Cuando me tocó hacer mi top 5 de discos del 2009, descubrí que en el mismo coincidían tres bandas revelación con algo en común: el sonido que considero el soundtrack de mi vida desde los veinte años, ese paisaje sonoro que varía entre el dream pop y el shoegaze, herencia de Cocteau Twins, Brian Eno, My Bloody Valentine, The Jesus and Mary Chain, Spacemen 3 y Spiritualized. Entre estas bandas se encuentra Asobi Seksu. Imposible no caer rendido ante la tentación de un grupo “alternativo” made in Brooklyn con cantante japonesa, característica que comparte con The Pains of Being Pure at Heart (también en esa tríada revelación, junto a The XX). Y no sólo eso. Imposible no entregarse a un nombre políticamente incorrecto, imprudente, impúdico, indiscreto, que en aquel idioma milenario literalmente significa “sexo casual” o “sexo divertido”, el cuál entra en simpática dicotomía con la estética artie, tan minimalista como sublime, que los caracteriza. Es más, el nombre sajón que supo bautizar a la banda desde su formación en el 2001, hasta el 2004, fue, precisamente Sportfuck: sexo por deporte. ¿Cómo no tentarse, pues, eh?
La dupla conformada por Yuki Chikudate (teclados, voz) y James Hanna (guitarras y coros), edita su primer álbum (Asobi Seksu) en 2004, seguido por un más experimentado Citrus, producido por Chris Zane (Les Savy Fav, Ambulance LTD) lanzado en el 2006. En febrero de este año, el sello Polivynil les edita Hush, con su versión local bajo la tutela de la disquera de “joyitas musicales” Casa del Puente Discos. Este álbum de doce canciones con sonidos cristalinos nos presenta una innovadora textura de guitarras sumamente delicadas, y una voz extraordinaria, como no podía ser de otra forma para completar la receta de ingredientes shoegazers. La producción de Zane aportó al sonido Asobi potencia y misterio, colocándolos como referentes actuales de un género que coquetea con el pop pero se mantiene fiel a sus orígenes.
Y eso no es todo, amigos. Antes de cumplirse un año del lanzamiento de Hush, la dupla neoyorkina nos convoca a re-imaginar lo mejorcito de sus tres discos, en un cuarto: Rewolf, una bellísima colección de acústicos lista para ser bajada. Mediante el mismo, nos invitan a subirnos a un flashback musical de su aún joven carrera, llevados por la voz desnuda (aunque con decorativos ecos y loops) de una Yuki con cómplices guiños de Hope Sandoval, a quien le regalan Suzanne un cover de su banda Mazzy Star.
Será cuestión de seguir sumando adeptos a esas guitarras tan ruidosas como melódicas, donde la distorsión se convierte en eco; a esas letras entre sombrías y melancólicas; a los etéreos sintetizadores; a una voz de ensueño cristalinamente amplificada; y a una estética peligrosamente minimal, que funcionan como caracteres en la carta de presentación de los Asobi Seksu.
En pocas palabras: shoegaze en su variante más popera.
Para escuchar: documentando una noche oscura de cielo abierto.
Recomendado si te gusta: Cocteau Twins, Sigur Ròs, Lush, Mahoganny, Chapterhouse, Resplandor.
Dijo Víctor: ¡Zapatero, a tus zapatos!
Linkología: www.asobiseksu.com
Anita Catania |