Uno
ya sabe que pedirle a cierta gente.
A Karen
O le pedimos que se revuelque
sobre el escenario. A Danger
Mouse que amplíe el campo de batalla de nuestros oídos.
A Bob Dylan que se tome más años
entre disco y disco así nos evita durante un buen tiempo
toda esa sarta de pavadas que salen en la prensa rockera oficialista.
A
Mark Linkous le pedimos canciones tristes, que nos acompañe
en el sentimiento mientras descendemos a esos rincones tan queridos. Tá bien,
el chabón te va a meter un par de ladrillazos en el disco,
te va a sacudir un poco el barco metiéndote algunos minutos proto grunge/noise/cabeza
para que te despiertes y no te hundas definitivamente en el mar de la melancolía
(igual desde que se inventó el playlist uno puede obviar esos momentos
de Linkous convertido
en picapiedras y programar solo las canciones bajón una tras otra indefinidamente.
Ah, que lindos atardeceres de domingo que hemos pasado hundidos en la alfombra
en su compañía...).
Este tipo capaz de cantarte con la melodía mas triste del mundo que esta "es
una vida maravillosa"
se tomó cinco años (luz) para grabar su cuarto disco, sucesor de
los recomendadísimos Vivadixiesubmarinetransmissionplot (1996), Good
Morning Spider (1998) e It's A Wonderful Life (2001).
Este es tan bueno como los anteriores, es cómo volver a ver a un amigo
después de varios años y ver que los códigos en común
se mantienen en pie, que esa mirada de reojo sigue significando lo mismo,
que ciertas cosas ni hace falta decirlas porque ya están sobreentendidas.
No todas las canciones son nuevas (algunas de ellas son de la época
de It's a wonderful life), este podría ser un disco para
cumplir con el contrato o un mensaje de Linkous para avisarnos
que esta vivo y no se lo tragó ninguna montaña.
Vamos a los bifes, lo mejor está al final, en los diez minutos con treinta
y cinco segundos del tema que le dá nombre al disco, un instrumental levitante,
cómo para mirar como se incendia un bosque, tema perfecto para finales,
de esos que te dejan preguntandote ¿cómo salgo de acá?.
El
resto tiene algunos buenos momentos:
Morning Hollow con Tom Waits clavando sus garras
en el piano, Return to me (esta va derecho a mi compilado de
canciones tristes cosecha 2006), el piano Portishead y
la voz enmascarada de Getting
It Wrong,
el pop marca Flaming Lips en Shade And Honey,
el pop copyright Grandaddy en Ghost
In The Sky.
Una frase de Linkous y me voy:
I was the one who loved you most/ But you can't put your arms around a ghost.
(Soy el que más te amó/ pero no podés abrazar a un fantasma)" Some
Sweet Day.
En pocas palabras:
por momentos frágil, por otros espacial, ligeramente
sicodélico. Un disco para hacerse amigo. Igual que los
anteriores de Sparklehorse.
Para escuchar: Manejando un subte,
yendo de ida y de vuelta por un tunel húmedo y oscuro.
O caminando por ese túnel. O en la puerta de una cueva
en la cima de una montaña.
Recomendado si te gusta: Grandaddy, Lambchop,
Radiohead antes de la devaluación, Mercury
Rev, Flaming Lips.
Dijo Víctor: Che, ¡me
hice sommelier de música! Y pa' mi este disco es
para maridar con cianuro...
Linkología: http://www.sparklehorse.com/ - http://www.myspace.com/sparklehorse
Rodrigo
Faisán
|