La mayoría de las chicas eligen a sus heroínas en las comedias románticas de Hollywood (a modo de revival de las Blancanieves y Cenicientas que mamaron de pequeñas), o las buscan en los maniquíes de piernas larguísimas que atraviesan las pasarelas de París- New York- Buenos Aires, o, por qué no, en los personajes incurablemente sufridos y tragicómicos de las novelas del mediodía. A mí me tocó encontrarlas entre mis discos. Y así fue como la reina de reinas Kate Bush le cedió el trono a Tori Amos para que luego cayera en manos de Fiona Apple, fuera arrebatado intempestivamente por Chan Marshall, compartido por la siempre invicta islandesa y, desde hace un mes exacto, heredado por Natasha Khan, cuyo alter ego Bat for Lashes, me ha disparado a una nueva galaxia.
Una pakistaní adoptada por los ingleses que comparte mi misma edad (rasguñando los 30), graduada en música y artes visuales, llegó a editar su primer single, The Wizard, hace poco más de tres años (época en que mi i-podalternaba frenéticamente entre Joni Mitchell y Karen O.). Pero, en lo personal, estos son tiempos de unificar lo que es en apariencia contradictorio, aquello que se debate en mí “ser-mujer”: lo oscuro, salvaje, misterioso, por momentos distante y áspero, con lo sensual, místico, maternal y romántico. Llegó el momento de no luchar más, chicas escindidas ¡Bat for Lashes se encuentra de nuestro lado, y hemos de proclamarla nuestra nueva heroína! Con Fur and Gold, su primer LP lanzado por Echo en septiembre del 2006, descubrí que la piel –la cual remite a lo primitivo y animal– puede jugar inteligentemente a intercambiar roles con el oro –que simboliza lo femenino y glamoroso–. Podemos pasar de ser la maternal Sinead O'Connor de Universal Mother, a dejar nuestro sello feminista a lo Tori Amos en Little Earthquakes o recorrer mentalmente las fábulas e historias de hadas posmodernas que cantan sus discos posteriores; explorar la sensualidad mezclada con la oscuridad en Stories From the City, Stories From the Sea de la singularmente bella Polly Jean Harvey; y despedir el día visitando áreas exóticas y menos exploradas de la mano de aquello sublime y extraterrenal en tamaño XS llamado Björk.
La talentosa e imaginativa Natacha combina todos los elementos de estas coronas musicales pero las adapta a sus necesidades y experiencias propias, acompañando su piano –instrumento que maneja con virtuosismo enigmático– con una voz tan lánguida y misteriosa, como sexy. Cierra el combo con una estética visual que remite al misticismo de su tierra del lejano oriente en armónica convivencia con el minimalismo de un tecno pop más crepuscular.
En Two Suns, la niña - mujer, nos ilumina (sin encandilarnos) con temas que cantan a la luna y los planetas; a egos y alter-egos; a sirenas y reinas oníricas; a animales reales e imaginarios; a hombres perdidos y recuperados; a partidas y regresos; y a mujeres andantes que cruzan paisajes de sueño y ensueños. Ella se desnuda –aunque de modo sombrío, muchachos, y eso puede resultar un tanto peligroso (pero por siempre magnético)– y se arriesga a llevarnos a intensas profundidades -que comenzaron a excavarse en su disco anterior-. Allí abajo se dobla, se desdobla y se vuelve a unir en canciones redondas y canónicas. Sin embargo, lejos están de asomarse a lo popularmente cómodo, sino que eligen refugiarse en la intimidad de lo extraño junto a las huellas inefables de las strange little girls.
Destacamos:
La voz oscurísima, herencia de Siouxsie Sioux en Glass.
Destellos de soul/gospel en Peace of Mind.
Homenaje a la canción pop de los 80 en Daniel.
El misticismo y la calidez de Good Love.
Dramatismo medieval junto a Mr. Scott Walker en The Big Sleep.
La extraña y, por momentos siniestra, letra de Moon and Moon:“When I get home/ down in the jungle/ where's my bear to lick me clean? / Feed my soul milk and honey” (Cuando regreso a mi hogar/ allá bajo la selva/ ¿dónde está mi oso para limpiarme lamiéndome?/ Alimenta mi alma con leche y miel).
En pocas palabras: Una heroína musical digna de David Lynch.
Para escuchar: Manejando de noche por “carreteras perdidas”.
Recomendado si te gusta: Cat Power, Tori Amos, PJ Harvey, Björk, Kate Bush.
Dijo Víctor: iMinas eran las de antes!
Linkología: www.batforlashes.com
Anita Catania
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