Si hay una banda a la cual lamento haber llegado
tarde, sin lugar a dudas es Hefner. Juguetones,
desenfadados, divertidos, todo lo pop que se puede ser.
Por eso debo confesar que enfrentar la primer escucha del primer solista oficial
de su frontman me daba un poco de miedo. Pero fue un verdadero alivio toparme
con que muchas de las cosas positivas de Hefner estaban presentes
acá.
Quizá se nota que el formato canción inglesa noventosa quedó atrás.
Que el espíritu indierockero de Hayman sigue estando,
pero la idea de convertirse en un verdadero cantautor prevalece. Y lo mejor
es que él
está a la altura.
En Table For One hay de todo, desde canciones para cantarle
al oído a tu chica, cuando le empiezan a salir canas (Grey
Hairs), coritos pro karaoke (You Chose Me, A
Wasted Year y casi todas las canciones), y crítica social (como
es de esperar y agradecer, al menos en la forma en que es llevada adelante).
Inclusive hay un par de referencias a otros proyectos de Hayman,
tanto a The
French, el dúo electrónico (en The
Protons And The Neutrons), como
a Hayman, Watkins Trout and Lee, el cuarteto bluegrass (en Perfect
Homes).
Sin embargo algo falta. Quizás sea que se nota la ausencia de los demás
miembros de Hefner. Quizá sea porque hay canciones que
no terminan de cerrar, que tienen mucho potencial pero les falta un poquito más
de onda, como pasa con The
National Canine Defence League o Table For One, las
cuales tienen sus momentos, pero se pinchan un poco, quizás por otear
en distintos horizontes, como el bluserismo caveano o el blurismo protoyanqui.
Igual, lo que siempre sobresalió en la discografía de Hefner acá se
comprueba que es exclusividad de Hayman. Porque no mucha gente
tiene el poder de observación de este simpaticón cuatroojos. Porque
los personajes de sus canciones te caen tan bien como los de Belle & Sebastian.
Porque no hay nada forzado en sus canciones, ni las letras ni la instrumentación,
que a pesar de apoyarse mucho en la tecnología no peca de artificial.
Y porque no muchos le harían una canción tributo a la última
etapa de Velvet
Underground (Doug Yule's V.U.), que para colmo está buenísima.
Lo que no está buenísimo es el diseño de tapa. De hecho
habría que ajusticiar al creador de esa tipografía.
Oír este disco no va a cambiarle la vida a nadie. Pero tampoco lo busca.
Lo que sí busca es acompañarte durante 50 minutos. Y que al terminar
vuelvas a poner play. Yo recomendaría hacerlo. Sobre todo si afuera llueve
y tenés ganas de mirar por la ventana, sin tristezas, sin bajones, con
una sonrisita y la sensación de que alguien que anda por ahí te
entiende.
En pocas palabras: la mejor forma
de esperar su próximo disco que sí, va a ser una obra maestra.
Recomendado si te gusta: Hefner, The
New Pornographers, el último de Belle & Sebastian.
Para escuchar: con mates y amigos.
Dijo Víctor: ¿Otro
putito sentimentaloide? ¿Ah, se acaba de casar? Para
colmo careta…
Linkología: http://www.hefnet.com/table1.htm
Pablo Conde
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