A tono con la tendencia del canon de lanzamientos discográficos, podrían haber elegido este, el título homónimo, para su primer disco. Pero no, no lo hicieron. Igualmente, no debería extrañarnos, ¿verdad? Porque nada de lo que provenga de Hacia Dos Veranos responde a las convenciones y a las repeticiones en serie, carente de sorpresas y riesgos, de la actual escena indie local. Por eso, ¡bienvenidos sean a mi playlist invernal con guiños del trópico!
Cuatro años después de su celebrado y re-nombrado disco debut (De los valles y volcanes, editado en Argentina y Europa por Scatter Records), la banda fundada en 2005 por dos amigos neuquinos (hoy separados por un océano de diferencia) vuelve a cruzar los empinados caminos rocosos del post-rock instrumental, siguiendo los hitos que dejaron Felt, Galaxie 500, The Clientele, Stereolab y Yo la Tengo, entre otros. Esta vez se alejan unos kilómetros del clima otoñal de cordillera en dirección a la costa, donde aportan la esencia de su refrescante espíritu solar y veraniego (muy a pesar de la ola de frío polar de este invierno porteño 2010). Ya que, como ellos mismos expresan siguiendo a Henry Miller en Trópico de Cáncer: “El verano es la estación que mejores recuerdos nos trae. Entonces, ir hacia dos veranos es como ir en busca de la felicidad".
Diez temas diez, la mayoría instrumentales que combinan el pop luminoso con una mayor presencia de la parte rítmica (en manos del nuevo baterista); a esto se le suma el delicado aporte de cuerdas, violínes y mandolina; la inclusión de la chica de la banda en teclados (además de protagonizar con su flautaEl vértigo); la experimentación y el free jazz (resabio del jazz modal de los 30) en Música en la ruta del vino, sin olvidar el sello de las texturas de las guitarras y el tinte melancólico en las melodías de Ignacio Aguiló.
Y cómo no dejar de señalar que este segundo disco contó con la colaboración de Alasdair Mac Lean, líder de The Clientele, una de las bandas actuales que con mayor autenticidad y elegancia combina elementos folk, pop y psicodélicos. A su increíble reversión del clásico Draft Morning de The Byrds, se suma su participación en Instrumental #1, en honor a los extintos shoegazers Brittle Stars. Y, casi cae de maduro, que Yo la tenía, el tema que inicia el disco con toda potencia, sea un poco-solapado homenaje a esa otra banda que rankea en su top 5, comprobando que el disco es una excelente muestra de las inspiraciones del grupo, sin desviarse, por ello, del camino propio que vienen trazando desde sus comienzos con indiscutible talento.
Pero, volviendo a lo anterior, la pregunta del millón (de pesos y de libras) es ¿cómo llegó un chico que vive en Constitución a contactarse con el londinense cuyas lánguidas melodías y delicadas letras de amor, dolor y pérdida nos recuerdan a Nick Drake, Phillip Larkin y Raymond Carver?. La respuesta la tiene Diego Martinez (bajo, percusiones y moog): Nuestra relación con Alasdair se remonta al primer EP de la banda "Fragmentos de una noche somnolienta" (Muy Moderna Records, 2005). En aquella oportunidad estábamos tan inspirados por la música de The Clientele que no pudimos contenernos y le mandamos estos tres temas porque pensábamos que en cierta manera eran también de ellos. Gracias a ellos editamos en Inglaterra. Cuando empezamos a cranear el disco, nos decidimos a invitar a Alasdair para que nos cantara esta versión del tema de los Byrds, sabiendo que eran también influencia para él. Él es tan accesible y humilde que aceptó sin peros. Ignacio, ya instalado en Londres, se acercó al estudio donde suelen grabar, y Mac Lean se copó tanto con los temas que también se animó a tocar algunas guitarras para Cuida tu bufanda, Tatiana.” No sólo eso, sino que el cover quedó tan pero tan bueno que la gente de Pitchfork, plataforma musical número 1 en el mundo indie, lo publicó en su sección Forkcast. Otro gol de media cancha para los h2v.
Respecto al armado, composición, y producción de los temas de este álbum, el músico y productor nos sintetiza: Los temas fueron compuestos y terminados en la sala cuando ensayábamos para tocar en los shows. Luego nos dispusimos a seguir arreglándolos sobre las bases ya grabadas y llegamos a lo más alto que pudimos dentro de los materiales que teníamos. Quedaron afuera algunas cosas como el Theremin, pero en comparación con el disco anterior, que era casi el trío grabado en vivo y algunas guitarras acústicas, flautas y teclados que grabamos después, este contó con arreglos de cuerdas, pianos, teclados farfisa, flautas, mandolinas, y percusiones. Y con esto, le damos repeat al playlist para compensar el frío con un tazón de café con leche, mientras hacemos un trip tan imaginario como psicodélico, por ese otro verano que, según la placa roja de Crónica, demoraría todavía 130 días más en llegar a este lado del hemisferio.
Formación de Hacia Dos Veranos: Ignacio Aguiló en guitarra; Diego Martínez en bajo, percusiones y moog; Julia Bayse en flauta y teclados; Andrés Edelstein en batería y percusión; Diego Acosta en guitarra, mandolina, piano y arreglos de cuerdas.
En pocas palabras: Vanguardia local de post-rock instrumental. Para escuchar: Extrañando un verano más septentrional que meridional. Recomendado si te gusta: Neu!, Galaxie 500, Felt, The Clientele, Stereolab, Yo la tengo, West Coast Pop Art Experimental Band, Do Make Say Think, Yume Bitsu. Dijo Víctor: ¿Así que después del rock queda esto? Linkología:
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