Cobertura Bafici 2004 / Las de Música


Feel like going home - Martin Scorsese

A esta altura todo el mundo está enterado del proyecto de Scorsese acerca del blues, para el cual convocó a varios pesos pesados. Ya comentamos lo imperdible del capítulo de Wenders, The Soul of a Man, que vimos en mardel; este es el turno del capítulo de Scorsese mismo. Lo voy a tener que decir, perdonenmén, pero este es imperdible también; y diría incluso obligatorio para cualquiera ya no melómano sino que le guste la música en general. A diferencia de otros documentales (ver el de Almereyda), aquí el género toma vuelo y se transforma en parte del cine que nos fascina, lleno de ideas formales ágiles, sorprendentes y muy, muy fáciles de ver. Aparte fue escuchar la voz de Scorsese y pensar "te extrañaba, amigo". Aquellos que vieron sus documentales sobre la historia del cine en film & arts o su Mi viaje en Italia en otro festival hace un par de años, sabrán de lo que les hablo. El pibe sabe inyectar pasión a todo lo que hace, y si él lo dice te convence de todo. Amor al cine en aquellos documentales, amor a la música en este, aparte de la firme convicción de que la cultura popular (americana/africana en este caso) es cultura sin más, al diablo con el arte erudito y el arte de masa, hay arte, bueno o malo, honesto o espurio. Algo de eso se puede ver también en la recomendadísima Los Angeles plays itself (que ya comentamos, ver el que tenga ganas). El cine no se divide en comercial y artístico, sino en más o menos inteligente; y si hay ideología (en el sentido de encubrir) en el cine de acción recalcitrante, también la hay en Cassavettes o Polanski. En este sentido, Scorsese y Thom Andersen (el director de Los Angeles...) son los anti Godard (ver sus historias del cine), el maestro del cine elitista y alguien que en su corazón, no se sabe por qué, tienen muy mala conciencia acerca de su profesión. Pero resumamos esta Feel like going home; para disfrutar al cien por cien y salir a buscar discos desesperadamente.
Santiago B.

The Soul of a Man - Wim Wenders
Un leeento homenaje de Wenders a sus ídolos del blues, con la colaboración de viejos amigos (Lou Reed, Nick Cave). Con el uso de falso material viejo, reconstruyendo la vida de un blusero ficticio, sigue las trayectorias de Skip James, Blind Willie Johnson, y J. B. Lenoir. El docu está bastante bien pero sus tiempos se vuelven un poco lentos y parece no avanzar demasiado. Las relecturas de los temas más legendarios de aquellos tres intérpretes, de la mano de varios artistas actuales, hablan de una revitalización constante en el género, pasando por tantos estados anímicos como la palabra "blues" encierra. Vale la pena verla, pero tal vez la suma de todos los filmes pertenecientes a la colección The Blues se vuelva un poco… intensa.
Pablo Conde

Warming By the Devil's Fire - Charles Burnett
Otra entrega de la serie producida por Scorsese sobre la historia del blues. Las dos anteriores, la de Wenders y la del mismo Scorsese me parecen imperdibles y con esa idea entré a la sala, incluso esperando algo incendiario por tratarse del único director negro de los convocados sumado a la palabrita devil del título (el que queda es Clint Eastwood). ¡Expectativas que me hacen mal! Me encuentro que al tipo se le da por la evocación romanticona y la mitad del documental es una ficcionalización de aquellos años cincuenta en Missississippi. ¡Me mostrás un negrito que mira con cara de pavo y pone cara de imaginar cuando tenés todo el cine para mostrarme, macho! No quiero imaginar en un documental, quiero que me muestres, quiero blues explícito, quiero mucha gente bailando, quiero pornografía del blues, macho. Por suerte hay un poco de archivo y hay blues y entonces nos conformamos. ¿Y el diablo? Apenas la sugerencia de tetas y culos. Bastante poco.
Dj malhumor

Live forever - John Dower

¿Qué queres que te diga? Si lees este sitio y te la perdés es porque andás dormido. Esta peli es un poco la autobiografía de unos cuantos. ¡Tengo todos esos discos!! No soy de la clase que esconde su pasado y aparte, me siguen gustando. Creo que este docu no es sólo super entretenido, gracioso y cool sino que además está muy bien hecho y muestra bastante más de lo que parece. Por lo pronto es difícil hacer historia reciente, y más en una escena superpoblada como la inglesa. Así que el director se concentra en la gran batalla Blur/Oasis y como otras voces, que no sólo completan sino que abren líneas de fugas, aparece nuestro amigo Jarvis Cocker de Pulp, 3d de Massive Attack o ese bomboncito qiue es la cantante de Sleeper. La sombra de Radiohead también se sugiere como entre sombras o algo por aparecer. Lo de los Gallagher es simplemente genial, es un gag atrás de otro, pero lo del tipo que lo sentó a Noel en un salón victoriano a hablar sobre el renacimiento del imperio también. Sin contar el affaire del brit pop con Tony Blair. Hay inteligencia en el planteo y en lo que sugiere, también en las imágenes. Otra joyita es la aparición de Wonderwall, grupo homenaje a ya saben quién. Film ultra dinámico que deja sin que lo sepamos bastante para pensar; la vitalidad, importancia y lugar de la cultura pop en U.K. es una, que nosotros lo disfrutemos a sala llena en un festival de cine independiente en el culo del mundo es otra. God save the queen!
Santiago B.

Live forever - John Dower

Bueno bueno, cómo me gusta el aire festivalero. Estoy hasta las bolas de laburo pero no me iba a perder esta joda por nada del mundo. Como en este Bafici no voy poder establecer ninguna marca para la historia (nada de "me vi 8 en un día" y nada de "me levanté y me fui de 3 y me dormí en 5"), voy a apostar a lo seguro, las de música y las de famosos, dejemos que los que saben descubran a esos directores de nombres impronunciables (¿quién?) que después va a haber tiempo para pedir los div x prestados.
Vamos a los bifes, Live forever es un documental como los de la tele y lo mejor que tiene es a los Gallagher jetoneando y justificando todo, después está Damon Albarn pero lo hacen quedar como el campeón mundial de los nabos.
Hay fragmentos de videos, canciones que suenan fuerte, una versión en vivo de "Common people" de Pulp subtitulada con una pelotita roja que va de estrofa en estrofa. Jarvis Cocker es el que queda mejor parado y se nota lejos que es el que tiene los mejores temas, volvé Jarvis que esto está lleno de giles.
Bue, se me hizo tarde y ya empieza la de Johann Cruijff. Hasta lueguito.
Alberto Migraña

Grand Theft Parsons
película simpática, yanqui hasta la médula, bien hechita, acerca de un tierno y desopilante hecho real, si se lo mira del lado correcto (el de la peli): el robo del cadáver del músico country-folk Gram Parsons por su amigo y manager Phil Kaufman, dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para cumplir con la última voluntad de su amigo. Que era, precisamente, ser "liberado" en Joshua Tree, el famoso desierto californiano. Y allá va el bueno de Phil a pelearse con autoridades y ex novias, a esquivar a la justicia y la policía para cumplir su promesa. En el camino se cruza con hippie prototípico -estamos circa 1970- que se convierte involuntariamente en su compañero de aventuras. Hasta ahí la anécdota. Sin ser nada extraordinario, la peli funciona, es divertida, tiene buena música (la del muertito, claro) y refleja un cierto espíritu setentista, y no tanto: amistad ante todo. Disculpen que suene a lo Cris Morena, como diría Dj Malhumor.
Marcela Basch

Grand Theft Parsons
La Colorada habló bien de esta peli y no me puedo aguantar. Quiero hablar mal. Muy mal.
Porque eso no se le hace a un muerto. Porque no se puede mancillar la memoria de un cantante, más allá de que sea uno de los responsables del country rock (Byrds, Flying Burrito Brothers, etc).
La película es mala, falta de ritmo y conexión con el espíritu de Parsons. Lo más grave: le falta onda.
Es un clásico producto yanqui en el sentido del guión, con todos sus puntos de giro cronometrados, su estructura a prueba de balas, etc. Pero desde la realización se desmorona abruptamente, haciéndote dudar acerca del tono: ¿uno se tiene que reír de eso? ¿era un chiste?
En resumen: falta de tono, de onda y sobre todo, de sentido del timing con la música.
Lo único que zafa es Johnny Knoxville. Y eso que no me gusta Jackass.
Desperdiciar los tres temas que usan de Parsons es lo peor que pudieron hacer. El amor duele fue uno de los pocos hits de este músico. Y parafrasearlo no me parece erróneo: esta película duele.
Pablo Conde


Vanguardia Austríaca, programa 2

Sinfonía de licuadora y máquina de picar carne
Segundo programa acerca de la vanguardia austríaca. El primero (que no vimos, no hay tiempo pa' todo che) trataba de los clásicos, aquí vienen los modernos. Se trata de 12 cortos (¿videos clips?¿video-instalaciones sin instalación?) que son un poco de todo esto y que son principalmente obras en colaboración entre músicos electrónicos y video/cineastas. Sin supremacía de uno sobre el otro. Si lo de electrónica es un poco vago digamos que se trata mayormente de avant-noise, mucho rudio bah, pero de ese que nos gusta. Dos artistas que venimos siguiendo son los platos fuertes, Fennesz y Fleischman b. Justamente estos dos andan en direcciones casi opuestas, el primero en la experimentación autechre/oval (estoy apurado), el segundo en una electrónica feliz y melodiosa que provoca adicción y en el corto que musicalizaba aquí hasta arrancó aplausos. Lo interesante es que se trata de vanguardia y se trata de música popular al mismo tiempo, es que en Austria como comentó el curador (un austríaco de anteojitos algo tartamudo y simpático) ya no se diferencian uno del otro. En ese sentido uno de los cortos mostraba el lento avanzar de un tren al ritmo de una música propia de licuadoras. La resonancia a la primera película de la historia del cine estaba allí a la vista, lo que no tanto es que el cine mismo, como vemos ahora, nació como vanguardia.
Santiago b.

Vanguardia Austríaca, programa 2
Ya sé que no tengo mucho derecho a patalear, ya sé que podría haber elegido hacer cualquier otra cosa y habría salido ganando, sé a qué se refieren cuando abren bien la boca y cambian de tonito al pronunciar la palabra vanguardia. Sé que no es lo mío. Pero igual fui al Cosmos a ver "que estarán haciendo los vanguardistas austríacos, por ahí tienen buenas ideas". Pero no chamigo, es lo mismo que se ve en cualquier muestra de videoarte en cualquier evento modernoso de esos que suele auspiciar el gobierno de la ciudad, es más, es lo mismo que se viene viendo desde hace años en estos eventos, ¿qué fecha de vencimiento tienen las vanguardias?
¿Qué había en este programa? Mucho sonido de radio mal sintonizada, mucha aspiradora raquítica, alguna especie de alarma nerviosa y gente que fue vaciando la sala de a poco, las imágenes: amebas de colores psicodélicos, cuadraditos como los cuadraditos que te muestra la pc cuando se desfragmenta, una chica que parecía que estaba saltando loopeada y sacada de cuadro y líneas rojas yendo y viniendo, para que se den una idea cada secuencia duraba dos segundos o tres y estaban repetidas durante un par de minutos, ocasionalmente cambiaba algo pero no mucho.
Lo mejor era el color flúo de la lucecita del reloj de una chica que estaba sentada adelante y la prendía para mirar la hora al final de cada "tema".
Alberto Migraña

     
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