Matt Berninger, el líder de The National, no se cansa de repetir que privilegia las melodías por sobre las letras, que en los discos de su banda la atmósfera es lo que prevalece. Sin embargo, ya en su segundo trabajo (Sad Songs for Dirty Lovers, 2003) a Berninger le salía el poeta romántico de adentro; en 90-Mile Water Wall cantaba sobre la forma en la que el viento movía el pelo de la mujer que amaba, mientras el sonido de los violines acompañaban un rezo para que ella volviese. Siete años después llega High Violet, con el hype cosechado con Alligator (2005) y Boxer (2007) encima. De repente, el hype se vuelve aún mayor y más sospechoso. De repente, Berninger y compañía abandonan la vida de músicos que la pasan mal (siempre cuentan su mala experiencia tocando frente a una decena de personas, viajando continuamente solo para ser teloneros con mala reputación) y se convierten en los niños mimados, en las caras de la invasión americana en Gran Bretaña.
En el medio, pasaron más cosas. Matt aprendió a ser padre y a regodearse en dos aspectos que son centrales en High Violet: el sufrimiento y el miedo. Con ambos de su lado, construye un disco épico con su voz de barítono y, por más que el humor acompañe a la paranoia, se trata de una seguidilla de canciones tristes y retorcidas. La tristeza no es el peor sentimiento, a veces es un placer sentirse abrumado por ella, declaró Berninger. Y se nota que lo dice en serio. De otra manera, no habría forma de tolerar la seguidilla Terrible Love (no puedo dormirme sin un poco de ayuda), Sorrow (el lamento me encontró cuando era joven) y la increíblemente nocturna Anyone’s Ghost (camino por los valles de Manhattan de la muerte) si uno no tuviera la capacidad de disfrutar el dolor.
La cosa se vuelve aún más paranoide en Afraid of Everyone, donde todos los temores que llegan con la paternidad y él (Berninger, ningún otro) compone un panic attack con letra y música, con “un hijo en brazos” y “sin drogas” para poder lidiar con el miedo cotidiano. Más allá de la gran Bloodbuzz Ohio – pieza central del disco y alimento para el hype como en su momento lo fue Fake Empire -, lo mejor de High Violet está en la traducción musical de la mente de Berninger, de una mente al borde del Apocalipsis, a la que tenemos que escuchar solos, en un marco desértico.
Por eso, el quinto disco de The National, aunque parezca estar focalizado geográficamente (Ohio, Nueva York, England - que además es título de una de las canciones), nunca sale de un mismo centro: la complejidad psicológica del ser humano y la compulsión a la construcción de universos paralelos como vías de escape, bien reflejados en Lemonworld y Runaway. En esta última, la voz de Berninger atraviesa la convicción de no querer huir y el lamento de no poder evitarlo. Llora sin llorar. Y se va derechito a lo mejor...
…Conversation 16 es la síntesis de High Violet, en la que Matt se dirige a su interlocutora/esposa por decimosexta vez, arrancando nuevamente por la paranoia de ver sufrir a sus hijos (creo que los chicos están en problemas), pasando por la idolatría (vos sos lo único que quiero ahora, vivamos de café y flores) y ¿sucumbiendo? al peor de los terrores: el terror a uno mismo (tenía miedo de comerme tu cerebro, porque soy malvado).
Podríamos pensar a High Violet como un disco sobre la neurosis, pero es más que eso. Es un disco sobre la tristeza que implica no poder huir de nuestra mente. Un disco que es hermoso solo si uno cree que el dolor también puede llegar a serlo.
En pocas palabras: el amor en forma de apocalipsis. Para escuchar: si sos un androide paranoico. Recomendado si te gusta: Editors, Interpol, Johnny Cash. Dijo Víctor: A este Matt lo voy a tener que llevar a ver a Boca Juniors para que vea lo que es la tristeza... Linkología: http://www.americanmary.com/ http://www.myspace.com/thenational