Cobertura
Bafici 2004 / Las
anglófonas |
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When pigs fly - Sara Driver
Le teníamos ganas a Sara Driver, le teníamos confianza,
y la peli empezó bien. Alfred Molina, el mismo campeón que se roba Coffee
and Cigarettes de Jarmusch (el dorima de Sara, todo queda en familia),
duerme vestido y se sueña tocando jazz, y a su lado su perro duerme y
sueña
que es un perro ganador, con un habano en la boca y una perrita bien peinada
a cada lado. Bien. Más tarde Alfred se queda dormido mientras da clase
de piano y sueña que vuela en su piano junto a su alumnito sobre la ciudad,
y ahí es cuando pensé: esto es igual a Travesuras de una bruja.
No me digan que no la vieron: de Disney, con Angela Lansbury como la bruja que
se lleva a los chicos a volar en cama, con el glorioso insert animado de
El partido del siglo. En fin, que tan errada no andaba; es una película
de lo más mostrable en un pijama party, si bien puede ir bastante más
allá. Sara Driver se descuelga con una de fantasmas, pero no
como las de Kurosawa: una de fantasmitas buenos, que sólo asustan
a la gente mala. En este caso, el fantasma es la mismísima Marianne Faithfull
(¿no
se escapó de otra peli, Festival Express por ejemplo?). A la
larga los malos son castigados y los buenos quedan a un pasito del amor. Todo
termina bien, pero la peli se siente vieja. Tiene diez años, sí,
pero ese no es el punto. Habrá que darle otra oportunidad a Sara.
Marcela Basch
Sara Driver: Sleepwalk/When pigs fly
Cuando empezaron los títulos de When pigs fly me acomodé y
pensé, se viene la mejor peli del festival. Un travelling muy hermoso
de una ciudad media ruinosa y un puerto aún más. Intuimos
que es Nueva York, pero diferente de como la conocemos. La canción que
la acompaña también es excelente, en los títulos de apertura
descubrimos que es Joe Strummer (The Clash, gracias). Sigo
pensando que esa canción junto con la de cierre son de lo mejor, pero
la peli por desgracia terminó siendo tan sólo simpática.
Tenemos un músico de jazz perdedor y adorable, tenemos a su perro también
adorable, tenemos una puta de buen corazón y ¿qué pasó?
Que la directora eligió el camino equivocado, le puso fantasmas, que más
que fantasmas parecen dos brujitas estilo hechizada. Especie de realismo mágico
que en verdad es un atajo a un camino que podría haber seguido muy bien.
Tal vez era una elección posible en ese momento, en todo caso a veces
se producen experimentos involuntarios. Por ejemplo, ¿cuál de estas
dos opciones tiene futuro? El marido de la directora, Jim Jarmusch, hombre de
cámara en la otra peli que creo que fue la primera eligió ese
otro camino, el de confiar en sus personajes y sus historias. Las brujitas vienen
a desenmascarar un crimen; Sara, si te hubieras el tomado el trabajo
de contratar un detective o convertir al músico perdido en uno, hubiera
sido un film extraordinario (como dice el catálogo siempre listo a la
hora de vender salchichas). No lo es, es una película simpática
y tierna.
Como la otra peli, Sleepwalk. Otra vez lo extraordinario entorpece
a unos personajes muy bien plantados. Un New York a lo Paul Auster donde
de pronto se escuchan campanitas chinas (se trata de una traductora de chino
que traduce un cuento infantil). No da, la atmósfera de cuento infantil convierte
al film en eso, infantil, simpático a lo sumo. Son films lindos pero imperfectos,
por eso otros directores de su generación (como su marido, por ejemplo)
están donde están y ella hace diez años que no filma. Está
súper bien que veamos sus pelis, Sara Driver parece una persona sensible e inteligente
y sus pelis después de todo son llevaderas y cortas, pero no hay necesidad
de inflar a cada director que se presenta.
Dj Malhumor
This so-called disaster - Michael Almereyda
Si bien sabía a lo que me estaba arriesgando, no esperaba tener que padecer
parte de esta película. Con un registro 100% documental, dividido en entrevistas,
registro de ensayos y algunas imágenes de archivo, la cámara de
video de Almereyda sigue las dos semanas previas al estreno de una obra de Sam
Shepard, basada en la relación que tenía con su padre. Lo que parecía
más interesante era ver cómo trabaja uno de los verdaderos genios
contemporáneos de las letras norteamericanas, su relación con los
actores, sus miedos, sus seguridades y los puntos de partida de sus obras. Y
por desgracia, si bien hay un poco de cada cosa, todo esto parece diluirse por
el afán de concentrarse en reflejar más que nada un cuidado diario
de eventos, pero sin involucrarse más allá de una cierta sensación
de fisgoneo. Si bien vemos a un Shepard meticuloso, con un infinito tacto y una
inmensa obsesión por razonar con los actores cada uno de los motores de
las acciones, las reacciones y los sentimientos de cada personaje, a medida que
va avanzando el tiempo este “videodiario entre bambalinas” empieza a pesar en
el espectador, volviéndose una cosa pantanosa y un poco repetitiva.
No deja de tener valor documental: es una excelente oportunidad para presenciar
la forma de trabajo de un puñado de profesionales de la actuación
(Nick Nolte, Sean Penn), tan comprometidos como apasionados. Y sí, sirve
para acercarse un poco a Shepard, un tipo tan sencillo como talentoso.
Pablo Conde
This so-called disaster - Michael Almereyda
Entré sin preguntar porque Michael es uno de nuestros favoritos entre
favoritos en ese género de independientes americanos con el que crecimos.
Pero bueno, como de esos grupos que queremos escuchar todo, no todo está a
la misma altura. O mejor, cada cosa en su lugar y este es un buen documental
para Film & Arts, de esos con los que te engachás haciendo zapping.
La cosa que estaba allí sentado en la sala viendo a Sam Shepard dirigiendo
un ensayo para una obra que escribió acerca de su padre. El elenco prometía, Sean
Penn y Nick Nolte entre otros. Pero bueno. Las historias personales
están muy bien, pero los comentarios acerca de la actuación y el
teatro no aportan nada interesante a no ser que las dicen unas personas famosas.
Y aunque Shepard es alguien que sentimos cercanos por afinidad intuímos
que la obra es mala. En fin, dos hermanos algo borrachos discutiendo
frente al ataúd del padre muerto. Me encanta Carver y este sitio en el
que escribimos lleva un nombre que le rinde homenaje. Digo, me gusta el naturalismo,
no entiendo esta variante gritona de borrachos. Insisto que no hubiera estado
mal en la tele. Lo mejor es Nolte a esta altura un personaje incluso en sus cosas
más banales, un Keith Richards que no necesita cantar.
Dj
Malhumor
The station agent - Thomas McCarthy
Una excelente elección, sin lugar a duda. Esta película
chiquita (sin chistes tontos) puede llegar a ser una de las mejores
del Fest. Resumen de las principales características de todo
film indie yanqui que se precie de serlo (actores casi desconocidos,
minimalismo desde la cámara y sus
puestas, ajustado y muy apropiado despliegue visual, estructura clásica
en su guión, etc.), The Station Agent es tan encantadora como
tristonga. Sus personajes son de esos que hacen que uno se sienta en casa y bien
acompañado.
Si bien puede ser predecible en cierto punto, tener algunos momentos melodramáticos
y otros muy malhumorados, la peli cumple su único objetivo: hablar de
la necesidad de hablar que tenemos de relacionarnos, de conocer al de al lado,
por más que sea un charlatán insoportable o un desastre al volante.
O un pequeño ermitaño. No te la pierdas. De última ya sabés
dónde te la recomendaron.
Pablo Conde
Daddy Cool
Interesante. Sé que esto suena como decir que es una chica macanuda o un chico
re-dulce (es decir no se va a acostar con vos), pero tómenlo en
el buen sentido. Por lo pronto, a diferencias de otros plots que nunca suenan
atractivos, aquí sí: el hermano varón de una pareja de mellizos
se convierte en un travesti para reemplazar a su hermana melliza muerta. Asiste
al analista que a su vez le dice: yo te comprendo porque sé qué cosa
es ser diferente, resulta que el analista es un hombre lobo (pero no se la come).
Toda la peli transcurre
en los cincuenta y por ello hay un aire homenaje y, no se sabe por qué,
cierta seriedad que no permite que la película ascienda ese escalón
arriba de interesante. Lo más importante tal vez, todo es culpa del padre,
un freak pop, so to say. Digamos que otra manera de describirla sería:
daños psicológicos infringidos a los hijos de celebridades menores
de la teve, por ejemplo, retrato del hijo o hija del conductor de telescuela
técnica (pregunten a sus padres si no saben de lo que hablo).
Hay muchas ideas dando vueltas, ideas puras por así decirlo e ideas cinematográficas,
incluso interludios experimentales que parecen de lo más natural aunque
no lo son. Le vamos tomando cariño. Todo escrito y dirigido por una sola
persona, un tal Brady Lewis al que le seguiremos los pasos.
Enseguida vuelvo que me voy al cine.
Dj Malhumor
Levelland - Clark Walker
Bueno, esta peli tiene una banda de sonido más que interesante. ¿Qué menos
que eso? Es una película de skaters. ¿Qué más querían? ¡Es
una película de skaters!
Entonces, un grupo de chicos que se autodenominan teenagers aunque en realidad
ya están o deberían estar saliendo de ahí, un pueblito perdido
en medio de la nada, mucho hastío de vivir, mucho vamos a hacer skate
y no nos importa nada, muchos rebeldes sin causa, y algún atisbo de romance
por ahí. La película empieza muy bien, promete pero no concreta.
Como representantes un poquito atrasados de la archiconocida generación
X, estos pibes no quieren nada de la sociedad, pero tampoco quieren otra cosa.
Bueno, sí: quieren su propia rampa. Y eso es más o menos todo.
No hay límites en el pueblo: uno todo el tiempo está esperando
que se peguen un palo espantoso, que los agarre la cana por robar madera o por
exceso de velocidad, que los padres los pesquen revolcándose con quien
no deben. Pero no, no pasa nada de eso, aunque de todo pasa un poquito. Si toda
la rebelión de la peli pasa por decirle a un cincuentón que el
skate lleva a un lugar donde él nunca podrá ir, bueno, mejor dejémoslo
ahí. Prefiero pensar que el discurso no es nada, que es un pequeño
retrato de un verano de pueblo y una excelente excusa para hacer sonar a The
Minutemen, The Replacementes, algo de The Clash, algo de Ramones, algún
Pixies y alguna otra cosita de cuyo nombre no puedo acordarme, pero que quedaba
bastante bien con el ruido de las rueditas sobre la madera.
Marcela Basch
Levelland - Clark Walker
película pequeña acerca de skaters filmada de forma excelente con
linda banda de sonido (incluyendo "Where is my mind", de Pixies)
y guión de Cris Morena. Intragable, inverosímil, molesta.
Incluye extensa explicación acerca del sentido de la vida con diagrama
y todo en el pizarrón del colegio. Si no hubieran parado de andar en skate
hubiera estado genial, pero se bajaban y lo primero que decían era estoy
jodido, no sé lo que quiero, odio este pueblo.
Todo muchas veces como para que no te olvides. Uno podría pensar que es
cine realista sobre gente pelotuda pero en ese caso tendríamos que decir
lo mismo de Chiquititas, Rebelde Way y toda esa porquería. No es mala
idea che, tendría
que demostrarlo, tal vez me gane una beca. Me olvidaba, toda la película
sin una pizca de humor y todo con voz seria. Al hermano del protagonista lo internan
en un psiquiátrico (muy parecido al Mater Dei) por faltar tres días
al colegio. Al final nos enteramos de que se cura cantando canciones (sin usar
todas esas drogas, como dice la enfermera). Nadie se droga y el sexo es algo
raro. Al lado de estos, los pibes de Cris son
unos reventados.
Dj
Malhumor
Wanda - Barbara Loden
A veces uno se olvida de lo bueno que era el cine yanqui
en la década
del ´70.
Wanda es
un excelente ejemplo. Escrita, dirigida y protagonizada por una mujer
-Loden, la ex de Elia Kazan-, cuenta la historia de una treintañera
que se despierta un largo rato después de sus hijos, en
el preciso día
en que se divorcia, sin demasiado interés, dejando a
toda su familia atrás. Allí comienza a vagar
por ahí, hasta terminar enredándose con un ladrón
que la maltrata y la inicia en el crimen.
Loden se maneja muy bien en la realización, con un increíble manejo
de los tiempos internos, la creación de climas, etc. Es admirable, de
a ratos. Una verdadera lástima que sea su única peli al mando.
Fallecida en 1980, la mina supo usar su atractivo rostro en un par de pelis más,
pero dejó plasmada toda su creatividad en esta. ¡Y vaya que la tenía!
La peli está muy bien. De a ratos hacer recordar a Badlands,
de Malick (que se filmaría dos años después).
Eso sí, la copia que trajeron acá es una verdadera vergüenza.
Por un lado, la imagen está toda virada hacia un sospechoso tono
rojizo, que calculo que no es muy cercano al original. Y por otro lado, tuve
la desgracia de verla en el cine América, una triste experiencia. Sonaba
como si la estuvieran transmitiendo desde el fondo del mar, con un regurgitar
constante sobre los diálogos, el volúmen extremadamente alto, como
siempre en la sala, y un frío de novela. Se padeció bastante, en
resumen. Pero valió la pena.
Vaya que sí.
Pablo Conde
Control room - Jehane Noujaim
Control room, que figura como película yanqui, es un documental sobre
la cadena de telenoticias Al Jazeera, pero también sobre la situación
de la prensa durante la guerra pasada, en general. Las cámaras se sitúan
casi desde el principio en el CentCom, el comando central de Estados Unidos en
Medio Oriente, ubicado en Quatar, donde los relacionistas públicos del
ejército
de Bush conviven con los enviados de todas las principales cadenas de noticias
internacionales. Si bien no hay ninguna revelación realmente escandalosa
en la peli -por lo menos para nosotros, gente de un país periférico
pero informado, que siempre desconfía del poder por una cuestión
de instinto- resulta bastante impactante ver el seguimiento de la guerra momento
a momento. El documental está construido sobre material de archivo y entrevistas
a periodistas y funcionarios militares estadounidenses, y es fuerte ver sus impresiones
día a día: sus evaluaciones de la situación, sus previsiones
acerca de lo que puede pasar. La película tiene una suerte de hilo narrativo,
y aunque todos sepamos cómo termina, de todas formas resulta atrapante.
Por supuesto, el objetivo principal es demostrar hasta qué punto el ejército
estadounidense intenta constantemente manipular la información; vamos
a decir que ese objetivo se demuestra largamente. Y también se demuestra
que la objetividad es un concepto cada vez más resbaloso. Ah, maravilloso
cuando el capo di tutti capii de Al Jazeera dice sin ningún empacho que
si le ofrecieran ir a trabajar a la Fox aceptaría.
Marcela
Basch
Abel Ferrara: Not Guilty - Rafi Pitts
Otra buena muestra de que el documental puede ser una
peli hecha y derecha
y por supuesto, según el caso, una mucho mejor opción frente a
tanto moplo. Si bien yo no diría que es una peli para fanáticos,
aquellos que no hayan visto nada de Ferrara (¿existe alguno?)
se preguntarán quién es este gordo patotero bastante parecido a
Maradona en sus últimas
apariciones. En una especie de recreación de Bad Leutenant, el
director sigue a Ferrara por la noche de New York. Por ciertas cosas que se ven,
uno estaría tentado a rebautizar el film como antes del fin, o
algo parecido. Es que el muchacho es un sacado y lo miramos y miramos preguntándonos
como pudo. Eso es muy interesante, porque a pesar de que no hay observaciones
brillantes acerca del cine (o nada en general) nos sentimos en presencia de alguien
con una poderosa visión. Poco nos explica de sus películas (aunque
lo vemos repasando escenas de Mel Rose Hotel), pero sentimos que podemos
entender y valorizar incluso aquellas que en su momento consideramos fallidas
(en mi caso personal, aquella de Keitel con Madonna). Es verdad que aparecen
pistas, se nombra a Cassavettes y nos decimos, claro, es un Casavettes de
los burdeles, lo vemos contando una anécdota de filmación y pensamos,
claro, es de los que en vez de pensar qué es el cine, sólo se preocupa
en cómo filmar una escena de la mejor manera posible (entonces es un clásico).
En este deambular asistimos a varias mesas de bar y a charlas que parecen extraídas
de Perros de la calle. Asistimos a muchas puteadas también
y nos preguntamos, ¿quién pondrá la guita para su próxima
película? Imperdible para muchos.
Santiago
B.
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