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| >> Bark
Psychosis - Game Over |
| Me
vuá tomar un trago al Bar Psicosis porque es el único que me
fía. |
| Como quien busca
gestos perdidos en otros rostros, como quien se enamora de una
sonrisa que conoció en otro tiempo (el espesor de unos labios,
o una mirada un poco despareja) así nosotros (un grupo algo
fanático quizás) buscamos canciones de Slowdive aquí y
allá desde el día en que se fueron y renacieron como
Mojave 3. Bark Psychosis puede
ser muchas cosas, entre ellas lo que perdimos cuando perdimos a
Slowdive. Y es más, y es
menos, porque es distinto. Hay unas raíces comunes en Cocteau
Twins por ejemplo, después son rarezas, desvíos
inclasificables; no porque las canciones se desarmen, no, por otra
cosa que aunque no puedo explicar bien (¿y entonces para
qué escribo, mierda?) se explica por una vocación
aventurera y, aunque sea un universo gótico y algo tristón,
juguetona. Terminando con el misterio podemos decir que su música
inspiró el
mote de post-rock (te agarré). Chicos ingleses del interior,
se formaron en el 86, se desbandaron en el 94 y el año
pasado tuvieron un excelente retorno (disco del año para mucha gente).
Este Game Over es del 97 y es una recopilación
de eps, una de mis debilidades, en simples y eps se puede encontrar
a veces lo mejor. Es una música de regiones frías
y su efecto se desvanece llegando a los veinte grados. Como la
vez que vi a
Love & Rockets en la cancha de Ferro tocando
a las cinco de la tarde (¿alguien se acuerda de ese momento
glorioso?), parecían vampiros achicharrándose,
mucha luz, pantalones de leopardo que apenas resistían el
calor.
Bark Psychosis es ambient de guitarras donde la
voz es otro instrumento, es Joy Division pero
abstracto (como abstracto es el post-rock). El otro día
escuché que una señora le decía
a otra que arriba de la atmósfera hay otra capa de la que
no se acordaba el nombre. Allí van a parar nuestros pensamientos,
deseos y algunas palabras no dichas. Fue muy gracioso escuchar a
la señora con la misma seguridad con la que un rato antes
hablaba de la efectividad de una crema antiarrugas. Stanislaw Lem tuvo
una idea similar y escribió Solaris.
El caso es que en esa atmósfera arriba de la atmósfera
se escucha Slowdive y muchas canciones
de Bark
Psychosis.
En pocas palabras: música
rara y el regreso de un amor perdido.
Recomendado si te gusta: God
Speed You Black Emperor, Mogwai, Sea & Cake, Damon & Naomi (y otros grupos finos que llevan &)
Para escuchar: en la nave espacial, claro.
Dijo Víctor: ¿y
esto con qué se come?
Linkología: http://www.barkpsychosis.com/
DJ Malhumor
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| >> Sexsmith & Kerr
- Destination Unknown |
| Dos
onzas de Ron, un cucho de Kerr, una aceituna, hielo a piacere. Batir.
Pega como piña. Te lo juro. |
El caso de Ron
Sexsmith es
el de un songwriters' songwriter: un cantautor reverenciado hasta
la exageración
por sus colegas pero ignorado completamente por la mayor parte
del público. En realidad, no importa demasiado que Elvis
Costello, Paul McCartney, Chris
Martin y John Prine, entre otros, se
deshagan en elogios hacia la música del canadiense. Lo cierto
es que a ninguno de sus nueve discos le fue demasiado bien y su
nombre permanece casi desconocido fuera de su país natal.
Y es que los artistas como Sexsmith no parecen
tener muchas chances de trascender en la industria musical actual.
Para empezar, Ron ya no es un pibe (aunque su
cara de bebé sugiera lo contrario). Tampoco es un tipo fachero
(viendo las camisas que usa podría pensarse que tiene algún
canje con Angelo Paolo o Chemea) o un personaje interesante (no
por nada su primer banda se llamó The Uncool).
Por último, su música, a pesar de ser la quintaesencia
del pop, no tiene mucho que ver con bandas del momento como Death
Cab For Cutie, The Shins, The
Decemberists y Coldplay (más
bien podría decirse que, al igual que Rufus Wainwright, A.
C. Newman y Aimee Mann, Sexsmith practica
un pop pre-80's).
De cualquier manera, el bueno de Ron se
las arregla para seguir sacando discos. El último, Destination
Unknown, es bastante diferente a los anteriores. Es un
trabajo totalmente acústico, con ciertos aires de bluegrass,
en el que canta con el baterista de su banda, Don Kerr (haciendo
armonías a dos voces a la Louvin Brothers)
a lo largo de trece canciones melancólicas que despiertan
más ternura que un oso panda bebé comiéndose
una caña de bambú.
En definitiva, un disco para los
que les importa poco y nada estar en la pomada y se conforman con
tener un puñado de canciones
hermosas para tararear incansablemente durante todo el día.
En pocas palabras: El disco alt. country del año.
Para
escuchar: Un día soleado, recostado bajo el gomero
de la plaza más cercana.
Recomendado si te gusta: Las canciones
acústicas de The
Beatles, The Kinks, los primeros
discos de The Jayhawks, los temas menos melodramáticos
de Rufus Wainwright.
Dijo Víctor: ¡Pero
si esto ya lo hizo Vivencia y, encima, en castellano!
Linkología: http://www.ronsexsmith.com/
Nicolás S.
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| La
guitarra de Rolo (Puente) |
Fuxa es un dúo
de Detroit formado por dos personajes llamados Randall
Nieman y Ryan Anderson. Suena raro, al
escuchar esta música
hipnótica y soñadora uno pensaría que se compone
sola, que brota del paisaje, como el viento cuando empieza a soplar
de golpe. Fuxa es bien descrito como low fi electronic,
como psicodelia
de juguete. Música de un mundo infinito pero hacia adentro,
fractal, orgánica; como esas naves espaciales que imitan el
diseño de seres vivientes. Las canciones de Fuxa (¿podemos
llamarlas canciones? ¿Alguien tiene otro nombre a mano?) tienden
a las formas difusas, sin embargo unos de sus primeros y excelentes
discos se llama Very Well Organized; hay organización
y no repetición, por eso su música es mucho más
un ser viviente que se desarrolla que la repetición de lo
mismo del minimalismo. En lugar de repetición se trata de
la ligereza del viaje, de las formas que se desarrollan plácidas,
gentiles y según sus leyes secretas. Las canciones de Fuxa son
mecanismos, dispositivos. Hay belleza en un mundo puramente material,
la mente es organización, la espiritualidad es el fenómeno
secundario de la materia. Otro disco se llama The
Modified Mechanics Of this Device. La música de Fuxa participa
del juego, claro, es punk porque la puede hacer cualquiera (mentira).
Me recuerda los ensayos y tanteos cuando a los quince años
quise formar mi propia banda. En aquella época no confié en
mi imaginación
incontaminada como si lo hicieron estos dos dementes de Detroit.
Música inspirada. Una canción it was you.
En
pocas palabras: la ciencia puede ser poética,
la experimentación un juego.
Recomendado si te gusta: Spectrum, Spiritualized,
Invisible (o Spinetta cuando jugaba
con su guitarra y no tenía
las preocupaciones de ser un artista o transmitir un mensaje).
Si entre tus libros favoritos están Gödel,
Escher, Bach y El quark y el
jaguar. Si tu filósofo favorito
es Demócrito.
Para escuchar: en un mundo sin hombres.
Dijo Víctor: Che, me parece que te salta
el compac.
Linkología: http://www.myspace.com/fuxamusic
Santiago B.
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>> Joe
Pernice - The Two Of You EP
>> Pernice Brothers - Working Girls |
| ¡Guarda
que se cae el mundo! |
Joe Pernice tiene
una de las voces más claras, optimistas y cristalinas que
conozco. Sin embargo ha escrito una de las canciones más
tristes también.
Una amiga a la que se la hice escuchar sin querer, me dijo casi con
lágrimas en los ojos, ¿por qué me hacés
esto? (y me lo decía agradecida)
Cuando se terminaba la fiesta
Los vi a los dos dormidos
Toda la ropa desparramada por el piso
El que pueda leer el dibujo que la ropa dejó allí en
ese piso descubrirá algo sobre el amor quizás, el que
pueda deshacerse de esa visión tal vez tenga otra vida, el
que pueda escribir una canción tendrá un secreto. Ese
es Joe.
Podía escuchar cómo luchaban por respirar
Cómo me rompió el corazón saber
Siempre voy a ser aquel que los ha visto dormidos. (Who have seen
the two of you sleep)
Allí termina la canción. Joe
Pernice es uno de los
Pernice Brothers (y varias otras encarnaciones como
los Scud Mountain Boys por ejemplo), un hijo de italianos con cara
de bonachón.
Tiene un libro de poemas que buscamos y más importante de
todo, es uno de mis artistas favoritos.
¿Cómo recuperarse
de ese golpe, de tamaña
caída del mundo? El antídoto lo encontré en
otro simple, ahora de los Pernice Brothers que
vendrán a
sacarme del pozo del abandono. Un estribillo que se repite con
la marca de los Pernice, shiny folk pop songs. All
the working girls are fine. Increíble no volverse
feliz. ¿Pueden
imaginarse ese mundo donde todas las chicas de la clase trabajadora
estén buenas? ¿Y que un personaje de Gilmore
Girls les cante canciones? Apenas distingo otras frases...
I feel so seventeen.. so light shines... in
a diferent paradise...
A mí me basta.
En pocas palabras: lo bueno en envase chico.
Recomendado si te gusta: American
Music Club, Elliott Smith, Iron & Wine.
Para escuchar: sí, sí, con esa chica
a la que le querés romper el corazón.
Dijo Víctor: ¡Italianos
románticos a mi!
Linkología: http://www.pernicebrothers.com/index_content.html
DJ Malhumor
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>> Pez - Para
Las Almas Sensibles
>>
Cienfuegos - Veinticincoseisdosmilcuatro |
| Para
las almas peludas |
Conviene empezar
haciendo un poco de historia.
(Impostando la voz como Alfredo Rosso) En
la segunda mitad de la década
del '90, había en la escena musical argentina un grupo de
bandas de rock que, a falta de referencias más precisas,
se podrían describir como "mala onda": el punk
existencialista de Cienfuegos, todo el catálogo
del sello
Discos Milagrosos (No Demuestra
Interés, Massacre, Carca,
Pez), los Babasónicos fans
de Black
Sabbath en Dopádromo y Babasónica,
el rock nacional setentista de A-Tirador
Láser y los ladrones de Kyuss de Los
Natas.
Casi diez años después, el cantante de No
Demuestra Interés formó una banda de rock
a la Stooges/ MC5 (Satan
Dealers), Babasónicos se transformó en
una banda de techno pop y automáticamente pasó a jugar
en Primera, el cantante de A-Tirador Láser (Lucas
Martí)
se hizo solista, Los Natas sacan discos con zapadas
interminables, de Carca se sabe poco y nada, Massacre ganó el
Premio Gardel a la banda de culto y Cienfuegos y Pez acaban
de sacar discos en vivo.
(Ahora hablando como una persona normal) Con cinco temas de cada
uno de sus tres discos de estudio más un inédito
con Mimi Maura como invitada, Veinticincoseisdosmilcuatro es una
suerte de grandes éxitos en vivo de Cienfuegos, con sonido
y packaging casi de bootleg.
Por su parte, Para las almas sensibles (título
cursi si los hay) trae 29 temas de la banda de Ariel
Minimal. Dos
de ellos son inéditos y el resto se divide en partes iguales
entre el punk progresivo de sus primeros cuatro discos y el rock
progresivo a secas + Neil Young & Crazy Horse +
letras new age de sus últimos
tres álbumes.
En pocas palabras: Discos en vivo de dos grandes bandas del under
porteño de los '90.
Para escuchar: Fumándote una tuca en el baño de la
Facultad de Filosofía y Letras (Pez).
Fumando pasta base
y/o comiéndote una Ugi's (*) en el baño de Cemento
(Cienfuegos).
Recomendado
si te gusta: Cómo canta Juan
Carlos Baglietto, el primer
disco de Invisible, el King
Crimson de Red, The
Mars Volta (Pez).
The Clash, Wire, Talking
Heads (Cienfuegos).
Dijo Víctor: ¿Estos
ya no la pegan, no?
Linkología: http://www.pezapesta.com.ar/, http://www.100fuegos.com.ar/
(*) Nota para los lectores no porteños: Ugi's es
una de las pizzas a la piedra más económicas de toda
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y es reconocida por su típico
sabor a cartón corrugado con salsa de tomate rancia.
Nicolás
S.
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| >> Pequeña
Orquesta Reincidentes - Traje |
| ¿Te
gusta mi corbata de Hi-Hi Puffy Amy Yummy? |
| La primera vez que escuché Traje,
incluso, admito orgullosa, antes que los oídos de muchos
otros mortales, estaba yo en una sala de ensayo. Había instrumentos
a mi alrededor, era todo como una escenografía para lo que
sonaba, y mi primer registro no fue minucioso sobre cada uno de
los temas, sino sensorial y casi diría visceral. Me conmovió muchísimo
y en algunos momentos hasta temblé de emoción con
una especie de frío que me suele correr por la espalda cuando
algo me resulta muy pleno y lo siento demasiado personal.
Cuando lo tuve en mis manos un par de semanas después, y finalmente
lo pude escuchar bien cómoda y tirada en el piso de mi casa,
recordé esa sensación y la confirmé con creces.
Hay algo sumamente perturbador y doloroso en este disco, y a la vez
profundamente catártico y exultante por momentos. Quienes
conozcan a Pequeña Orquesta Reincidentes y su discografía,
van a encontrar que éste disco está más cerca
de ¿Qué sois ahora? (1998) que de Miguita
de Pan (2003),
si bien aquel giro hacia la sonoridad "más salonera y
algo menos rockera" que había ocurrido cerca del cambio
de siglo, a partir del ingreso del contrabajista Rodrigo
Guerra,
y con el consecuente giro tímbrico que tomó el grupo,
está muy presente y arraigado ya. Los muchachos crecen, y
sus oídos, sus elecciones y sus búsquedas
se van refinando más y más. Una y otra vez, disco tras
disco son cada vuelta más meticulosos y exitosos al lograr
su misión de crear climas concretos en los temas. Siempre
se renuevan, sin perder una marca de autor, un sabor, un regusto,
un aroma que es propio solamente de la bodega reincidente.
Las voces,
un tema aparte. Profundas y sentidas, hay también
acá una vuelta de tuerca. La de Fernández tiene
en este disco una energía eufórica y apasionada,
sin perder por ello ni por un sólo minuto los borbotones
de dulzura y emotividad que le son propios ya desde sus letras,
donde siempre hay personajes semificticios que sienten como pocas
personas admiten permitírselo en nuestras vidas reales. Pesoa,
por su parte, transporta, se vulnera y desnuda ante el oído
del testigo del disco, quien se concentra en las letras de este
poeta desgarrador, y que para cuando se quiere acordar, pareciera
que el piano o el acordeón son sólo más partes,
más extremidades, y que el músico en sí no
es ni más ni menos que un ensamble de instrumentos que están
a su servicio como exquisitos recursos expresivos. Y Guerra,
en este disco sólo canta en un tema (No
hay un alma), y nos
deja con ganas de más. Qué lástima que don
Rodrigo no cante el otro que tiene letra de su autoría (Romance
de suelas y suelos). Le quedaría bien.
Un inciso
aparte para lo bien que tocan, también, pero
eso no es ninguna novedad. Todos tocan de todo, y cada vez mejor.
El complemento perfecto para la escucha de Traje,
es ir a verlos en vivo. Si nunca lo hicieron, háganlo. Si
ya lo hicieron, sabrán que son tan intensos sobre el escenario,
que siempre es una experiencia memorable, de ésas que cuando
se prenden las luces, saludan y se van, te mirás las manos
que aplauden, y más abajo los pies, y te preguntás
un montón
de cosas. Por empezar, si esa noche volviendo a tu casa y después
frente a la soledad del espejo, en bolas y al menos en mi caso,
sin maquillaje, te vas a ver los ojos del mismo color, más
o menos hundidos en sus órbitas. Y si encima tenés
el disco en tu poder, te recomiendo que te arropes con el discman
en las orejas y te duermas al arrullo del tema 8, De
rama en rama.
Con los anteriores ya escuchados y los que le siguen sonando cuando
estés dormido, te garantizo una noche de alegre tristeza
y sueños como un traje acorde a la ocasión.
Ah y
si después le tienen que contar a alguien lo que pasó,
por favor no metan en el medio a Kusturica ni
a Bregovic porque
estos chicos -al menos en éste disco- estuvieron y están
más cerca, si se quiere, del capitán Waits y
sus navegaciones por las dulces, perturbadoras y angustiosas aguas
de lo tímbrica y rítmicamente interesante que de
la música balcánica. Amén de que hay más
en la música de Europa del Este que estos dos grandes músicos
que nombré más arriba. ¡Aproveché para
sacármelo de adentro!
Luz
En
pocas palabras: No apto para personas tibias o temerosas de
sus propias emociones.
Recomendado si te gusta: Tom Waits, Nick
Cave, Tindersticks, Leonard Cohen, Calexico.
Para escuchar: Con las luces apagadas con la espalda sobre el
piso. O en la cubierta de un Buquebús en el medio del río, de
noche. Una variante para el veranito que se acerca, es en una reposera en el
jardín o patiecito, pero siempre de noche, eh.
Acompañar con: un apetecible tintillo o un café con leche en
un tazón, con un chorritito de Whisky.
Dijo Víctor: Che, me quedé pensando
en cosas. Me siento solo, váyanse y déjenme.
Linkología: http://www.reincidentes.com.ar
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| >> Una
noche con Lloyd Cole, 16 de enero de 2003 (en algún lugar
de Alemania) |
| Te presto mi
corazón, hacelo puré |
¿Quién es Lloyd
Cole? Un artista de los ochenta,
un ex estudiante de filosofía, un seductor incurable que
juega al muchachito abandonado, un songwriter que cambió los
quince minutos de fama por una carrera, un inglés (donde
nació) en New York (donde se estableció), un americano
(en lo que se convirtió escribiendo sobre moteles baratos
y bares a lo Hopper) en París (donde editó algunos
de sus discos, como para que nada faltara en su carrera de romántico,
donde debería haber convivido con Baudelaire si
la historia tuviera un instinto para las coincidencias felices).
Los que sospechábamos que era un gran actor lo confirmamos
escuchando este concierto que se transmitió por la radio
y que alguien (un amigo) puso en Internet. Imposta la voz y se
disculpa por no hablar alemán (mentira), habla de sus ex
novias, cuenta historias de hoteles baratos, cuenta pequeños
secretos, se burla de otros artistas y de sí mismo. Algunos
se arriesgan escalando montañas, otros con un amor loco, Lloyd escribiendo
canciones siempre al borde de la mersada total, o demasiado inteligentes;
nos saca la respiración como un artista de circo pero nunca
se cae (y lleva veinte años de carrera y no sé cuántos discos,
solo o acompañado – con The Conmotions al
principio, con The Negatives hace poco – incluyendo
un hermoso doble de electrónica tonta, Plastics
Woods).
I´m cold/ distant/resistiéndome a tu sonrisa/eso
no es algo que vaya a negar.
Se trata de la presentación de su último
disco a la fecha, Music in a Foreign Language. Se
trata de eso, ya lo escribimos, canciones que entendemos a medias
pero nos gustan, nos dejan inventar un artista también.
El soltero empedernido que es juega con sus pequeñas epifanías: Julia came/
eating a tangerine, en otra, You say I m a dry scientist/
no made for the lion you are/ sí te puedo escuchar rugir. No
sorprende tampoco que en sus canciones aparezcan el nombre de mil
chicas, la sorpresa es su debilidad por la letra J,
Jennifer, Julia, Jane ¿Cómo se llamará tu
madre, Lloyd? ¿O
debemos preguntar por tu hermana?
Welcome for my made for TV
movie/ puedes ser el juez y el jurado/ contempla mi alegato/ to
my other life.
Claro, a estas líneas hay que ponerle
música y él
sabe como hacerlo. Te perdonamos y queremos Lloyd.
Pero las letanías
del amor aburren si no hay una historia; y de eso él también
sabe; los grandes narradores norteamericanos son una de sus influencias
después de todo; se casaron en junio/ ella ya se había
ido para cuando cayeron las hojas/ siempre supe que era un tonto/
pero estaba comprometido mi bienestar/ los vecinos dijeron que
a los otros nunca los trataste tan mal/ no tenés ninguna
clase de sentido común/ y ese es tu encanto.
Los enamorados
empedernidos deberían recordar que el amor
es principalmente materia de ficción, de poesía más
o menos apasionada, carne de cañón para canciones.
Mi favorita es una serie de líneas increíbles que
jamás entendí del todo: are you ready to be?/
heartbroken?/ you say you are happy now/ but you can hardly stand/
if you want really go straight now/ read Norman Mailer/or get a
new taylor.
En fin, un excelente de concierto de Lloyd
Cole solo
con su guitarra. Veinte años de una vida en una hora.
En pocas palabras: canciones tristes
de amor, antídoto para amores desdichados.
Si te gusta:
Brian Ferry, Grant Lee Bufalo, Robin Hitchcock, Luna, R.E.M., Aime
Mann
Para escuchar: tomándose
un whiscacho para impresionar chicas soñadoras.
Dijo
Víctor: ¡Mirá,
se puso mimoso!
Linkología: http://www.lloydcole.com/
Santiago B.
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| Los
discos comentados en esta sección son cortesía de Oíd
Mortales, Corrientes 1145 Local 17 |
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