Una de las razones para festejar que exista Coldplay es que uno puede zafar rápido de algún regalo que debe hacer medio de compromiso. Yo no le voy a andar regalando Leonard Cohen y Nick Cave a cualquier gil.
Pero la banda de Chris Martin es perfecta para ese jefe medio paspado y pichón de garca que invita a toda la oficina a su cumpleaños. Sabés que el tipo es fan de las bandas de estadio y que lo más loco que carga en su Iphone trucheado es el tema de los sanguches de miga de Pappo.
También se lo podés regalar al novio de la mejor amiga de tu novia que por alguna razón nunca va a ser tu amigo. Un chabón que no baja música, paga $20 por una entrada de cine, dice que el Página no es oficialista y todavía mira a los Simpsons.
Viva la vida es perfecto para ese primo del que eras muy amigo cuando eras chico, pero el siguió estudiando cosas por las cuales después te dicen doctor mientras vos elegías el sinuoso camino de las artes en cualquiera de sus expresiones. El llegó hasta U2 y cuándo el año pasado le regalaste el de Arcade Fire te miró como si fueras una tía que le regala un par de medias a rombos.
También podés usar el nuevo de Coldplay para ver si dejás de ser un loser en cuestiones amatorias e intentar un acercamiento con esa compañerita nueva que se la dá de modernita y tiene el grandes éxitos de Radiohead y un libro de Murakami, pero no sabe por donde seguir. Podés contarle quién es Brian Eno, hablarle de la música para aeropuertos, Frida Kahlo y la revolución francesa. En una de esas la ponés gracias a Chris Martin.
En pocas palabras: si, es una cagada y se parece mucho a demasiadas cosas, no es nada nuevo pero te lo van a vender como la octava maravilla del mundo.
Para escuchar: cómo placer culposo.
Recomendado si te gusta: FM Aspen, el colorado Liberman, creer que el Cholo Simeone debería ser DT de la selección, elegir al Barcelona cuando jugás al winning.
Dijo Víctor: ¡Che Chris Martin ¡torcete un ojo!
Linkología: www.coldplay.com
Rodrigo Faisán |