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| Querido Diario | ||
| Había escrito la semana pasada, tengo los ojos rojos, ahora escribo, ya no tengo los ojos rojos. Es imposible escribir un diario en tiempo real y por eso el diario íntimo es un género como cualquier otro, nutrido de la memoria y la pericia / impericia literaria. Sin embargo, en este caso, la mayoría de las cosas fueron pensadas allí mismo, cuando las cosas ocurrían, en la oscuridad de la sala, en la inmensa cantidad de tiempo que dejan entre una cosa y otra las películas aburridas, y debo decirlo hubo unas cuantas películas aburridas. También hubo unas cuantas películas malas. Muy malas (ver "Sobre las películas malas"). Si es verdad que por aquí somos contras por naturaleza, también es verdad que el insoportable auto-bombo del Bafici merece algún contrapunto ¿no? | ||
| Para empezar, ¿qué clase de
entidad monstruosa es un festival independiente auspiciado por Clarín?
Podría decirse lo mismo de otros auspiciantes nada independientes
como Kodak, pero Kodak al menos no tiene periodistas disimulando falencias
y vendiendo pescado podrido. Usar la plata de pescados gordos para presentar
materiales alternativos está muy bien. Comportarse como esos peces
gordos es mostrar la hilacha, a esta altura grande como una cuerda para
amarrar el Titanic. Enumerar las chupadas de media del periódico Sin aliento sería casi volver a reproducirlo así que nos contentaremos con algunas fe de erratas del catalogo, mucho más una publicidad de supermercado que un estudio y presentación crítica. Pero eso para después. El rencor también puede esperar ¿no es cierto? |
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| Hablemos de películas. | ||
| Otra vez vi muchas películas, la mayoría
de las veces más movida por la fe que por otra cosa, apostando, como
quien dice en una partida difícil, pago por ver. Hice también
cosas extrañas, me cambié las medias en los baños,
le pedí a un jubilado que me recomendara películas y le vendí
una entrada a un coreano que me miraba con desconfianza. A la noche hablaba
como desaforada y peleadora (como cuando eras chica y te decían,
no seas peleadora). Al tercer día, como resucitada de entre los muertos por fin vi la luz (la luz de una película que me gustara). Se trataba de Hogar dulce Hogar del georgiano Iotar Iosseliani. Era la segunda película que veía de él y me había apresurado antes al juzgar. Me había aburrido con Los favoritos de la Luna. Hay películas que vemos para disfrutar, otras para ver de que se trata y otras para educarnos. Manías de cinéfilos, tanto profesionales como amateurs. Tampoco es lo mismo ver una película de un director que ver tres, cuatro o las que sean. Los críticos pierden esto de vista y cuando hablan de un film lo hacen como si incluyeran en sí tanto su pasado como su futuro. Si bien esto es verdadero en algún punto quién hace una recomendación según esa idea falla y quién ve el film en cuestión se decepciona. Me decepcioné con Los favoritos de luna, comprendí y disfruté con Hogar dulce Hogar, sentí por fin que Iosseliani era un viejo amigo con La caza de las mariposas. Pero falta para ello. Hogar dulce Hogar es una película amarga durante la cual, sin embargo, no se nos borra la sonrisa del rostro. ¿Es una paradoja o será precisamente por ello que sonreímos? Una película sabia en la que el director se reserva el papel de viejo sabio y borracho. Los protagonistas son un pueblo entero (lo son en las tres películas que vi) él, el viejo dios zorro que observa las criaturas. Todo transcurre apacible como una tarde de picnic, sin agitarnos. En un momento diríamos que la historia termina aunque el film continua, ya no como film sino como la vida misma. Antes hubo un momento de profunda felicidad. Hay películas que están buenas y nos divierten. Hay otras muy sarcásticas e irónicas que nos devuelven nuestra supuesta inteligencia como en un espejo. Otras, después de un trabajoso o lento camino, nos obsequian un momento de felicidad. Esta es una de esas películas. Se produce un encuentro, un verdadero encuentro. El que la haya visto ya sabrá. Al que la está por ver lo envidio por la alegría que lo espera. Para los que quieren referencias Iosseliani recuerda a Truffaut, Rohmer y Oliveira (en sus mejores momentos). Películas hechas por alguien que ha vivido y que tiene demasiados años para entender el mundo del rock por ejemplo. Películas que no son independientes, son clásicas. Películas nostálgicas, a la antigua, de tiempos que pasaron. Brindemos por lo que se fue. Salgo a la luz satisfecha. Voy al baño y mientras meo escucho comentarios absurdos de estudiantes de cine. Me detengo un minuto a pensar: ¿Son Quintín y Flavia los Cesar y Mónica de la cinefilia nacional? Me voy a dormir con el interrogante. |
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| Más películas. | ||
| ¡Gracias Almereyda!
Gracias por la película que hiciste, Happy here and now,
gracias por estar a la altura de lo que esperábamos de vos y gracias
por hacerme recuperar la fe de que existe otra América aparte de
la de Bush y Spike Lee (ver Sobre
las películas malas y la Fe de erratas).
Almereyda me reveló cosas. Me enseñó
una ciudad misteriosa, Nueva Orleáns y me mostró personajes
extraños. Nosotros mismos nos volvimos extraños al final del
film, ¿se puede hacer mayor elogio a una obra de arte? Un vaquero
loco lee a Pascal en voz alta (con gesto altisonante) para enamorar mujeres.
Lo hace a través de la pantalla de la computadora. Sólo quiere
enamorarlas, no quiere tenerlas. El amor platónico y el cultivo de
la soledad como obra de arte (poesía y filosofía son sus musas).
Atom Egoyan meets Mistery Train. Esas son las coordenadas. Una película llena de referencias al Soul y al Rhythm&Blues (¿quién me consigue la banda de sonido por favor?) pero no para guiñar los ojos sino para mostrar su importancia en la vida de las personas. Una película triste también, porque muestra un poco cuan de solas son las vidas de quienes eligen vivir según sus fantasías y sueños. Almereyda es un tipo delicado que recorrió los pasillos del Abasto casi desapercibido mientras los organizadores y la prensa le hacían gracias al tan simpático como sin talento F.J.Ossang. Pero bueno, a este último lo descubrió el jefe; mejor así. Almereyda nos hizo otro regalo cuando en el espacio de las películas perdidas nos obsequió el primer film de Linklater, film de un nombre casi tan largo (y bueno) como la película misma: You can´t learn how to plow while reading books (No podés aprender a palear leyendo libros). Espiar a Linklater cuando era un don nadie. El sonido y la imagen tenían la materialidad de los recuerdos que no se llegan a recordar del todo, y ese es el encanto. Almereyda se disculpó por que la copia original era mejor y en colores. A nadie le había molestado porque habíamos espiado algo increíble, casi como si por algún truco de magia pudiéramos ver a nuestros padres en el momento mismo en que nos concibieron (esa misma noche en que papá le puso la semillita a mamá): Linklater se cruza en su pueblo con un conocido que le pasa un cassette con canciones, un tal Daniel Johnston. Duda, ¿es el cine una manera de embotamiento? |
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| Fe de erratas. | ||
| En la página 92 del catálogo
se dice respecto al film La hora 25: ¨ Quizá el mejor film de Spike Lee de los últimos años...hay un tono elegíaco en el nuevo film de Lee...el film todo parece habitado por ese inmenso vacío que dejaron las Torres Gemelas ¨. Algún virus afecto el procesador de texto porque debiera decir: ¨ A Spike Lee le va a costar mucho recuperar la credibilidad después de semejante panfleto que lo expulsa quizá para siempre del mundo de los artistas para sepultarlo entre los bajadores de línea profesionales. El film no es elegíaco sino pomposo y pretencioso, así lo señala con un cartel una y otra vez la pésima banda de sonido que parece estar todo el tiempo subrayando por si no entendíamos el mensaje de dolor y bronca por el atentado a las torres. En síntesis, culpa mal puchereada y patriotismo del peor". |
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| Curiosidades. | ||
| ¿Qué tienen en común
Gerry, el experimento minimalista de Gus van Sant,
la divertida comedia coreana The Turning Gate y el bodrio
alemán Das Verlangen todas vistas en este festival,
con la excelente Winterschlafer (Sopor Invernal)
de Tom Twyker previa a Corre Lola corre?
Que todas usan el mismo CD a la hora de musicalizar, Alina del músico lituano Arvo Pärt. En el caso de Gerry es en la apertura, en The Turning Gate y Das Verlangen en los títulos finales y en Winterschafer en algún lugar por el medio y hay que reconocer, junto a una excelente banda de sonido. En cada una de las tres películas que proyectaron en el festival con su música, Arvo Pärt es prácticamente el único por lo que la partitura resalta más aún. Es verdad que ese pianito a lo Satie es una tentación para cualquier musicalizador pero, ¡a ver si se ponen las pilas muchachos! A propósito de Gerry. Me gustó. Me dejé llevar por las imágenes de un desierto infinito construido como un montaje de paisajes. Un desierto que comenzaba en algún parque nacional de EE.UU. y terminaba en un salar en la Puna. No hay ningún intento de verosimilitud que hubiera transformado la película en un melodrama de supervivencia. Más bien se trataba de un sueño de cielos marcianos. También como en los sueños, en el desierto / película de van Sant los fenómenos climáticos se presentan puros e incontaminados; tormentas con bordes precisos y atardeceres perturbadores. Me gustó Gerry, una pequeña película terapéutica de un van Sant que venía maltratándonos. Esa mañana rumbo al cine vi una vieja con un loro enorme en la
cabeza. La vieja caminaba despacio con una cara típica de vieja
a la que le decimos vieja. El loro miraba para todos lados con cara de
suficiencia. |
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| Praise. | ||
| El nombre de la peli. Aunque es la primera
del día entro a la sala cansada. Para mi tranquilidad y beneplácito
las imágenes me acogen dóciles. También la música
de Dirty Three que por esta vez prefiere arrullarnos y
no despertarnos (algún fan gritará Traición!).
El director, con pequeños gestos, nos demuestra primero y nos dice
al mismo tiempo: esto puede ser muy decadente (justamente se trata
de la vida de decadentes y perdedores australianos de un pueblo a su vez
decadente desde el vamos). Después nos dice, como ustedes eso
ya lo saben vamos a hacer todo un poco más tolerable. Entonces
arregla todo como quien espera visitas en su casa. La pensión mugrosa
donde vive el protagonista se convierte en algo pasable y que podemos soportar,
la protagonista se maquilla para que no le veamos los granos que supuran.
Le agradecemos la gentileza. Y estoy hablando seriamente. El director es
un buen anfitrión, no necesita repetirnos lo que ya sabemos., ni
quejarse de la mala suerte, después de todo es un destino, la mala
suerte, como cualquier otro ¿no es cierto? Salgo contenta.
Me encuentro con amigos, hablamos y llegamos a la conclusión que
hay pocas genialidades de esas que hay que ver sí o sí y
que hay bastantes bodrios de los cuales tener cuidado. Por ejemplo: Going
down, Lin Yu, Alexandra´s Proyect,
El Fulgor, Shangai Panic, La
Mecha, Le tresor des iles chiennes...Seguramente
la advertencia llega demasiado tarde pero al menos compartimos los gustos. |
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| Pensamiento que me viene a la cabeza
cada ves que veo un clásico en el cine y en una buena copia.
El pensamiento es el que sigue: A los clásicos hay que verlos en buenas copias y en el cine. |
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| Miss
Mundo cansada y aturdida. |
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