“Todavía creemos en el viejo sueño de Henry (Ford), una cadena de ensamblaje, un equipo” arranca diciendo Chris Walla en su disco solista, para después rematar todo con un liberador “Salgamos afuera de todo esto”. Y lo que sorprende justamente es que en esas dos líneas se resume el espíritu que sobrevuela todo el disco: los engranajes del corazón como elementos redentores de toda situación opresiva de la modernidad. Para cuando la segunda canción arranca (la power The Score) ya estamos comprometidos con la resistencia hasta los huesos, y mientras escuchamos al otrora guitarrista de Death Cab For Cutie aullar como un nene en trance (con una magia que ni 300 Dave Grohls juntos podrían emular), nos damos cuenta de que hemos atravesado el límite de la fascinación. Pero vayamos por partes. Si DCFC nos sonaba a invierno, acá todo se transforma en primavera: de movida Mr. Walla canta y se ve como un tipo entrañable, hasta podríamos decir que es de esos yernos que a cualquier suegra le encantaría invitar a cenar. Toca de manera económica y eficiente, sin alardes, teniendo a la electricidad que Tomás Edison le regaló como socia medida de su progreso.
Hay un dato que afirma el halo humanista que reverbera en el disco: por el hecho “gravísimo” (¡?) de transportar en su valija un simple disco rígido, Walla –seguidor de Obama en las próximas elecciones norteamericanas y contrario a las ideas represivas de Bush- estuvo detenido 10 horas. La policía antiterrorista norteamericana tenía dudas (¡?!?!?!) y nunca le devolvió el HD. A pesar de ese hecho, las letras de Chris, cuando denuncian, jamás caen en el simple panfleto. Lo hacen siempre desde la esperanza de poder hacer frente con el espíritu a tanta irracionalidad humana.
Entre la conmovedora Geometry & C (candidata a canción abrazable del año, donde nos quedamos hasta el final haciendo los coros en la parte “Let your heart keep the time, yeah” ), la curesca Everybody Needs a Home y la mántrica ST Modesto (una perla que parece salida de los momentos mas ensoñadores del Billy Corgan de Adore) llegamos al final del viaje con It's Insustainable y Holes. Dos arrullos que en fade out nos hacen dormir plácidamente, no sin antes apretar rewind, con ganas de volver a flashear con lo que acaba de terminar. O de empezar...
En pocas palabras: Fragilidad y fortaleza en dosis iguales.
Para escuchar: Un día frío y encapotado en Villa Gessell. Colgado del horizonte. Pisando arena despacito.
Recomendado si te gusta: Nada Surf y Pedro The Lion (compañeros de escudería), Blonde Redhead y The Cure, o los solistas que a partir de los detalles construyen discos llenos de esencia (James Iha, John Vanderslice, Benjamín Biolay).
Dijo Víctor: Otro casi-cacique que se corta solo en el club de los indiecitos-indies... me tienen hartoooooooo.
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Esquimal
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