Carla Bruni, Julie Delpy, Charlotte Gainsbourg, Chiara Mastroianni, Leonor Waitling, Natalia Oreiro...
Todas lindas minitas que se dedicaban a otra cosa y
de repente estaban grabando discos, algunas con más talento que otras (heredado o cultivado), algunas con poderosas multinacionales detrás de sus traseros, bien o mal acompañadas, bien o mal llevadas.
No sabemos si Scarlett tuvo un antojo de diva o venía soñando con cantar estas canciones desde antes que Sofía Coppola se cruzara en su camino. Pero si podemos adivinar que escuchó bastante del repertorio de Tom Waits como para hacer una selección que evita las obviedades.
Cuando me enteré que este disco estaba en camino pensé en Hope Sandoval cantando Fade Into You, pensé en ella y las chicas que cantan y te calientan sin esforzarse mucho. Ella parada al costado del camino, plano detalle de los labios y listo.
Esperaba eso.
Scarlett se toma su tiempo, su voz tarda 3 minutos en aparecer. El primer track, Fawn, un instrumental épico sugiere que un personaje alcanzó la redención segundos antes de que los títulos empiecen a subir por el medio de la pantalla. En vivo este tema debe estar pensado para darle tiempo a arreglarse las mechas antes de subir a cantar. Y cuando lo hace aparece sumergida en la marea instrumental que le preparó David Andrew Sitek de TV on The Radio.
En los momentos en los que ella puede asomar el cogote entre los órganos y la miel que chorrean los pedales, está lo mejor:
en Falling Down se transforma en la Nico de All Tomorrow Parties y comparte mic con David Bowie, que ya que estaba vuelve para Fanning Street para jugar a que están en un tema de Brian Eno.
I Wish I Was In New Orleans recibe tratamiento de canción de cuna y I Don't Wanna Grow Up parece hecha por unos
Pet Shop Boys low fi (che, extraño a The Postal Service... ¿dónde están ahora que tanta falta nos hacen?). El resto de los temas pasan rápidamente al olvido.
La
voz glacial de la Scarlett podrá enamorar o hipnotizar a algunos, a mí me da un poco de frío.
En pocas palabras: Scarlett Johansson agarró a Tom Waits, le tiró un balde de lavandina encima, lo roció con desinfectante, le mató una a una sus pocas pulgas y lo empaquetó para consumo de Carries Bradshaws y Marianas Fabbianis.
Para escuchar: comprando ropa en Palermo.
Recomendado si te gusta: las chicas nombradas anteriormente.
Dijo Víctor:
¡Aguante Zooey Deschanel!
Linkología: www.scarlettalbum.com
Rodrigo Faisán |