Quiero el desayuno en la cama, pero que la cama esté en Tifannys
Todo no fue más que una agradable confusión. En algún lugar desconocido y maravilloso encontré este disco y se depositó en mi memoria ambulante. Porque la memoria es por naturaleza confusa e imprudente pensé que se trataba de Hayden, un cantautor niu folk simpático y de barba descuidada que escuché una vez en algún lugar. El asunto es que hice click y en vez de la guitarra apareció algo indietrónico y fugaz, y en vez de un muchacho de voz dulzona apareció una voz femenina etérea y sin lugar. Para más el idioma era el francés. Epa me dije. Despejado el error y como quien no quiere la cosa nos pusimos a charlar. Enseguida (mientras ella hablaba) me dije que esto era diferente; en un santiamén sabía también que me gustaba y que ellos eran chicos sensibles. La extrañeza viene no solo porque no son lo que esperaba (por la razón que sea) sino que se huele un cosmopolitismo, una pertenencia a ningún lugar y a todos. Entre Chile y Francia (bonita combinación). Los produce Señor Coconut que explica mucho lo extraterritorial pero no la delicadeza (¿o sí?). Anduvieron de gira por los Andes, el Pacífico y la ruidosa Buenos Aires; qué lindo hubiera sido escucharlos por casualidad en un bar de Valdivia me dije; cómo me hubiera gustado encontrarte aquella otra tarde. Pero como me dijo Mariete; que llegas cuando llegas. Una música que le hace honor al nombre del álbum y a su portada enigmática. Es el cuarto y vamos por los otros.
Ah, los amigos de Holden en myspace son Robert Wyatt y Ornette Coleman.
En pocas palabras: ¿Se acuerdan cómo nos gustaba Stereolab? Para escuchar: tardes de otoño en la terraza. Recomendado si te gusta: Mirah, Lali Puna, Juana Molina. Dijo Víctor: ¿Esto escuchan después del té las señoras de la Alliance Francaise??? ¡Tomatela! Linkología: http://www.myspace.com/holdenfrances