| Me
gustaría
vivir permanentemente en un estado de festival de cine, no
tener otra cosa que hacer que ver una película detrás
de otra, comenzar el día
yendo a buscar entradas y en base a lo conseguido organizar
la jornada, ¿no hay nada para el mediodía?
bueno, entonces salgamos de excursión en
busca de alguna buena oferta culinaria, ¿la
de esta noche también
la pasan mañana a la tarde? mejor,
así podemos emborracharnos con algún amigo comentando
lo visto durante el día, recomendando lo imprescindible y advirtiendo
los robos y las desilusiones
tendría que haber más festivales, clase a o z, todas
las provincias deberían tener el suyo así tenemos
otra excusa para conocer todo el país, lamentablemente
(o por suerte, dice mi costado perezoso) los festivales no
son cosa cotidiana y hay que conformarse con estos diez días
de marzo en la perla del atlántico y los
diez de abril en la independiente buenos aires
esta vez había poco tiempo, no es momento para tomarse
vacaciones en mi laburo así que había que estirar
el fin de semana hasta que empezara a agrietarse (o hasta
que el cerebro pasara a hibernar por decisión propia),
salí
del trabajo a las cinco de la tarde y a las siete ya estaba
arriba del colectivo, mi chica con la remera de mapas que
usa cada vez que nos alejamos de nuestra vida capitalina,
yo con el caset grabado especialmente para
las próximas road movies, the only road empezó
a sonar justo cuando el atardecer y el puente viejo de la
boca pasaban por la ventanilla a nuestra derecha, pensé:
cómo
putearía si alguien pusiera esto en una peli, pero
así, videoclip en vivo y en directo estaba muy bien
llegamos casi a la una de la matina, justo para ir al olympia
a encontrarme con el gentil anfitrión del hospedaje
encerrado, la sorpresa fue que en ese cine estaban todos
los conocidos que imaginaba que iba a cruzarme en algún
momento de las siguientes 48 horas, los amigos del site y
los de mar del plata
empezaron las recomendaciones y las
advertencias, el clima era festivo y muy de recital, y eso
fue lo primero que vi, mi festival clase A empezó muy
clase B, con el show de los tormentos,
muy buen surf rock para sentirse en otra época y lugar
por un rato, antes habían pasado una selección
de laburos de la gente de farsa producciones (los
droopy de este fest, adonde fueras aparecía
uno de ellos, siempre comandados por el gordo "mirá que
remera más cool que tengo" berta, si
no, estaba el cartel fotocopiado que pegaron en
todas las salas del fest, en él había una foto
del muñeco que llevaban
a las proyecciones y abajo decía: "me perdí, me
vieron por
última vez en la rambla de la mano de pino solanas,
si me ven, aplaudan"
(...)
el sábado empezó desperezándose como un gato,
pero después se quedó panza arriba esperando
instrucciones, el plan de estar en la calle antes de las 10
de la mañana se autodestruyó
porque ni él se la creía, recién pude
asomarme al sol marplatense al mediodía, un amigo de
la organización me había
pasado el catálogo, la guía desplegable de películas
y horarios la había conseguido la noche anterior
y ya había marcado "american splendor" a
las 19.30, hice la recorrida en busca de entradas y como
nuestro día
como espectadores empezaba
a las cinco de la tarde nos fuimos a perder el tiempo a la
"mardel way", en algún momento
hubo playa,"¡a 2 pesos el pajarito!" fue sin
dudas la mejor oferta escuchada en el desfile de vendedores
ambulante en los 10 minutos que pasé tirado
en la arena con los ojos cerrados, después empecé a
sentir que me estaba perdiendo algo, por ejemplo alguna jugosa
e impredecible charla de viejas en alguna cola para sacar entradas,
eso diferencia a este festival de otros, la amplia participación
de público de la tercera edad, en algunos funciones
hasta superaban a los estudiantes de cine, mirá lo que
te digo
al volver de la playa con las patas hechas milanesa me encontré
una escena díficil de adjetivar: una multitud cerca
del auditorio, lo primero que pensé fue "deben
estar esperando al presidente que viene a inaugurar la película
de pino solanas",
al acercarme me di cuenta de que toda esa gente disfrutaba
de los shows de dos conjuntos de cumbia al paso, un
par de docenas de parejas bailaban custodiados
por el monumento al lobo de mar mientras un grupo que no alcancé a
ver bien porque me tapaba la gente tocaba el fuiste de santa
gilda, en el otro extremo de las escalinatas
otra banda hacía la pollera amarilla de
la bomba tucumana, 12 horas después
a pocos pasos de ahí el conjunto de música moderna entre
ríos haría lo
suyo pero no los vi porque ya no me dan ganas de esperar
más de una hora el comienzo de un recital, así que
a las 2am ya estaba buscando mi bolsa de dormir con ganas de
que ya fuera la mañana de domingo
bueno, esto ya se está haciendo más largo de lo pensado
y todavía
no hablé de lo que realmente importa, así que
aquí
les cuento lo que vi:
hoy y mañana
le dimos una oportunidad porque la que queríamos ver
estaba agotada y mucho para elegir no había y siempre
es más divertido salir puteando a una peli argentina que a
una alemano-venezolano-francesa o a una sueco-danesa, podemos
decir que la peli cumplió con nuestras expectativas:
salimos puteando antes del final, justo
cuando la sufrida protagonista
estaba en un telo con un viejo que se excitaba viendo un documental de tigres,
ya habíamos soportado una canción de kevin
johanssen y dos
largas interrupciones en la proyección por culpa del equipo de sonido
que se negaba a funcionar como corresponde
les dejo una advertencia ya que los grandes diarios argentinos seguro que le
dan un poco al inflador cuando la estrenen comercialmente: es una historia
de jóvenes
argentinos, habla de la crisis y está hecha
con cámara
en mano
esplendor americano
lo mejor que se podía hacer en este país mientras
el presidente pingüino caminaba la alfombra roja y se abrazaba
a pino solanas era ver la
historia de harvey
pekar en el neptuno,
una de esas películas
que van creciendo a medida que van pasando los días,
hace un rato estuve navegando en busca de cosas de pekar y
lo único que puedo decir es que quiero volver ver
esta peli lo antes posible
lo peor: empezó 40 minutos tarde...
mortadelo y filemón
mucho delirio y violencia de dibujito animado, todavía
me estoy riendo (a pesar del volumen bajísimo
con que la proyectaron, a veces había que recurrir
al subtitulado en inglés para entender que decían),
otra que empezó demorada, una media hora por lo
menos, gracias a eso me perdí los 15 minutos iniciales
de:
los soñadores
¡dos horas y media de cola para sacar la entrada!, ¿te parece
que una de bertolucci vale
eso? en estado festivalero claro que sí, total sale dos pesos y
allá tal
vez ni me caliente en ir a verla, en la nueva de berlusconi (como
lo bautizó esa mañana una
maestra jubilada que charlaba con una fonoaudióloga en esa cola que todavía
no debe haber terminado) dos chicos y una chica, jóvenes
y guapos, se dan masita encerrados en un depto al costado del mayo '68 parisino,
en la banda hay dylan, hendrix, janis
joplin, the doors y más y más y más,
hay mucha piel y algunos excesos, algunos ya la están calificando como
una obra mayor de la cinematografía,
otros se aburren un poco
lo mejor: los dos chicos y la chica, aparte de jóvenes y guapos son cinófilos
(otra palabra dicha por una abuelita en la cola de esta peli*), se la pasan
recreando escenas de películas (que dan ganas de verlas todas)
y bertolucci se
las arregla para mezclar lo suyo con el film original, por ejemplo los tres protagonistas
corren por el louvre como los de a bande apart de godard y
lo que vemos es una escena armada con partes del original godardiano
intercaladas en el homenaje bertoluchiano
sexual dependency
cine joven boliviano!, y con la pantalla partida en dos, toda la peli está
hecha a dos cámaras y con mínimo presupuesto y bastantes ganas, gran
comienzo y por la mitad me perdí, es que el peso del día
cayó sobre
mis ojos y tuve que cumplir con mi promedio festivalero de toda la vida:
dormirme en una de cada cinco películas
the end
la imagen final de este festival número 19 de cine en mar del plata
es de la última caminata antes de ir hacia la terminal
un perro callejero, flaco y largo dormía sobre la alfombra roja que
estaba pegada al suelo con cinta scotch
3am |