Primero fue una canción. Sous la plage. O primero fue el nombre, Benoit, como un loco que conocí en Montreal. Me gusta ese acento que parece un sombrerito y que no encuentro en este maldito teclado. Algo así: < pero puesto sobre la i de Benoit. Y como un sombrero no como un escudo. O fue el nombre de la canción, quién sabe. No puedo parar de escucharla. Si, es melancólica; pero tiene un poco de rabia también. Escuchar y cantar. El pibe es un songwriter de esta época. Con electrónica, con paisajes, con canciones que aparecen y desaparecen. El disco es de un sello de Chicago dedicado al post-rock; Kranky. Pero él es inclasificable. Es tan heterogéneo como nuestras vidas. O como quisiéramos que fueran. Pareciera tener dos caras; francesa e inglesa, pero no como Manu Chao (al que hay que agregar la española y portuguesa, aunque si se mira bien todas las caras forman un conjunto, con este chico no). Es otra cosa. Dos mitades que no hacen un todo. Hay guitarras cristalinas como arroyos de montaña y hay ruidos del espacio exterior. Mensajes no descifrados y quizá indescifrables. Música que va entrando de a poco; que apenas es música.
En pocas palabras: Guitarras lejanas; recuerdos del futuro.
Para escuchar: Vocación nocturna.
Recomendado si te gusta: Killing Moon de Echo & the Bunnymen; Richard Ashcroft; las guitarras de Space Oddity; Crosby, Still and Nash; Muggs; los discos ambient de Eno; si te gusta escuchar cómo se deslizan los dedos sobre las cuerdas; si te gustan las orquestaciones de Aphex Twin (claro que te gustan); José Gonzales.
Dijo Víctor:
¿una especie de Fito Paez no? Con onda digo, ¿Qué me mirás así?
Linkología: http://pioulard.com/
Dj Malhumor
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