| Pablo mea culpa.
O al menos así de escatológica comienza esta nueva editorial.
De incontinencias y otras cosas hablaremos en otro momento; por ahora
una disculpa, una promesa y una simpática chanza final.
Mea culpa: hace
mucho que no escribo algo para el sitio, este querido Encerrados que
nos viene dando tantas satisfacciones. Las excusas son muchas. Demasiadas.
Y no vienen al caso: ya escribiré sobre alguna
de ellas en otra ocasión.
En plan retomar la acción, me pareció necesario escribir
unas líneas "a propósito" (como decía Gogó
Safigueroa)
de nuestro primer añito, el cual no festejamos de paspados, nomás.
Hablar un poco del lugar donde estamos ahora mismo, de la situación
en la que se encuentra nuestro site, después de un año
de transmisión de prueba, la cual nunca, nunca terminará.
Cansados
de ver cómo los demás hacían cosas y nosotros
nos reíamos de ellos, un poco por esa estúpida superioridad
que no podemos evitar los argentinos, decidimos aunar energías
para llevar adelante un proyecto que creíamos que se hacía
necesario en nuestro país: la existencia de una publicación
que cubriera ese amplio espectro de intereses musicales, fílmicos,
y varios etcéteras, que nadie incluía. Nos parecía
necesario poder hablar de nuestros gustos e intereses, sabiendo que había
gente que coincidía en ellos y que se encontraba en la misma situación.
Un verdadero servicio a la comunidad envasado en una página web,
baratísima de realizar y efectiva en cuanto a su llegada al público.
Nunca
hicimos mucha publicidad, más allá de algunos volantes
cortesía de Gus Sala. Nunca nos mencionaron en
ningún
medio y nunca invadimos la web, más allá de una tímida
cadena de mails y una sana insistencia para con todo ser que conozcamos: “¡leé Encerrados!”
Y sin embargo, acá estamos,
con un promedio de visitas que va creciendo todos los meses, con un
buen feedback por parte de los lectores, y con muchas ganas de
seguir haciendo cosas.
Tenemos muchos planes para este 2004.
Ya nos encontrarán encerrados en otros afueras. Este
primer año nos demostró que vale la pena seguir insistiendo
con nuestros gustos, nuestros odios y nuestros intereses. Que por más
que seamos pocos y que cada vez que hagamos actualizaciones nos cueste
y nos duela no llegar a incluir todas las notas que podríamos,
el camino resulta atractivo por lo poco transitado.
Y acá viene la disculpa: disculpen
nuestra frecuencia aleatoria. Trataremos de estar más firmes junto
al pueblo, de ampliar la propuesta con nuevas secciones y cuestiones
off-web varias, y eso sería la promesa. Estén atentos a la tanda.
Sólo me falta la chanza final. Y como dice el gran George
Constanza,
hay que saber irse cuando el público está allá arriba.
Los dejo con eso.
Entra un esqueleto a un bar y grita “¡Mozo! ¡Una
cerveza y un trapo de piso!”
Peace. I´m out.
Pablo Conde
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