Feel like going home - Martin
Scorsese
A esta altura todo el mundo está enterado
del proyecto de Scorsese acerca del blues, para el cual
convocó a varios pesos pesados. Ya
comentamos lo imperdible del capítulo de Wenders, The
Soul of a Man, que vimos en mardel; este es el turno
del capítulo de Scorsese mismo. Lo voy
a tener que decir, perdonenmén, pero este es imperdible
también;
y diría incluso obligatorio para cualquiera ya
no melómano sino que le guste la música
en general. A diferencia de otros documentales (ver el
de Almereyda), aquí el género
toma vuelo y se transforma en parte del cine que nos
fascina, lleno de ideas formales ágiles, sorprendentes
y muy, muy fáciles de ver. Aparte fue escuchar
la voz de Scorsese y pensar "te extrañaba,
amigo". Aquellos que vieron sus documentales sobre la
historia del cine en film & arts
o su Mi viaje en Italia en otro festival hace
un par de años, sabrán de lo que les hablo. El
pibe sabe inyectar pasión a todo lo que hace,
y si él
lo dice te convence de todo. Amor al cine en aquellos
documentales, amor a la música en este, aparte
de la firme convicción
de que la cultura popular (americana/africana en este
caso) es cultura sin más, al diablo con el arte
erudito y el arte de masa, hay arte, bueno o malo, honesto
o espurio. Algo de eso se puede ver también en
la recomendadísima
Los Angeles plays itself (que
ya comentamos, ver el que tenga ganas). El cine
no se divide en comercial y artístico, sino en
más o menos
inteligente; y si hay ideología (en el sentido
de encubrir) en el cine de acción recalcitrante,
también la hay en Cassavettes o Polanski.
En este sentido,
Scorsese y Thom Andersen (el director
de Los
Angeles...)
son los anti Godard (ver sus historias del cine),
el maestro del cine elitista y alguien que en su corazón,
no se sabe por qué,
tienen muy mala conciencia acerca de su profesión.
Pero resumamos esta Feel like going home; para
disfrutar al cien por cien y salir a buscar discos desesperadamente.
Santiago B.
The Soul of a Man - Wim Wenders
Un leeento homenaje de Wenders a sus ídolos del blues, con la
colaboración de viejos amigos (Lou Reed, Nick Cave). Con el uso
de falso material viejo, reconstruyendo la vida de un blusero ficticio,
sigue las trayectorias de Skip James, Blind Willie Johnson, y J. B. Lenoir.
El docu está bastante bien pero sus tiempos se vuelven un poco
lentos y parece no avanzar demasiado. Las relecturas de los temas más
legendarios de aquellos tres intérpretes, de la mano de varios
artistas actuales, hablan de una revitalización constante en el
género, pasando por tantos estados anímicos como la palabra "blues" encierra.
Vale la pena verla, pero tal vez la suma de todos los filmes pertenecientes
a la colección The Blues se vuelva un poco… intensa.
Pablo Conde
Warming By the Devil's Fire - Charles Burnett
Otra entrega de la serie producida por Scorsese sobre la historia
del blues. Las dos anteriores, la de Wenders y la del mismo Scorsese me
parecen imperdibles y con esa idea entré a la sala, incluso esperando
algo incendiario por tratarse del único director negro de los
convocados sumado a la palabrita devil del título (el que queda
es Clint Eastwood). ¡Expectativas que me hacen mal! Me encuentro
que al tipo se le da por la evocación romanticona y la mitad
del documental es una ficcionalización de aquellos años
cincuenta en Missississippi. ¡Me mostrás
un negrito que mira con cara de pavo y pone cara de imaginar cuando
tenés
todo el cine para mostrarme, macho! No quiero imaginar en un documental,
quiero que me muestres, quiero blues explícito, quiero mucha
gente bailando, quiero pornografía del blues, macho. Por suerte hay
un poco de archivo y hay blues y entonces nos conformamos. ¿Y
el diablo? Apenas la sugerencia de tetas y culos. Bastante poco.
Dj malhumor
Live forever - John Dower
¿Qué queres que te diga? Si lees este sitio y
te la perdés
es porque andás dormido. Esta peli es un poco la autobiografía
de unos cuantos. ¡Tengo todos esos discos!! No soy de la clase que
esconde su pasado y aparte, me siguen gustando. Creo que este docu
no es sólo
super entretenido, gracioso y cool sino que además está muy
bien hecho y muestra bastante más de lo que parece. Por lo pronto
es difícil hacer historia reciente, y más en una escena
superpoblada como la inglesa. Así que el director se concentra en la
gran batalla Blur/Oasis y como otras voces, que no sólo completan sino
que abren líneas
de fugas, aparece nuestro amigo Jarvis Cocker de Pulp, 3d de Massive
Attack o ese bomboncito qiue es la cantante de Sleeper. La sombra de
Radiohead también se sugiere como entre sombras o algo por aparecer.
Lo de los Gallagher es simplemente genial, es un gag atrás de
otro, pero lo del tipo que lo sentó a Noel en un salón victoriano
a hablar sobre el renacimiento del imperio también. Sin contar
el affaire del brit pop con Tony Blair. Hay inteligencia en el planteo
y en lo que sugiere, también en las imágenes. Otra joyita
es la aparición de Wonderwall, grupo homenaje a ya saben quién.
Film ultra dinámico que deja sin que lo sepamos bastante para
pensar; la vitalidad, importancia y lugar de la cultura pop en U.K.
es una, que nosotros lo disfrutemos a sala llena en un festival de
cine independiente en el culo del mundo es otra. God save the queen!
Santiago B.
Live forever - John Dower
Bueno bueno, cómo me gusta el aire festivalero. Estoy hasta
las bolas de laburo pero no me iba a perder esta joda por nada del
mundo. Como en este Bafici no voy poder establecer ninguna marca para
la historia (nada de "me vi 8 en un día" y nada de "me levanté y
me fui de 3 y me dormí en 5"), voy a apostar a lo seguro, las
de música
y las de famosos, dejemos que los que saben descubran a esos directores
de nombres impronunciables (¿quién?) que después
va a haber tiempo para pedir los div x prestados.
Vamos a los bifes, Live forever es un documental como los de la tele
y lo mejor que tiene es a los Gallagher jetoneando y justificando todo,
después está Damon Albarn pero lo hacen quedar como el
campeón mundial de los nabos.
Hay fragmentos de videos, canciones que suenan fuerte, una versión
en vivo de "Common people" de Pulp subtitulada con una pelotita roja
que va de estrofa en estrofa.
Jarvis Cocker es el que queda mejor parado y se nota lejos que es el
que tiene los mejores temas, volvé Jarvis que esto está lleno
de giles.
Bue, se me hizo tarde y ya empieza la de Johann Cruijff. Hasta lueguito.
Alberto Migraña
Grand Theft Parsons
película simpática, yanqui hasta la médula,
bien hechita, acerca de un tierno y desopilante hecho real, si se
lo mira del lado correcto (el de la peli): el robo del cadáver
del músico
country-folk Gram Parsons por su amigo y manager Phil Kaufman, dispuesto
a llegar hasta las últimas consecuencias para cumplir con
la última
voluntad de su amigo. Que era, precisamente, ser "liberado" en Joshua
Tree, el famoso desierto californiano. Y allá va el bueno
de Phil a pelearse con autoridades y ex novias, a esquivar a la justicia
y la policía para cumplir su promesa. En el camino se cruza
con hippie prototípico -estamos circa 1970- que se convierte
involuntariamente en su compañero de aventuras. Hasta ahí la
anécdota.
Sin ser nada extraordinario, la peli funciona, es divertida, tiene
buena música (la del muertito, claro) y refleja un cierto
espíritu
setentista, y no tanto: amistad ante todo. Disculpen que suene a
lo Cris Morena, como diría Dj Malhumor.
Marcela Basch
Grand Theft Parsons
La Colorada habló bien de esta peli y no me puedo aguantar. Quiero
hablar mal. Muy mal.
Porque eso no se le hace a un muerto. Porque no se puede mancillar la
memoria de un cantante, más allá de que sea uno de los
responsables del country rock (Byrds, Flying Burrito Brothers, etc).
La película es mala, falta de ritmo y conexión con el espíritu
de Parsons. Lo más grave: le falta onda.
Es un clásico producto yanqui en el sentido del guión,
con todos sus puntos de giro cronometrados, su estructura a prueba
de balas, etc. Pero desde la realización se desmorona abruptamente,
haciéndote dudar acerca del tono: ¿uno se tiene que
reír de eso? ¿era un chiste?
En resumen: falta de tono, de onda y sobre todo, de sentido del timing
con la música.
Lo único que zafa es Johnny Knoxville. Y eso que no me gusta Jackass.
Desperdiciar los tres temas que usan de Parsons es lo peor que pudieron
hacer. El amor duele fue uno de los pocos hits de este
músico. Y parafrasearlo no me parece erróneo: esta película
duele.
Pablo Conde
Vanguardia Austríaca, programa 2
Sinfonía de licuadora y máquina de picar carne
Segundo programa acerca de la vanguardia austríaca. El primero
(que no vimos, no hay tiempo pa' todo che) trataba de los clásicos,
aquí vienen los modernos. Se trata de 12 cortos (¿videos
clips?¿video-instalaciones sin instalación?) que son
un poco de todo esto y que son principalmente obras en colaboración
entre músicos electrónicos y video/cineastas. Sin supremacía
de uno sobre el otro. Si lo de electrónica es un poco
vago digamos que se trata mayormente de avant-noise, mucho rudio
bah, pero de ese que nos gusta. Dos artistas que venimos siguiendo
son los platos fuertes, Fennesz y Fleischman b. Justamente
estos dos andan en direcciones casi opuestas, el primero en la experimentación autechre/oval (estoy
apurado), el segundo en una electrónica feliz y melodiosa
que provoca adicción y en el corto que musicalizaba aquí hasta
arrancó aplausos.
Lo interesante es que se trata de vanguardia y se trata de música
popular al mismo tiempo, es que en Austria como comentó el
curador (un austríaco de anteojitos algo tartamudo y simpático)
ya no se diferencian uno del otro. En ese sentido uno de los cortos
mostraba el lento avanzar de un tren al ritmo de una música
propia de licuadoras. La resonancia a la primera película
de la historia del cine estaba allí a la vista, lo que no
tanto es que el cine mismo, como vemos ahora, nació como vanguardia.
Santiago b.
Vanguardia Austríaca, programa 2
Ya sé que no tengo mucho derecho a patalear, ya sé que
podría haber elegido hacer cualquier otra cosa y habría
salido ganando, sé a qué se refieren cuando abren bien la
boca y cambian de tonito al pronunciar la palabra vanguardia. Sé que
no es lo mío. Pero igual fui al Cosmos a ver "que estarán
haciendo los vanguardistas austríacos, por ahí tienen
buenas ideas". Pero no chamigo, es lo mismo que se ve en cualquier
muestra de videoarte en cualquier evento modernoso de esos que suele
auspiciar el gobierno de la ciudad, es más, es lo mismo que
se viene viendo desde hace años en estos eventos, ¿qué fecha
de vencimiento tienen las vanguardias?
¿Qué había en este programa? Mucho sonido de
radio mal sintonizada, mucha aspiradora raquítica, alguna
especie de alarma nerviosa y gente que fue vaciando la sala
de a poco, las imágenes: amebas de colores psicodélicos,
cuadraditos como los cuadraditos
que te muestra la pc cuando se desfragmenta, una chica que parecía
que estaba saltando loopeada y sacada de cuadro y líneas rojas yendo
y viniendo, para que se den una idea cada secuencia duraba dos segundos
o tres y estaban repetidas durante un par de minutos, ocasionalmente
cambiaba algo pero no mucho.
Lo mejor era el color flúo de la lucecita del reloj de una
chica que estaba sentada adelante y la prendía para mirar
la hora al final de cada "tema".
Alberto Migraña
|