Todo en 90 minutos.
Failan, de Hae-sung Song
La verdad que muchas veces no entiendo a los programadores. La única razón
para que este excelente film esté en este festival es que uno de los personajes
principales es un gángster (la otra, que es una película coreana).
Algo similar habíamos dicho de otro excelente film, Last
life in the universe,
programado en la trasnoche de Mar del Plata (el curioso puede fijarse), ¡y que
también está programado aquí!! El género hace al
espectador, incluso cuando no es un espectador de género. Se entiende,
¿no? Entiendo que los asiáticos están haciendo desbarajustes
con los géneros
pero bueno, fue un poco chocante después de robots, litros de sangre y
espadachines chinos ver un melodrama. ¡Pero qué melodrama!!! Toda
la pequeña
crítica se justifica por haber podido ver la peli (tal vez se trata de
eso, los programadores tienen una línea hasta que en un momento dicen
esta la ponemos que está muy buena). Dos películas
de gángsters hechas por directores más vale inclasificables que
me vienen a la cabeza en relación a esta peli son As
tears goes byde Wong Kar Wai, y Bad Guy de Kim Ki Duk. Siempre
historias de hampones menores venidos a menos, aquí la cosa termina en
una historia de amor maravillosa y más
que trágica a la vez, contado de esa manera que nos gusta. Un cine delicado
y sensible donde la violencia adquiere otros significados quizá más
terribles aún que en las pelis de asesinos seriales. Es una experiencia
antropológica ver films de género en Canadá, donde literalmente
no hay violencia y la gente toma fresco en los parques oscuros, más que
en ningún otro lado uno percibe que la gente va a al cine a busca un poco
de sal y poder tener un poco de miedo a la noche. Distinto es pelis que vienen
de sociedades violentas como la coreana. En fin... Todos somos gángsters
venidos a menos que arrastramos historias de amores más o menos imposibles.
Platillos volantes, de Oscar Aibar
Una de gallegos (bueno che, catalanes, desde que la mitad de nuestros amigos
viven en Barcelona estamos quisquillozos con el asunto). Película basada en un
hecho real, dos aficionados a los ovnis se terminan tirando en las vías
de un tren para saltar al infinito. Puedo contarlo así de una porque así empieza
y no le cago la vida a nadie. La peli trata de cómo dos personas más
o menos normales terminaron de esa manera. Década del setenta, Franco,
un submundo de autodidactas y personajes; la cosa daba para la farsa, pero si
bien el espíritu de Alex de la Iglesia sobrevuela, la película
es más bien humana, demasiado humana. Pasamos todos los minutos que dura
con una sonrisa en la boca y admiración por la fidelidad del retrato,
la capacidad de los gaitas para reírse de ellos mismos y hacer cuentas
con el pasado. ¿Es que está tan mal matarse por una idea
absurda? Terminada la peli creemos que no, o en todo caso nos miramos a nosotros
como si fuéramos los personajes. Perlita.
2009 Lost Memories, de Si-myung Lee
Imaginen una película argentina (una superproducción) dirigida
a público argentino pero hablada totalmente en inglés, es más,
Argentina ya no existe porque, nos muestran al principio, las invasiones inglesas
tuvieron éxito y pasamos a ser colonia de la corona y Buenos Aires se
transforma en capital sur del imperio británico. Podríamos agregar
que hay un ejército underground de liberación con sede en
Malvinas, único reducto donde quedan argentinos posta. ¿Se imaginan una
peli así? Más de uno estaría contento, ¿no? Pero bueno,
se supone que no, que somos nacionalistas y que odiamos al imperialismo. Bueno,
estos coreanos sacados hicieron esa peli, digamos, en tiempos de Bush, bastante
incorrecta políticamente, incluso la policía japonesa se llama jbi
y desde el inicio estamos con los terroristas. Incluso más sacado
aún porque (vamos aprendiendo historia de oriente con tanto policial asiático)
los japoneses en efecto conquistaron Corea de una manera brutal e incluso prohibieron
el idioma coreano, así que imaginen toda la peli en japonés. La
peli es un policial futurista que como ven tiene bastantes condimentos políticos,
el asunto es que onda terminator, los coreanos viajaron al pasado a modificar
la historia. En fin...La peli es barroca con unas escenas de acción
increíblemente bien filmadas (en el presente), la vuelta al pasado es más
bien kitsch, melodramática y con no pocos elementos místicos/new
age. En fin... de todo. Bien vale verla y disfrutar de la desmesura y la incorrección
política.
El sitio web está buenísimo, eso sí en coreano, pero deanse
una vuelta: www.lostmemories.co.kr.
Romasanta, de Paco Plaza
Lo bueno de un festival como este es que todo el mundo está contento y se aplaude
todo, las buenas porque son buenas, las malas porque son malas y dan gracia y
las porquerías porque el cinéfilo a veces es un perverso polimorfo.
La primera película de esta sección pertence a dos géneros,
en principio uno estaría tentado a pensar que es una película
de hombres
lobo (para que no nos quejemos después de lo que pasa por nuestros
festivales, en el programa se cita a un crítico de apellido anglosajón
que la define como una de la mejores películas de hombre lobo jamás
hecha) pero no, no se trata de una película de terror sino de una película
internacional, no se si me explico, españoles hablando en inglés
con acento instituto caaambridgge, campesinas gallegas del siglo pasado
estilo supermodel que ordeñan vacas con vestido de terciopelo, machotes
con botas; ¡cuánto se parece el cine berreta al cine porno!! ¡Y a las telenovelas
venezolanas y brasileñas! Eso sí, todo muy bien filmado con esos
claroscuros de propaganda de whisky caro. La verdad que fue divertido, era un
cine lleno cagándose de la risa.
Last Horror Movie, de Julian Richards
Hay una cosa mucho peor que hacer un film convencional (lo que no es tan fácil
como muchos creen): salir con una supuesta propuesta diferente que
en realidad es convención al cuadrado. Un clásico para eludir las
convenciones del género es poner al asesino a mirar a la cámara
para que se haga el pistola toda la película, se la pase amasando
gente y pregunte (sí, pregunte, ¡director hace una pelicula
por favor!!!),
¿pero acaso no lo están disfrutando?
Mala filosofía y mucha pero mucha sangre. También reímos
todos.
Angel's Egg, de Mamoru Oshii,
1985
Ayuda, ayuda de los fanáticos de la animación. Como
aquellos jóvenes que desconocen que habitan el corazón
de Hitchcock, o que escuchan según los educaron los Beatles
o que piensan según se le canta a Bill Gates (bah, eso
lo sabe todo el mundo) seguramente todos los que empezamos a tomarnos
en serio los dibujos japoneses los miramos según este Mamoru
Oshii. En fin, la reescritura de ciertas experiencias básicas
en otro medio es el lugar propicio para los descubrimientos. El film
está lleno de epifanías donde los elementos
básicos, agua, fuego, se vuelven en lo único real de
un mundo que desaparece. La historia (o la no historia) la conocemos,
pero no importa. Según el catálogo, de su anterior
film robaron los de Matrix, Ghost in the Shell, habrá que
ver. Tarkovsky según Astroboy.
Prayers beads, de Masahiro Okano (y otros), 2004
Okei, como en un buen festival de cine fantástico tiene que haber
desapariciones y apariciones. Por ejemplo, ¡desapareció la información
que había en el sitio web sobre esta trilogía!! Pillines,
¿es que apareció alguno de SADAIC pidiendo la contribución?
En fin... Se trata de una serie para la tv japonesa a la manera de Cuentos de
la Cripta, es que, digamos, ahora queremos verlo todo de Japón, ¿no es
cierto? Pero bueno, digamos que los tres episodios que vi eran bien divertidos
y desopilantes. El primero, aunque paradójicamente el más
flojo, se
desarrollaba en el mundo de los cirujanos, carniceros por naturaleza, imaginen
cuántas posibilidades de sangre a granel, Kurosawa (el joven) en
formato telenovela. El segundo, ya más simpático era una mezcla
de Hansel y Gretel con proyecto Blair Witch, sangriento, inclemente y mordaz,
final bien divertido. Y el tercero, mamita, ¡de la gorra!! La
aparición
en la costa de una ciudad japonesa de unas simpáticas focas es el
disparador de este delirio nipón. Sentido del humor, ideas y desparpajo.
Ya inventaremos el canal de cable ideal que recolecte lo mejor de todo el
mundo con
nuestros propios gustos, nos llenaríamos de plata.
Sevens Heaven, de Chalerm Wongpim, 2004
Un festival como el de cine independiente de Buenos Aires solamente permite películas
comerciales en tanto se derivan de la cinematografía de algún autor
o algún guiño de la crítica, como un mal menor, como un
efecto colateral del cine que a veces de tan bueno es comercial y popular también.
Un festival como este Fantasia se construye exactamente al revés
(o casi), es decir, se programan películas populares y por ello comerciales,
que como un mal menor son artísticas, en todo caso no es el que sean artísticas
el motivo por el que se las programe, casos más casos menos. Esta situación
permite que se puedan ver las superproducciones de distintos países asiáticos,
escandalosamente comerciales y populares pero que bien vale ver, el caso de la
coreana Lost Memories y el caso de esta tai Heavens Seven.
Nunca vi que a soldados norteamericanos les dieran literalmente tantas patadas
en el culo, después de todo el kick boxing es un invento tailandés
(creo). Como decía, una peli súper comercial pero llena de desenfado,
humor bastante negro y muchos hallazgos y juegos visuales (una presentación
que daría muchísima envidia a Tarantino). A ello le debemos
sumar más dosis de verdadera incorrección política. La peli
está planteada como un spaghetti tai western, ambientada en la
guerra de Vietnam donde Tailandia, como país de la región, era
usado y abusado por los marines americanos. La peli no tiene ningún problema
de presentar a los yankees como asesinos, bestias y, el mayor insulto para estos
tiempos, terroristas. Todo al ritmo de un western demente llevado al límite
de lo ridículo, justamente, la invención americana. Podemos
estar acostumbrados a las pelis culpógenas que tratan de salvar la moral
americana convirtiendo a Vietnam como la ocasión de un giro o planteo
existencial, incluso aunque sean buenas pelis, incluso (o como modelo) Apocalipsis
Now. No estamos acostumbrados a pelis sobre la guerra donde los americanos
son presentados simplemente como unos verdaderos idiotas, lo que nos hace disfrutar
mucho poniendo al cine en un verdadero lugar carnavalesco (lugar de las patas
para arriba donde el débil se mofa del fuerte, dimensión por demás
olvidada de la crítica seria). Esta no se va a ver en los festivales artísticos
pero bien vale buscarla y pedirla en los videos que ustedes conocen.
Aprovechando para que sepan con quién andan y a pesar de todo. Mis reflexiones
iniciales sobre un festival esencialmente popular pareciera no ir tan bien con
las pelis comentadas; pero bueno, si no le dieron una leída al programa verán
que a la hora de elegir dejé afuera
unas cuantas versiones de Godzilla, comedias asiáticas de college
como Sex is zero, comedias queer como Saving private Tootsie,
chanchadas sangrientas como Malice Dolls o Enter zombie King, entre
otras muchas joyitas trash. Que me perdonen algunos.
Deadly Outlaw Rekka, de Takashi Miike, 2002
El placer de ver a Miike en el cine y no en esas copias que hacemos de todo por
conseguir. Otra más, otra de yakuzas, otra de las buenas. Les digo algo
igual, no he visto una peli de Miike que diga mala, una que diga no valió la
pena, una que diga que no. A lo sumo demasiado para mí, a lo sumo caprichosa,
siempre interesante. El tema del yakuza que emprende la venganza solitaria
después del asesinato de su maestro y jefe no es nada nuevo, incluso
Miike hizo una peli que podría resumirse exactamente con la misma frase,
no recuerdo el nombre de aquella peli, recuerdo que era un poco larga (raro
en Miike, que dirige con la potencia con que otros hacen canciones) y melodrámatica.
Esta al contrario es potente, demente, graciosa y certera. Quisiera hacerme
un poco el Mariano Grondona y diferenciar una peli demente de
una peli loca. Si los personajes de Miike son dementes es porque están
obsesionados con una idea, si Miike mismo parece un demente es porque sabe
muy bien lo que quiere, demasiado bien. Las películas locas van más
bien a la deriva, fruto del capricho (el propio Miike en el principio de su
filmografía) mucho más que del talento. La película empieza
con ese espectacular asesinato del maestro con la cadencia de una música
hipnótica; imaginen un poco un Faith No More japonés
en sus momentos instrumentales. Ese es el tono, a pesar de los entremeses cómicos
(muy cómicos), a pesar de las alucinaciones. El demente en este caso
es el actor de Dead or alive, con la que tiene más de un punto
en contacto y ya justifica la visión. Pero incluso hay más,
bastante más. ¡Más Miike!
The bodyguard, de Petchai Wongkamiao
Amigos de la diversión, de las balas y la desmesura, habrá que
agendar al cine tailandés al lado del coreano, del japonés y del
cine de Hong Kong. Comedia de acción súper divertida, dirigida y protagonizada
por el señor con ese nombre enorme que ven en el título. El tipo es una
especie de mezcla entre Kitano y Chakie Chan que tras un rostro
impasible se toma al cine y a sí mismo en sorna y esa es una de las claves
que hace que (sí, estoy súper pesado) el cine asiático luzca
tan fresco al lado del americano. Si hay algo que nos hartó de
los héroes yankees es que se tomaran a sí mismos taaaan en
serio, tan vamos a salvar el mundo de posta. Bueno, así les va
y así le va al planeta (periodismo de conciencia humana). Miike, To,
este pibe, todos saben que se trata de cine y nada más que cine, de jugar
con sus leyes, desarrollarlas, faltarles el respeto y hacer cosas inteligentes
y divertidas. Pero si bien hay que reconocer que la peli en algunos momentos
parece caer en la farsa (casi única manera en que los yankees pueden tomarse
el cine en broma), la mayoría del tiempo el efecto cómico se logra
desde dentro, estirando y perfeccionando las leyes del género; algo frecuente
en las pelis de Miike. Pero sigamos
con la que nos toca, el comienzo de la película presenta a los personajes
y a la película misma en una de las mejores escenas/composiciones de acción
que he visto en los últimos tiempos. El guardia en acción ante
el ataque contra su protegido en una convención muy estilo James Bond.
Me como los dedos para no adelantar cosas, pero baste decir que los amantes de
los detalles técnicos estarán de parabienes, detalles del tipo, la
escena con más balas de la historia o la escena con más
autos explotados de la historia. Pero si nos creíamos que
lo que viene es una serie de cuadros violentos y estilizados nos equivocamos,
y la peli nos lleva de un lado a otro a pura diversión. ¡Tan lejos de
los bodrios con Kevin Kostner! En fin...demasiado comercial para nuestros festivales,
ya llegará el día en que alguin se anime a curar un ciclo de Chakie
Chan en el San Martín.
Stephen King's Riding The Bullet, de Mick Garris,
2004
El director es un habitual colaborador de King, amigote de Spilberg y
al parecer buena persona (estaba allí presentando la peli). Película
más de fantasmas internos que externos y por tanto más bien instrospectiva.
Esto la saca de la típica película de horror para llevarla, sin
exagerar, al drama. Bien contada, excelente música (todo transcurre en
1969) y linda fotografía, no le va a cambiar la vida a nadie pero puede
hacer pasar un lindo momento; ideal para sábado no sé qué catso hacer. No
estoy en condiciones de meterme en la polémica respecto a la fidelidad
al original, su lugar en las adaptaciones de King y la mala suerte que en general
tiene este a la hora de que adapten sus obras. En fin, simple pibe que se sienta
y mira.
Suspect zero, E. Elias Merhige, 2004
Del director de Shadow of the Vampire. Género asesino
serial en formato estilizado. Nos avisaron a todos los presentes que no
escribamos nada antes del 27 de agosto pero acorde a mi falta de inspiración
no le voy a hacer daño a nadie. Una peli con aire artístico que
presenta al último gran psicópata, Ben Kingsley,
el pelado de Sexy Beast. La verdad que el pelado me cae simpático
y me pregunto dónde lo tuvieron todos estos años o si será un
presagio de que la fama llega cuando te quedás sin pelos. Está entretenido
el asunto pero debo decir que todo un aspecto visual supuestamente experimental
cansa bastante y pareciera hecho a base de fórmula y no inspiración.
Tiene un giro interesante y sobrevive bastante bien a pesar de varias incongruencias,
de esas que decís che, qué onda el guionista.
The Uninvited, Lee Soo-Yeon, 2003
Al final final, la última fue en coreano.
Excelente película. Aquí verdaderamente se
juntan la sensibilidad, la inteligencia y el marco del género
para que todo se mantenga en línea y no se vaya al
cuerno, mucho más siendo un debut. Pero bueno, ¡qué opera
prima! La presencia de fantasmas da miedo, pero mucho más
si lo que se nos muestra nos obliga a creer en ellos,
de allí la fuerza de películas como Ringu o Ju
On (esta última también proyectada en
el festival y con pronta remake producida por Sam Reimi,
en Baires se consigue). Y este es el caso, porque la película
juega a mostrar cómo algo es posible (incluso
necesario) mucho más que a develar un enigma, de allí también
que el género suspenso/terror cambie de punto de vista.
Ordenada y metódica, la película nos va presentando
a los personajes con una profundidad que nunca hubiéramos
imaginado en el principio. El m étodo incluye
un montaje donde el tiempo pierde su linealidad, de la misma
manera que la idea común de experiencia.
Hay películas donde en algún momento el personaje
enuncia una pregunta en general obvia y, o no agrega nada
a lo que sabemos, o nos muestra bajo qué tontas ideas a
veces se construye un guión. Aquí por el contrario
a mitad de la película el personaje hace una pregunta que
escuchamos mil veces y que sin embargo pareciera que nunca
hubiera sido hecha, al tiempo que ilumina toda la trama: ¿Qué es
necesario para que me creas? En fin, no se trata de
hacer nuevas preguntas o mostrar nuevas cosas, sino de crear
el marco necesario para que las viejas cuestiones tomen sentido.
Película sobre el horror a secas.
DJ Malhumor
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