La mañana del último lunes feriado me desperté en una cama que no era la mía repitiendo creo que me voy a morir de un infarto.
Eso es lo más cerca que voy a estar de protagonizar una novela de Anagrama.
El día anterior había hecho la ruta 74 con el primer disco de los platenses Sr. Tomate en el stereo a un volumen de road movie. Acelerando cuando sonaba Poco espacio, que es como festejar el día de los muertos con Caléxico y los Pixies. Y enseguida, en Infarto sintiendo que manejaba el auto de los Gorillaz. El resto del disco me tiraba temas como para imaginar que iba en cualquiera de Los Autos Locos:
Salir toda la semana es para Penélope Glamour, Demasiadas veces va con El alambique veloz
y Mente peligrosa es ideal para acompañar las desventuras de Patán y Pierrenodoyuna.
Una vez que apoyé los pies en la tierra quedaron las palabras rebotando. La frase del infarto se alternaba con que porquería gustarte, algún día me vas a odiar de Historias de amor.
Sr. Tomate usa palabras que -como cantan en otro momento del álbum- pasan como navajas afiladas.
¿Ya dije que lo primero que escucho de una canción es la letra?
No sé por que sigo esperando que las canciones vengan con palabras que tengan un buen peso,
frases que te duerman de una piña o que por lo menos te salpiquen barro en el pantalón nuevo.
No sé quién hace las letras, todas en primera persona, pero las canta una chica que de a ratos parece un pibe kilombero con sobredosis de azúcar. Me llevó un par de pasadas acostumbrarme a su voz de Kid Nerd (¡qué buen nombre para un personaje de una versión indie de 100% Lucha!) y poder prestarle más atención a la música. Por ejemplo a las guitarras de Ritmo de vida (la canción), que no desentonaría en la banda de sonido de Juno (difícil que el 2008 traiga una canción mejor para bailar en bolas y a los gritos).
Hay mucho más para destacar: las trompetas fronterizas de Poco espacio, el tecladito de La palabra macabra, el caos del final de Crisis energética y pocos segundos después la calma campesina de La tempestad.
¿Llegó la hora de hablar del weird folk nacional?
En pocas palabras: Pop indie destartalado para ir cantando en patota. Canciones bien resueltas con algunos sonidos que suenan familiares y una voz que se va haciendo tu amiga a medida que pasan las canciones.
Para escuchar: haciendo rebotar verduras en el wok.
Recomendado si te gusta: Pixies, Los Campesinos!, Los Brujos. .
Dijo Víctor:
¡¿Qué culpa tiene el tomate? ¿Eh!?
Linkología: www.myspace.com/srtomate
J. Pérez
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