Cobertura Bafici 2004 / Las hispanoparlantes
 

Los guantes mágicos - Martín Rejtman
¡Se largó el festival! Y con Rejtman, siempre tan igual a sí mismo. Debo decir que no vi Rapado, pero de todas formas Los guantes mágicosme resultó demasiado parecida a Silvia Prieto. Los mismos diálogos absurdos fuera de cualquier verosímil, las mismas obsesiones construidas sobre tres o cuatro elementos, en un mundo cerrado (donde antes había pollo trozado ahora hay flancitos, donde había una esquina en particular hay un aeropuerto). El elenco es casi el mismo: Vicentico, Valeria Bertucelli, la histriónica histérica Susana Pampín. Otra vez, los personajes circulan y se interrelacionan siguiendo alguna lógica extraña, donde no se sabe (nadie sabe) bien por qué hacen lo que hacen: formar una pareja o deshacerla, empezar o terminar un negocio, curarse en salud, cambiar de casa o de trabajo o de país, todo ocurre de la misma manera abúlica, sin razón ni pasión. Es probable que esto sea el sello de Rejtman, su poética; es más que probable que la mayor parte de los actos de todas las vidas se realicen así, sin saber muy bien por qué, con su propia lógica interna e incuestionada. Pero lo cierto es que Los guantes mágicos abusa un poco del recurso. Pasa algo con las segundas partes: lo que antes fascinaba ahora no convence. O quizás me pasa a mí. Me pasó con El abrazo partido en relación con la tanto más tierna y desprolija Esperando al Mesías, y me pasa ahora con estos Guantes mágicos en relación con Silvia Prieto. Los guantes mágicos: cualquiera puede ponérselos y se le adaptan, como las vidas de la película. Sí, como chiste está muy bien. Para verla como primer Rejtman debe estar muy bien, también.
Marcela Basch

La quimera de los héroes - Daniel Rosenfeld
Vamos todavía con los documentales argentinos. Un documental argentino como una fábula oriental, casi como un haiku. Cómo se hace un haiku en Formosa, teniendo como materiales el rugby, un grupo de pibes tobas, un entrenador filofascista y un montón de armas y milicos es algo que bien podría preguntársele al amigo Rosenfeld. Un anécdota mínima que se expande para todos lados: un ex rugbier, grandote, cabezón, hipercristiano y facho él como corresponde, toma como su misión en esta tierra constituir un equipo de rugby aborigen. En el medio, les dice que no chupen, que se respeten ("eso implica que pueden pasar por arriba del otro, rugbísticamente hablando"), que su único ascenso social posible es ganarles a los Pumitas y ya que estamos les predica tradición, familia y propiedad. En serio. En sus términos, claro.
La secuencia final trata a un partido de rugby con un spleen digno de la más melancólica toma europea. Cosa seria.
Marcela Basch

El amor, primera parte - Fadel, Mauregui, Mitre, Schnitman
¡Por fin una película para recomendarle a mis amigas! Inteligente, cómica, tierna, emocionante, querible. Sí, una película de amor. Disculpen si esto resulta ñoño. Una de amor, muy bien hechita, y argentina.
La peli tiene un solo objetivo, claro y delimitado: retratar una historia de amor de seres de veintipico desde su nacimiento hasta su muerte. Y tiene cuatro directores, uno a cargo de cada etapa: flechazo, primeros pasos, convivencia y crisis. Estos cuatro directores se mueven como uno, aunque algunos se vuelcan más a ciertos recursos que otros. En la deliciosa primera parte, recursos de cine mudo, de películas de Chaplin: escenas sin diálogos y placas con fondo negro explicando la situación. Más adelante, se usa el falso documental, con unas imágenes sacadas de atlas del cuerpo humano, de esas que explican qué pasa en el hipotálamo al besar. Pero lo más importante no es eso, no son los guiños; lo mejor es simplemente el romance, ese romance igual a todos, bien actuado por buenos actores que lo hacen natural (Luciano Cáceres y Leonora Balcarce, chapeaux). Están todas esas cosas que conoce el que ha estado ahí: el hablar todo el tiempo de la otra persona pero decir "no sé si esto es amor", las despedidas eternas, las coincidencias inexplicables, el sexo prodigioso, y después las discusiones incomprensibles, la irritación por los ruidos que antes resultaban maravillosos, las pequeñas cosas cotidianas vueltas elementos siniestros, el aburrimiento, la desconfianza, la paranoia. Todo está ahí, retratado con una cercanía pocas veces vista, ayudado por una musicalización más que compañera. Dicen que esta es "primera parte" porque planean hacer otra dentro de diez años, con seres de treintaypico. Ojalá.
Marcela Basch

Una de dos - Alejo Taube
Señores, nuevo cine argentino en estado puro, y con nuevo cine argentino quiero decir realismo social, buenos actores ya elegidos previamente por Stagnaro y Caetano, trasfondo histórico más que concreto, finales de ambiguos para infelices y una moderada discursividad. Una de dos se abre con las imágenes televisadas de los saqueos de diciembre de 2001. En ese contexto, cuenta la historia de un pibe de pueblo -cerca de Luján- que anda en auto nuevo y paga las cervezas de todo el barrio gracias a ciertos negocios turbios que tiene en "la capi", representado por el rubiecito de Okupas, que no sé si no viene también de Pizza birra faso. Mientras tanto se pinta el pueblo, la mishiadura, el deterioro de las relaciones sociales (el que vende carne no le fía al del súper, el del súper no le fía a los vecinos de siempre, los vecinos de siempre dejan de pagar y se pelean, etc), y algo de romance con la siempre precisa Jimena Anganuzzi (la novia embarazada de Tumberos). Mucha llanta quemada, muchas palabras localistas, mucha discusión acerca de si vale la pena cambiar las cosas y un desenlace siempre a punto. La peli no es mala, pero tampoco es nada nuevo.
Marcela Basch

Los muertos - Lisandro Alonso
Confesión de partes: yo era parte de ellos. Tras tantos días de cine de 10 a 2, se hace difícil seguir una película tan morosa a las once de la mañana. Lo cual no habla mal de la película, sino de una servidora. Para quien haya visto el largo anterior de Alonso, La libertad, un mensaje que circulaba en los pasillos del Abasto: esta tiene más ritmo, es más fluida. En fin. Profundamente poética, imágenes y sonido de lo más interesantes (un pasaje a la selva), y tres o cuatro, no más pero fundamentales, escenas fuertísimas. Y sin ruido: simplemente aparecen. Como en la vida: sin música de suspenso que avise. En fin. Ojalá hubiera podido apreciarla mejor. Vayan con café.
Marcela Basch

B-Happy - Gonzalo Justiniano
Otra de esas pelis (y van...) que promete mucho, arranca muy bien, y derrapa estrepitosamente a los cuarenta minutos. Una adolescente de pueblo, rebelde ella, que asegura no tener miedo a nada. Su pueblo, su padre ladrón, la escuela, el chico que le gusta, el dueño del almacén que se acuesta con la madre de ella. Hasta ahí bastante bien, hasta que empieza la tragedia: en diez minutos la piba queda huérfana y sola en el mundo, el patrón se la quiere voltear, y ella arranca para la gran ciudad. Ahí aterriza derechito ¡en el reformatorio! Y no les contamos más: simplemente, que tenemos todos los ingredientes para el dramón. Si la hubieran actuado un poco peor, daba para Canal 9 un sábado a la noche. Rescatemos, claro, el buen espíritu de la chica, que nos ahorra el final trágico y vuelve al optimismo.
Marcela Basch

En la ciudad - Cesc Gay
Qué terrible descubrir que generalmente, las películas más cumplidoras son las que tienen más posibilidades de estrenarse; mainstream, diría un amigo que considera mainstream todo lo que es conocido por alguien que hable español o inglés. En fin. En la ciudad, el nuevo opus del director de Krámpack, es una obra cumplidora, que fuera del festival nos hubiera dado que hablar -va a dar que hablar, creo- un ratito. Si pensamos en el quilombo que se armó con El último beso, esa italiana que fue avanzando como en espiral, de semana en semana, y de repente todos nuestros amigos estaban hablando de ella cuando de entrada la habíamos considerado una comedieta romántica más, bueno, probablemente esta pegará más fuerte. Esta no es una comedia, eso sí. Es más bien amarga. Esquema simple, conocido: dos parejas de amigos, más una amiga soltera y un amigo separado, treintañeros ellos, y sus aventuras o más bien desventuras amorosas. No les va muy bien a estos chicos. Lo imaginable: incomunicación, soledad, familias (levemente) disfuncionales, y el sobrevuelo constante de los deseos que todos los días se frustran para mantener el statu quo. La peli tiene un trabajo interesante con las miradas, con la expresividad mínima que va revelando todo lo que los personajes barren bajo la alfombra. Deja un gusto bastante amargo, pero vale la pena.
Marcela Basch

Las horas del día
Vamos a decirlo de entrada: una (otra) de las decepciones del fest. Esperábamos más. Pasa algo raro con esta película: si se toma una escena, cualquier escena, se piensa "ah, qué bueno". Cualquier escena promete; si la encontráramos haciendo zapping, la aguantaríamos un rato largo. Pero la totalidad no funciona. Seamos claros, el guión no funciona. O quizás sea porque nosotros escribimos y nos interesa que los guiones sigan existiendo. En fin, no importa. La película no es pésima; por el contrario, es más bien inquietante. Está muy bien actuada (el protagonista es el que en En la ciudad andaba con su alumnita de 16, bonito muchacho) y además es catalana, cosa que siempre está bien. Pero esperábamos mucho más. Quizás nuestro problema sean las expectativas.
Marcela Basch

 
 
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