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Hoy: Un camarada de Elliott Smith - Un desquiciado prócer low fi - Perfectas canciones para un mundo dado vuelta - La psicodelia nunca se apaga

 
 
>> Birddog - Sweet & bitter fancy
Después de My own private Idaho todos esperábamos cada nueva película de Gus Van Sant como esperamos un nuevo disco de Radiohead o Blur, con la misma impaciencia y alegría. Hasta que llegó Good Will Hunting y todos suspiramos de decepción, nada bueno podía esperarse de una película donde Robin Williams hacía de psicólogo. Teníamos razón, podía esperarse cualquier cosa menos lo que queríamos. Sin embargo Van Sant a falta de cine nos obsequió unas buenas canciones y así conocimos a Elliott Smith. Todos queríamos saber quién era ese pibe de voz dulce, canciones pequeñas y algunas líneas perfectas: estoy enamorado del mundo a través de los ojos de una chica. Era el nuevo songwriter de la puerta de al lado. Fuimos entonces a buscar su disco, y las malas lenguas dijeron que tal vez Gus Van Sant había perdido la mano para el cine independiente pero no para elegir canciones, y que había elegido las mejores. Tres discos entre 1997 y el 2000, y después el silencio. Hasta este disco de Birddog, el alias de un tal Bill Santen, amigote del susodicho Elliott, quien aquí hace su aparición estelar luego de haber acogido a Bill en su Oregon natal. ¡Dios los cría!
¿Hay lugar para más cantautores? Parece que sí, ¿no? Después de todo, el lamento folk es una mezcla de género más una visión del mundo, y tanto en Elliott como en Birddog tenemos dosis de ambas cosas. Canciones lo suficientemente folks para que sepamos de qué paisaje se trata, lo suficientemente personales para que nos interesemos en ellas y en las historias que allí se cuentan. Una muestra también de que ese país de donde vienen es tan grande como para albergar al hijo de puta de Bush y estos pibes, que parecen de la mejor gente.
La referencia más inmediata de este tercer disco de Birddog es al atemporal Neil Young, más vale eléctrico que acústico aunque sin exagerar. Lo vas a disfrutar pero, como los discos de Smith, no creas que por folks los vas a poner para irte a dormir.
En fin, nos hicimos amigos de Elliott Smith hace unos años y como dijo Carlín: los amigos de los amigos son mis amigos. O algo parecido.

Santiago B.

En pocas palabras: folk lindo sin mariconadas (recomendado por alguien que sabe de componer buenas canciones)
Recomendado si te gusta: Elliott Smith, Neil Young, Sparklerhorse ¡y siguen los nombres!
Para escuchar: climas templados.
Dijo Víctor: ¿Otra vez con la guitarrita?
Linkología: http://www.birddog.ws/index2.html



>> Daniel Dale Johnston – Rejected Unknown

Cada tanto aparece un artista que, por sus características especiales, es “descubierto” por otros artistas y elevado a la categoría de genio, a veces como pose, a veces con razón.
El caso de Daniel Johnston tiene que ser encuadrado en el de verdadero genio. Sus canciones, verdaderas joyas del low-fi, penetran rápida y efectivamente en las cabezas de quienes las escuchen, tan cortas y efectivas como irreverentes y poco académicas. Canciones borderline, maníaco-depresivas, tan extremas como el cuadro de su autor.
Cuando joven estuvieron a punto de internarlo en un instituto, lo que lo hizo huir con una especie de feria itinerante, donde vendía panchos. Ubicado en Austin, Texas, trabajando en fastfoods, se dedicó a pleno a desarrollar su veta artística, dibujando de manera obsesiva y grabando canciones de tan baja calidad, que alguno llegó a denominar no-fi, usando sólo un tecladito y un grabador mono. Sus canciones pasaron de ser regaladas a chicas lindas a tener una cierta salida en algunas disquerías. De ahí a ser material de covers de varias bandas, de ahí a un show que sigue futuros talentos en MTV y de ahí a las drogas y de ahí a la internación hospitalaria y de ahí a la medicación y de ahí a un alta que lo haría empeorar y de ahí a una estadía más intensa y de ahí a hoy, viviendo con sus padres, bajo cuidado constante, con problemas de diabetes y sobrepeso, adicción al tabaco y recaídas cada tanto que lo hacen volver al hospital. Todo un caso, el de Daniel Johnston.
Sus canciones serían versionadas por muchas bandas interesantes: Butthole Surfers, Sonic Youth, The Pastels, Half Japanese, The Dead Milkmen, Sparklehorse, Pearl Jam, fIREHOSE, y Yo La Tengo, quienes hicieron su maravillosa versión de Speeding Motorcycle aquí nomás, en Buenos Aires.
Músico de músicos, llegó a trascender un poco más cuando formó parte de la banda sonora de la película Kids, desentonando alegremente Casper, esa rendición marciana ante los pies de Gasparín, el fantasmita amistoso.
Este disco, del 2001, es una intensa recorrida por los muchos humores de Daniel. Una buena prueba del estado mental de nuestro abrazable amigote, que no deja de fluctuar entre humores, pasando de una despreocupada balada, dedicada a un amor imposible a una canción donde el cadáver, serio, melancólico, le canta a una chica que conoció en su funeral, para explotar con felices saxofones hacia el final y volverse algo diametralmente opuesto a lo que venía construyendo. Así es este disco, el segundo de la etapa hi-fi, impredecible, cargado de climas desgarrados, pero siempre a punto de estallar, con delicados arreglos, con extrañas entonaciones, desafinadas, apuradas con tal de seguir métricas. Un disco intenso, como su compositor, una persona intensa, con mucha vida interior. Un disco que se merece un par de escuchas. Y un disco trampa: imposible de evitarlo al verlo en una pila de cedés: te llama, te atrae, quiere ser escuchado y vaya que es difícil evitarlo.
Incluye el videoclip del tema Davinare, que es una especie de tomada de pelo a los videos animados de Moby. Y la canción incluye un fragmento de Every breath you take. Los desafío a escuchar Love Forever: su alegría adolescente, cargada de rimas fáciles y quiebres de ritmo resumen muy bien este disco, la obra de un artista con problemas pero con un tremendo talento, que no teme coquetear con el blues y la polka. Hablando de maníacos depresivos.

Pablo Conde

En pocas palabras
: un disco difícil, nonono, fácil, no, difícil, nonono...
Recomendado si te gusta: las canciones chiquitas, las declaraciones de principios de donnadies, los futuros covers de bandas no tan conocidas como deberían serlo.
Para escuchar: con medicación a mano.
Dijo Víctor: ¡Del orrrrrto!
Linkología: http://www.rejectedunknown.com/



>> The Shins - Oh inverted world
Algún desprevenido podría pensar que este es un disco retro. Error. Este es un disco de Ciencia Ficción puro. Cómo hubiera sido el mundo si en vez de los Beatles hubieran ganado los Beach Boys. Por lo pronto el beto Badia no habría escrito El día que John Lennon visitó Ramos Mejia; The Beats y Danger Four venderían seguros y algunos grandes perdedores pops habrían reventado los rankings. En ese mundo perfecto September Girls de Big Star sería un himno cantado en Camino a la fama y The Streets of your town por Go Betweens sería la canción favorita de Charly Garcia (si no las conocen por favor busquen esas canciones!).
Bueno, quizá no esta tan mal que la historia sea como sea, que Big Star haya pasado de largo y la evolución del pop se haya demorado por lo menos quince años (si eso nos ahorro a Fito Paez diciendo que él siempre estuvo con la psicodelia). Pero por favor no dejen pasar a The Shins. Canciones perfectas como si todo volviera a cero y escucháramos a cuatro tipos, guitarra bajo y bateria por primera vez. Un poco como cuando escucharon esa canción, There she goes, de The La´s ¿se acuerdan? Todos pensamos que había llegado lo que tanto esperábamos. Lástima que el disco entero no estuvo a la altura. Pero no se asusten, esta vez no hay decepciones. Todo es como debe ser. Guitarras cristalinas como gotas de lluvia, falsetes hirientes, ecos del más allá, dedos que se deslizan sobre las cuerdas (no en vano son amigos de los Red House Painters) oboes, cuerdas y otras finezas.
Cuando terminé de escribir reparé en el nombre del álbum, sí, el mundo dado vuelta, ¿y no es acaso el reverso de este mundo el mundo que nos haría felices?

Miss Mundo

En pocas palabras: este sería el disco del año de no ser que apareció en el 2001.
Recomendado si te gusta: últimamente toda la gente interesante que encuentro tiene algo que ver con Modest Mouse.
Para escuchar: Beach Boys, The Byrds, Big Star, Teenage Fanclub.
Dijo Víctor: ¡Ves, este me gusta!
Linkología: http://www.subpop.com/bands/shins/



>> Your Team Ring - Homelife
¿Acaso alguna vez la psicodelia dejó de existir?
La propuesta de esta banda es sencilla: canciones cortas, conscisas, que van al grano y que no ocultan su genealogía. Uno solo de estos tracks supera los 3 minutos y medio, casualmente el que le da el título al album y el que lo cierra. O sea, las canciones son verdaderamente directas, sin rodeos, lo que las transforma en lugares seguros a donde volver. Y sin embargo está ese costado peligroso, de arena movediza, de trampa para incautos.
Definir este disco es una tarea complicadísima, pero tendría la lógica lograda tras meter en una licuadora los temas más salvajes de Ween, el Soft Bulletin de los Flaming Lips y un par de ojos, no todos, de los Residents. Y sí, eso, con una pizca de cohesión, sería el resultado. Un disco que se dispara a miles de direcciones, que recuerda a los Beatles, a los Olivia Tremor, a Zappa (¿?) y a quien se meta en el medio.
Si la psicodelia fuera un barrio, estos chicos vivirían en el edificio más alto, vigilando todo el tiempo los límites, sonriendo, sabiendo que los límites de ese barrio viven mutando. Deformes, que de eso se trata, bah. Pero deformes con un propósito claro: tienen tu dirección y te vienen a visitar, a tomar kool aid con vos y a ver Carozo y Narizota. Gente peligrosa, huyan de ellos.
El desparpajo con el cual se manejan recuerda a los primeros discos de Ween, cuando no temían hacer bossanova (sí, antes que Beck) con unos tecladitos pedorros y de ahí saltar a la podredumbre de un inteligente pseudo punk. Estos chicos no coquetean con esos estilos, pero sí guardan secretamente la fórmula de los ritmos y arreglos hipnóticos, usando todo tipo de percusiones, tablas, incluídas. Y tecladitos pedorros. Y desparpajo. Y un largo etcétera. Si bien posee momentos de dudosa seriedad, este es un disco contagiosamente alegre, eso sí: nunca un disco feliz. Con muchas extravagancias, brillantes ideas musicales y excelente ejecución, Homelife es un disco a tener en cuenta. Sobre todo si la psicodelia es lo que uno busca. Especialmente. Fundamentalmente. O sea…

Pablo Conde 

En pocas palabras: una aventura auditiva. Un paseo por paisajes tan deformes como llenos de color.
Recomendado si te gusta: Ween, Flaming Lips, Olivia Tremor Control, The Residents (si, los mismos que aparecen arriba)
Para escuchar: Adivinen...
Dijo Victor: ¡Pergolini se equivocó, éste es el verdadero Trip!
Linkología: http://www.yourteamring.com/index.php3?page=home



Los discos comentados en esta sección son cortesía de Oíd Mortales, Corrientes 1145 Local 17. ¡Gracias, chicos!
 
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